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miércoles, 1 de abril de 2015

DIEZ TRUCOS PARA TRANQUILIZARTE RÁPIDO CUANDO TE COME LA IRA



Acaba de caerte café hirviendo en la pierna, tienes que hacer una entrega en media hora y un 'compañero' no deja de cantar Los Chunguitos. Calma. Aquí tienes unos consejos para manejar el odio
Ya sea porque tienes un mal día en el trabajo, como consecuencia de un malentendido con un amigo, porque hayas tenido bronca con tu pareja o porque tu jefe ha decidido endosarte sus tareas –por si te aburrías sólo con las tuyas–, todos tenemos momentos de furia transitoria en los que nos cuesta mucho controlar el odio.
El estado mental en el que nos encontremos influye mucho en lo irascibles que estemos. En situaciones de estrés, muchos nos convertimos en una auténtica bomba de relojería a punto de estallar.
Con la idea de aplacar estas sensaciones, Margarita Tartakovsky recoge en Psych Central algunos consejos de expertos en medicina y psicología para devolvernos la tranquilidad al instante, independientemente de cuál sea el factor o la situación que nos esté poniendo de los nervios.
Como dijo el filósofo romano Séneca “la ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier cosa sobre la que se vierte”, y lo cierto es que al terminar el día el que está mentalmente agotado por el enfado, tiene dolor de cabeza e incluso puede haberse metido en un verdadero lío con el jefe o algún amigo, eres tú. ¿Ha merecido la pena? No. Aprende a controlar tu ira.  
Respira profundamente  
Un clásico: toma aire profundamente, retenlo unos segundos y expúlsalo despacio. Además de relajar el ritmo de tus pulsaciones y oxigenar el cerebro, estarás ganando algo de tiempo para pensar y tranquilizarte antes de contestar un improperio a quien menos se lo merece (y aunque así fuera, siempre es buena opción ahorrárselo).   
“La respiración es la estrategia más rápida y fiable para calmar un estado mental de ansia, y cualquiera puede utilizarla cuando quiera”, explica la psicóloga Melany Tromba. Si además podemos cerrar los ojos y ponernos la mano en el estómago –cerca del diafragma– para notar cómo nuestro cuerpo se llena de aire, la sensación de relax será mayor.
“Las respiraciones profundas activarán el sistema nervioso parasimpático del cuerpo, también considerado como el sistema de escala hacia la calma”, comenta Tromba quien recomienda hacer estos ejercicios cuando paramos en un semáforo, mientras esperamos en una cola antes de entrar en una reunión o de cuando en cuando en nuestro propio lugar de trabajo.


Descarga la tensión muscular (sin saco de boxeo)
Los principales músculos del cuerpo son los que mayor carga de adrenalina acumulan y estimularlos nos ayudará a expulsar toda esa energía acumulada. Como explica la psicóloga Karin Lawson la idea es “utilizar rápidamente el exceso de energía que acompaña a las emociones intensas para generar una sensación de calma”.
Es importante poner a trabajar nuestros sentidos para despistar la atención de lo que nos está enervando
Está claro que no te vas a poner a hacer abdominales en el trabajo ni en el transporte público, pero, en la medida de lo posible, elevar los brazos tensionándolos o levantar algún objeto pesado –al más puro estilo Harrijasotzaile pero sin levantar piedras de 100 kilos, con mover una cajonera o unos libros puede bastar– nos ayudará. Otro truco, sentarte y levantarte del asiento varias veces a modo de sentadillas.  
Desvía la atención de lo que te enerva
Es importante poner a trabajar nuestros sentidos para despistar la atención de aquello que nos enerva. Por ejemplo, si el desencadenante es algo que hemos visto, lo mejor es poner en marcha el tacto, el olfato o el sabor para relajarnos. Según Tromba, mirar una fotografía o cuadro, saborear un trozo de menta, echarnos cremas o aceites aromáticos en las manos o encender una vela y olerla, pueden ayudarnos a distraernos del foco de nuestro enfado.
Busca gestos afectuosos y tranquilizadores
“Un simple toque suave también puede inducir un estado de calma”, comenta Lawson. Esto podemos conseguirlo a través de un abrazo, con un masaje o una caricia. Como no vamos a pedirle a cualquiera que nos dé un achuchón o deslice sus dedos por nuestro tensionado cuello, prueba a hacerlo tú mismo dándote calor y calidez con tus propias manos.  
Aléjate del foco de ira
Es fundamental apartar de nuestra mente –y vista, tacto, olfato y oído, si es posible– el factor estresante. “Cuando estamos ansiosos o molestos por algo por lo general ocupa un espacio significativo en nuestra cabeza”, explica Tromba, nos distrae, agota nuestra energía y nos impide concentrarnos por lo que hay que alejarlo cuanto antes.
Si no puedes huir físicamente del lugar de conflicto, hazlo mentalmente. La psicóloga recomienda escribir tus pensamientos y sentimientos en ese momento respondiendo a preguntas como “¿qué te está molestando más de esta situación?, ¿te gustaría volver a enfrentarme a ella después?, ¿cuál está siendo tu reacción ante el problema?”.


Después, coge el papel y déjalo en una estantería: “La idea es alejarse de las emociones y la tensión para responder ante la situación con mayor eficacia”, explica la psicóloga. Siempre puedes releerlo al rato y darte cuenta de que era una bobada en la que no merece la pena perder el tiempo o, en el peor de los casos, retomar el cabreo en base a lo escrito.   
Cántate un temazo
Según Lawson, “cantar hace que respiremos profundamente y ayuda a reducir la intensidad de la situación que nos está molestando”. El tema que decidas entonar será la clave para acabar con la frustración o aumentar tu ira. Tú escoges.
Piensa en verde
La psicología de los colores puede ayudarnos a pasar de un estado de tensión a uno de calma. Podemos, por ejemplo pintar las paredes con colores que transmitan relax, como el verde o el violeta, o usarlos más en el vestir cotidiano.  
Lawson defiende que “estos estímulos positivos pueden ayudarnos a volver a un estado neutral y dejar de gastar energía en los pensamientos angustiosos o situación, aunque sólo sea un poco”. La psicóloga sugiere que utilizar un libro para colorear –“especiales para adultos”, especifica– para “inducir una sensación de calma a través de la repetición creativa”.
La importancia del espacio vital
Al margen de las creatividades recién comentadas, está claro que en un momento de furia lo último que necesitas es que te rodee una multitud. Buscar espacio para calmarte y pensar en lo que acaba de ocurrir te ayudará a ver la situación con perspectiva. Si no puedes salir al exterior, hacer una llamada, comentarlo por el chat del trabajo o ir con algún compañero al descansillo de la escalera a charlar serán buenas opciones.   
Aprender de los demás: lo que la gente happy puede enseñarte
No a todo el mundo le relajan las mismas cosas, pero seguro que te habrás encontrado con personas que tienen una mayor capacidad para estar relajados y apenas se ponen nerviosos. ¿Cómo lo harán? Lawson plantea aprender de ellos haciendo un brainstorming del que puedas sacar ideas adicionales para mantenerte en un estado de calma.
La idea es utilizar rápidamente el exceso de energía que acompaña a las emociones intensas para generar una sensación de calma
Hay personas que lo consiguen a través del yoga o la meditación, otras procuran acudir a darse baños o masajes relajantes a menudo, hay quienes simplemente necesitan contar hasta cien e incluso personas cuya presencia sin más es relajante. Puedes ir probando las distintas estrategias hasta encontrar la que mejor te funcione.
Una rutina que alivie el estrés
Más allá de estas estrategias rápidas para encontrar la calma al instante. Los expertos recomiendan buscar unos hábitos relajantes que nos ayuden a eliminar el estrés, pero es importante hacerlo todos los días.  
“Si esperamos para cargar la batería del móvil cuando está al 25% y sólo tenemos cinco minutos para cargarla, no nos durará lo suficiente para revisar el correo electrónico, descargar un documento o realizar una llamada. Tenemos que tener una rutina que nos recargue de forma regular al 100%”, ejemplifica Tromba.

CINCO COSAS QUE DEBES HACER CUANDO TE ESTÁN TOCANDO LAS NARICES



A todos nos gusta parecer razonables, calmados y dialogantes. En cualquier ámbito de nuestra vida necesitamos saber cómo tratar con todo tipo de personas, desde la familia, hasta el trabajo, pasando por nuestros amigos y conocidos. No debemos engañarnos, ni todas las personas nos caen igual de bien, ni siempre estamos igual de receptivos ante determinados comentarios.

Es complicado mantener siempre la compostura y no perder los nervios, sobre todo cuando tenemos que responder a ese compañero de trabajo insoportable o al comentario jocoso del típico cuñado pesado. Aunque nos cueste, en muchas ocasiones es mejor morderse la lengua y conseguir mantener a raya esos nervios que ya han salido de sus casillas.

Aunque nos parezca imposible, en muchas ocasiones mantener la calma es más sencillo de lo que creemos. Todo pasa por tener más control de nosotros mismos. ¿Pero cómo? La doctora y editora de Ahaparenting.com Laura Markham, ante la pregunta de una madre al borde de un ataque de nervios, explicó en Psychology Today cinco pequeños consejos de especial ayuda para tratar con sus hijos. Estos también sirven para que en próximas ocasiones no te lances al cuello del de enfrente, por muchas ganas que te entren.

1. Tener claro si es una situación límite
En esta situación es cuando aparece nuestra versión más animal. Es muy habitual seguir la reacción fight-or-flight que en castellano se traduciría como luchar o huir. Esta respuesta natural la seguimos prácticamente todas las especies animales cuando nos encontramos ante un peligro y tenemos que decidir en pocos segundos si queremos luchar ante él o huir.

Aunque sea una respuesta natural, es conveniente dominarla y saber cuándo nos encontramos en tal situación para responder de la mejor forma posible sin caer en reacciones impulsivas que no traerán ninguna consecuencia positiva. Al fin y al cabo, ni todas las situaciones son iguales ni todas las respuestas traen las mismas consecuencias.

2. Respirar
La respiración es un aspecto clave para que podamos mantener la calma. Expertos en riesgo, como el cuerpo militar estadounidense, dan especial importancia al control de la respiración. Para el resto de los mortales también es un aspecto muy interesante con el fin de tener un mayor autocontrol. Tal y como señala Markham, la respiración es un mecanismo realmente útil para dominar el estrés y conseguir mantener a raya todas las sensaciones negativas que hay en nuestro cuerpo.

 3. No actuar de inmediato
Cuando algo nos enfada o nos sienta mal, la tentación que todos tenemos es la de responder de inmediato. Este impulso, aunque sea muy natural, es el peor que podemos seguir. Los primeros sentimientos generados cuando alguien nos saca de nuestras casillas son negativos (enfado, ira, tensión, asco...), de ellos no va a surgir en ningún caso una respuesta positiva, por lo que lo mejor será esperar a que estos vayan desapareciendo y entonces actuar con más rigor.

4. Ponerse en el lugar del otro
Hay que reconocer que en muchas ocasiones esto nos supone un verdadero esfuerzo, pero al hacerlo conseguiremos ver los hechos desde otra perspectiva. Posiblemente, nuestra opinión seguirá siendo la misma, pero podremos comprender mejor a la otra persona. Cada vida es un mundo muy diferente y lo que para nosotros es claramente blanco es muy posible que para la otra persona sea de otro color, aunque este sea negro.

5. No imponerse amedrentando
Hay dos formas de ganarse el respeto: mediante el miedo o cariño. A todas luces hay una forma mucho mejor que la otra. Aunque este consejo sea muy útil para todo aquel que eduque a los más pequeños, también es extrapolable al resto del mundo. Cuando algo nos sienta mal es mejor responder estableciendo unos límites y ser claro de cara al futuro, pero sin ser dañino ni demasiado brusco porque este tipo de actuaciones solo generan más conflictos o una dinámica de dominación sobre el resto.


martes, 18 de febrero de 2014

9 FORMAS DE ENCONTRAR PAZ INTERIOR EN TIEMPOS DIFÍCILES



comillasHay un criterio por el que puedes juzgar si tus pensamientos y tus acciones son las adecuadas para ti. El criterio es: te han traído paz interior?
1. Cada día es una nueva oportunidad
Da igual lo que haya ocurrido atrás, la realidad es que cada nuevo día es una oportunidad para crear algo distinto, para reinventarnos.
comillasNo son las estrellas las que tienen nuestro destino, sino nosotros mismos. William Shakespeare
Deja de pensar en lo que podrías haber hecho y comienza a pensar sobre lo que puedes llegar a conseguir.
Los mejores años de tu vida son aquellos en los que decidiste que tus problemas eran solo tuyos. Cuando no culpaste a tu familia, al presidente o a la mala suerte. Cuando te diste cuenta que tú controlas tu destino.
He pasado un año seguido lamentándome de mis fracasos por mis proyectos en internet. Ahora que he creado esta web me he dado cuenta que es gracias a esos fracasos que he sido capaz de crear esto yo sólo, y hacer por primera vez algo valioso que quiero compartir con todos. Sin esos fracasos no estaría aquí, las lecciones aprendidas fueron imprescindibles. Pero en aquel momento sinceramente no me di cuenta. Lo compruebo ahora.
comillasSi abrimos una disputa entre el pasado y el presente, nos daremos cuenta que hemos perdido el futuro. Winston Churchill
Un nuevo futuro comienza en el instante exacto en el que pensamos que era el final de todo…
2. Acércate hacia algo, en lugar de huir de algo
En momentos difíciles la primera reacción es tratar de huir de aquello que nos ha hecho daño. Es nuestra reacción inmediata y natural. Si te dicen “deja ya de pensar en esa persona que te hizo daño!” , en qué vas a pensar? Sin duda esa persona vendrá a tu mente si el objetivo es huir de esa situación.
La posible vía es reinventarnos y crear una nueva realidad, un nuevo objetivo. Hacer que nuestra mente se enfoque hacia algo distinto en el que entremos en estado de flujo, con todo nuestro interés.
El hacerlo de esta forma, nos permite de forma natural invertir nuestro tiempo y mente en algo creativo y positivo.
En el pasado yo utilicé la pintura –o la pintura me utilizó a mí- para crear. Es imposible de describir el placer y paz que me proporcionó. Otras veces utilicé metas deportivas para enfocarme y entregarme a algo que me multiplicaba mis fuerzas. Era como un talismán que utilizaba en casos de urgencia.
Deja de tratar de eliminar lo negativo y enfócate en crear una nueva realidad.
Encuentra la forma que mejor se adapte a ti.
3. Confía en alguien y ábrete a esa persona
A veces cuesta confiar, cuesta abrirse. Muchos hemos recibido alguna lección que nos ha hecho replegarnos en nosotros mismos y tratar de creer que no necesitamos a nadie.
La realidad es que no estamos solos. Sea lo que sea lo que nos ocurra, siempre hay alguien que ha pasado por la misma situación.
La palabra mágica es “dar permiso” a alguien para acceder.
Por si acaso escuchas la palabra en tu cabeza “estoy solo”, mira a otro lado y recuerda que es una mentira más de entre todas las películas que creamos.
4. Deja que pase el tiempo
comillasLa curación es cuestión de tiempo, pero también es una oportunidad. Hipócrates
Debes darte todo el tiempo que necesites. No debe haber prisa para llegar al estado que deseas, ni debes dejar que otros te presionen.
Para moverse hacia delante en momentos difíciles hacen falta multitud de pequeños pasos, y muchos de ellos incluso necesitamos hacerlo con ayuda de alguien.
El pasado quedó atrás, tenemos que darnos permiso para mirar adelante y confiar que vamos a estar bien.
5. Confía más en ti mismo
comillasAquel que no confía, tampoco podrá ser confiado. Lao Tsé
Confía en tus habilidades, normalmente son mucho más grandes de lo que imaginamos.
Creer en nuestro potencial es el primer paso para conseguir grandes logros.
La realidad nos dice que es totalmente imposible lograr aquello en lo que no creemos. Los grandes logros no llegan por casualidad.
El trabajo, persistencia y tener claras nuestras metas son las claves para conseguirlo todo.
Yo caigo una y otra vez, y paso momentos y a veces semanas en las que mi nivel de autoconfianza está por los suelos. Solo pienso en levantarme. Al final lo hago, y ya solo nos queda apretar el botón de “empezar de nuevo” y luchar.
Esta misma semana mi confianza bajó al ver que mi trabajo y responsabilidades me roban la posibilidad de seguir creando esta web. Ahora intento arañar tiempo para dedicarme a ella y confío en que fruto de las horas de trabajo sea un gran proyecto y sirva a muchas personas que quieran compartir.
comillasConfía en ti mismo. Crea la clase de persona de la que te sientas feliz toda tu vida. Da lo mejor de ti mismo encendiendo cada pequeña chispa de posibilidad y convirtiéndola en las llamas del logro. Golda Meir.
6. Controla tus expectativas
Yo invierto mucha energía en aquello en lo que creo, pero la vida no siempre nos da lo que queremos. Y me frustra.
Es necesario ponernos metas altas y creer en ellas.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que a veces lo que está por llegar puede hacerlo de una forma distinta a lo que esperamos.
Cuando llega, a veces ni nos damos cuenta. Quizás lo haremos más tarde. Algunos quizás no se darán cuenta.
Han sido ya muchas veces que lo que aparentemente ha sido un “fracaso”, realmente ha sido un gran avance disfrazado de decepción. Al final, los puntos se conectan.
A nivel profesional me han ocurrido cosas que en el momento de sucederme las interpreté como fracasos. Más adelante, cuando ordeno paso a paso dónde estoy y lo que he conseguido, me doy cuenta que todo ha tendido un sentido.
La explicación de mi frustración tiene que ver conmigo mismo y cómo he interpretado las expectativas.
7. Observa en perspectiva
Cuando estamos metidos de lleno en un problema, nuestra capacidad de análisis desaparece. Simplemente necesitamos observar las cosas en la distancia para otorgarles su justa medida.
No debemos identificarnos con nuestros problemas y preocupaciones. Nuestro Yo auténtico está mucho más allá de ellas. Ser consciente del momento presente y observarnos nos ayudará a romper la atadura al problema.
Practica la meditación para encontrarte contigo mismo, escucha el silencio.
Imagina que tú no eres la persona que tiene el problema, sino que es un amigo al que darías con gusto tu mejor consejo. ¿Cuál sería? ¿Cómo le ayudarías a resolver su problema?
Es una forma de mirar desde otra perspectiva e interpretar la realidad de forma diferente. Ayuda a desbloquearnos cuando estamos inmersos en preocupaciones.
Una vez que hemos dado a ese “amigo” nuestros mejores consejos, hay que seguirlos!
Hay que evitar que los problemas nos paralicen nuestra capacidad de pensar. Dar unos pasos hacia atrás y observar en perspectiva ayudan a lograrlo.
8. Ser conscientes del camino
El camino puede estar lleno de baches, nadie dijo que fuera fácil.
Esos baches son señales para señalar el camino correcto, gracias a ellos podremos corregir el rumbo y llegar a nuestro destino.
Los errores y contratiempos son parte del camino.
comillasCada problema contiene en él las semillas de su propia solución. Si no tienes problemas, no consigues ninguna semilla. Norman Vincent Peale
No hay caminos libres de baches que merezcan la pena ir por ellos.
Avanzar sin jamás tener baches es no crecer.
9. Ten fe en algo más allá
Todo lo que hacemos es un equilibrio inestable entre
  • Luchar por aquello que queremos conseguir -actuar, empujar, poner los medios-
  • Aceptar la vida tal y como es y las circunstancias que nos rodean – conformarnos, ser felices con lo que tenemos y querer aquello que nos ha tocado-
Es un ejercicio de equilibrista avanzando sobre la cuerda, realmente complicado mantenernos serenos  y con paz interior ya que nuestro entorno -sociedad, amigos, familia, nuestra experiencia pasada- nos va a empujar a un lado o al otro.
Este equilibro se hace posible gracias a confiar en algo más allá de nuestro nivel de existencia.
La fe en algo más grande que nosotros nos empuja para acercarnos a aquello que deseamos. Debemos actuar, pero no estamos solos.