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sábado, 10 de septiembre de 2016

LOS TRES TIPOS DE FELICIDAD QUE EXISTEN Y CUÁL NOS PROPORCIONA MAYOR PLACER



Por muchos estudios que se hagan, no es fácil simplificar algo como la felicidad en tipologías y prácticas, pero nos proporcionan alguna pista
Decir a estas alturas que el dinero no da la felicidad es una ingenuidadmayúscula. Cierto es que muchas de las cosas más importante de la vida no pueden comprarse, pero todos necesitamos un cierto bienestar material, sin el que es muy difícil ser feliz. Y, qué demonios, estamos aún más contentos si en vez de pasar las vacaciones de verano en la piscina municipal lo hacemos en Tailandia y tenemos una casa en propiedad en vez de vivir en un estudio de 40 metros en el extrarradio sin calefacción ni lavavajillas.
Desde hace más de una década los psicólogos han estudiado el efecto degastar el dinero en experiencias vitales o en bienes materiales, y parecían haber llegado a la conclusión de que, si bien gastarse el dinero en un coche o un reloj no proporcionaba un bienestar perceptible, si lo hacía el hecho decomprar experiencias –como una cena en un restaurante, un viaje o la entrada a un concierto– o los conocidos como “productos experienciales”, esto es, todos aquellos bienes que permiten a sus propietarios desarrollar nuevas habilidades y conocimientos (ya sea un instrumento musical o una raqueta de padel).
Ahora un nuevo estudio, publicado en la revista 'Social Psychological and Personality Science', afirma que, si bien las experiencias potencian más algunos tipos de felicidad, el mero consumo materialista aumenta otros y, en conjunto, es igual (o más) efectivo al proporcionarnos bienestar.
Comprar, comprar, comprar
Según los autores de la investigación, los profesores de psicología de la Universidad de British Columbia (Canadá) Aaron C. Weidman Elizabeth W. Dunn, existen tres tipos de felicidad:
1. La felicidad anticipatoria: aquella que experimentamos ante la perspectiva de que vamos a comprarnos algo.
2. La felicidad momentánea: la que vivimos en el momento en que disfrutamos de algo.
3. La felicidad crepuscular: aquella de la que gozamos cuando recordamos una vivencia.
Hasta la fecha, la inmensa mayoría de los estudios sobre la felicidad que proporciona la compra de bienes o experiencias (esto es, aquello en lo que gastamos nuestro dinero), analizaban la felicidad anticipatoria, preguntando a los participantes qué sentían pensando en una futura compra, y la crepuscular, preguntando en qué medida una compra había contribuido en la felicidad general de cada individuo. En contraste, la felicidad momentánea se ha medido siempre como el placer que siente una persona en el momento en que compra algo. Una percepción que, según los autores de este estudio, puede llevar a confusión.
Comprarse un bien material, como un jersey de cachemira, puede darnos una gran felicidad momentánea que se repite cada vez que lo usamos
“Por ejemplo, una visita al zoo puede ser recordada años después como una fantástica experiencia familiar, en la que el pequeño Jimmy vio leones y tigres por vez primera, produciendo una gran felicidad crepuscular, aunque la misma visita incluya lloros y conos de helados caídos, que fastidiaron la felicidad momentánea”, apuntan los autores.
Al mismo tiempo, comprarse un bien material, como un jersey de cachemira,puede darnos una gran felicidad momentánea que no acaba cuando guardamos la prenda en el armario, pues nos hace sentir cómodos y atractivos cada vez que lo usamos, aunque su recuerdo no nos proporcione una felicidad crepuscular tangible. Además, seguirá mucho tiempo junto a nosotros, no como la visita al zoo, que sólo permanece en nuestra (distorsionada) memoria.
¿En qué gastarías 20 euros?
Según Weidman y Dunn, aunque hay decenas de estudios que afirman que las experiencias nos brindan una mayor felicidad general, nadie ha estudiado como es debido la felicidad momentánea. Y es lo que han tratado de hacer en su estudio. Para lograrlo, dieron a 67 individuos 20 dólares y les dividieron en dos grupos: unos debían comprar una experiencia y otros un bien material de su elección. Tras esto, los investigadores preguntaron a los participantes sobre su felicidad percibida.
Los sujetos experimentaron una felicidad momentánea más intensa con las experiencias, pero ésta era más frecuente con los bienes materiales, de los que podían disfrutar en más ocasiones. “Las compras materiales tienen una ventaja que no se ha reconocido”, aseguran los autores, “ya que proporcionan episodios más frecuentes de felicidad momentánea semanas después de que se hayan adquirido”. Y al medir la felicidad total proporcionan mayor satisfacción en conjunto.
Nuestras visitas constantes a las tiendas nos proporcionan una distracción de la vida diaria que, nos guste o no, nos hace felices
Esto nos lleva a una conclusión que no hará nada de gracia al Dalai Lama: el consumismo, mientras podamos sostenerlo, nos hace felices. Como explica en 'The Atlantic' Olga Khazan, dado que enseguida nos acostumbramos a las cosas que tenemos, cuando compramos alguno nuevo sentimos una sacudida de felicidad que es menos intensa que irnos de viaje, pero que se repite más en el tiempo. Y nuestras visitas constantes a las tiendas nos proporcionan una distracción de la vida diaria que, nos guste o no, nos hace felices.
Esto, claro está, tiene su contrapartida. Como explicaba la psicóloga e investigadora de la Universidad de Riverside en California Sonja Lyubomirskyen su libro 'Los mitos de la felicidad', nos acostumbramos muy rápido a las cosas buenas. La defensa de los pequeños detalles como garantes de la felicidad se ha repetido hasta la saciedad en los ámbitos del bienestar, pero lo cierto es que enseguida somos insensibles a los pequeños gestos (y compras). Este fenómeno, que Lyubomirsky ha bautizado como “adaptación hedonista”, hace que la quinta vez que vayamos a Ikea nuestra compra nos haga mucho menos feliz que en nuestra primera visita.
Al final, por muchos estudios que se hagan, no es fácil simplificar algo como la felicidad en tipologías y prácticas, máxime cuando todos la experimentamos de distinta forma. Pero algo está claro: a nadie le amarga un dulce, ya sea en forma de piruleta, entrada de concierto, un nuevo abrigo o un Lamborghini. Y hay quien no se pude comprar ninguna de esas cosas.
Miguel Ayuso

miércoles, 1 de junio de 2016

SIETE COSAS QUE PUEDES APRENDER EN 10 MINUTOS Y QUE CAMBIARÁN TU VIDA




A medida que envejecemos se nos hace más cuesta arriba aprender cosas nuevas. De la misma manera que te desespera ver cómo tu madre busca un cubo de basura bajo la mesa cuando le hablas de vaciar la papelera del escritorio del ordenador, tú mismo empiezas a quedarte desfasado y cada vez hay más aparatos tecnológicos, expresiones o formas de organización que no tienes ni la más remota idea de cómo o para qué se utilizan.
Pero, como argumentas a menudo, es que no tienes tiempo para nada y mucho menos para ponerte a estudiar y analizar todo lo nuevo que aparece, por muy útil que digan que es. Ya, pues lo estás haciendo mal y, además de quedarte totalmente anclado en el pasado, tu productividad está cayendo por los suelos.
Buenas noticias: no necesitas dedicar tanto rato para ponerte las pilas. Como asegura en 'Business Insider' Ilya Pozin, en apenas 10 minutos podemos ponernos al día y actualizarnos, al menos con estos trucos básicos de la era moderna que pueden cambiar tu vida profesional y laboral sin apenas esfuerzo.
1. La Técnica Pomodoro
La gestión del tiempo es muy importante para mejorar nuestra productividad, y la conocida como Técnica Pomodoro es una de las más eficaces para este cometido. Inventada a finales de los años 80 por Francesco Cirillo, básicamente se centra en repartir nuestras tareas diarias en intervalos de 25 minutos, tiempo en el cual nuestra capacidad de concentración está al 100%. De esta manera, evitamos 'estar en misa y repicando' y además de ser más productivos, nos centraremos más en cada uno de los trabajos que realicemos.
2. Planificar el futuro (inmediato)
Dedicar apenas 10 minutos a visualizar y estructurar cómo será nuestra semana laboral y personal nos ayuda incluso a ahorrar tiempo días después. Si establecemos tareas que se vayan a repetir con el tiempo –reuniones semanales, entrega de proyectos e incluso ir a la compra– no necesitaremos repetir el 'planning' cada semana. “Esta metodología nos asegura poder guardar tiempo para nuestros propios proyectos o planes personales”, comenta Pozin.
Vas a necesitar organizarte, pero con qué uses 10 minutos ya te servirá para el resto del mes. (iStock)
3. Meditación
“En 10 minutos puedes aprender fácilmente una técnica de meditación que te servirá para el resto de tu vida”, asegura Andrew Thomas, cofundador de la empresa SkyBell, quien reconoce acudir a menudo a YouTube para visualizar manuales exprés de meditación. La palabra de moda nos ayuda a relajar la mente, reducir el estrés y aporta claridad a nuestra vida cotidiana impulsando nuestra productividad laboral, aseguran sus fieles seguidores.
4. Técnicas de memorización
Cada vez te olvidas de más cosas, pero nada como culpar a los años de tus problemas de memoria. No es tanto la edad como la mala organización de los recuerdos, tareas y datos en tu mente. Visualizando nuestro cerebro como si fuese un sistema operativo en el que la información se organiza en carpetas diferentes, es bastante más sencillo acceder o recuperar aquello que necesitamos en un momento concreto. Sabemos dónde está, ¡a por el recuerdo!
5. Triplicar la velocidad de lectura
“He leído al menos un libro por semana en cada viaje que hago”, asegura Jesse Lear, fundador de la compañía V.I.P. Waste Services, LLC, quien desvela su moderno truco: usar aplicaciones de audiolibros en las que se puedan escuchar las obras a una velocidad tres veces superior a la habitual. El empresario asegura que el cerebro tarda poco más de 10 minutos en habituarse al ritmo de narración, y después, la memoria empieza a trabajar para que interioricemos el contenido.
Si vas a gastar papel sin apuntar nada, casi mejor organízate mentalmente. (iStock)
6. Estiramientos
Teniendo en cuenta los terribles problemas de salud relacionados con el sedentarismo, aprender a estirar nuestros músculos y articulaciones no es ninguna tontería. En apenas 10 minutos podemos aprender a realizar sencillos ejercicios para prevenir problemas como el síndrome del túnel carpiano o los dolores de espalda, que de no paliarse pueden convertirse en una molestia de por vida. Dedicando al menos cinco minutos cada día a ponerlos en práctica, podemos mejorar nuestra salud y productividad, ya que evitaremos 'estar hechos polvo' durante el horario laboral.
7. Mejorar la concentración
Evitar las distracciones es realmente complicado. Estamos leyendo algo y perdemos el hilo a los pocos segundos, dejamos de escuchar las directrices de nuestro jefe en plena charla o, a niveles de andar por casa, aparecemos en la cocina buscando algo y no sabemos qué hacemos allí. Si establecemos parcelas para cada tarea podemos evitar estas divagaciones mentales. Por ejemplo, reservar una hora diaria únicamente para enviar correos electrónicos, de tal forma que cuando acudamos a una reunión no estemos pendientes de revisar nuestra bandeja de entrada.

domingo, 13 de septiembre de 2015

8 PENSAMIENTOS NEGATIVOS QUE NOS HACEN INFELICES



Es cierto que todos pasamos por algunos momentos en los que estamos algo deprimidos e intentamos buscar la manera de salir adelante. Existen algunos pensamientos negativos que nos dificultan conseguirlo… por lo que es necesario que los evitemos.
Sigue esta guía y verás como alejas todos esos pensamientos negativos de tu mente.
1. Pensamientos autodestructivos
Son aquellos que surgen a partir de las oraciones del tipo “No puedo…”, “no soy lo suficientemente bueno para…”, “no estoy seguro” y “sé que voy a fallar”.
Imagina que tuvieras un amigo que siempre te está diciendo que no vas a tener éxito en nada de lo que hagas. ¿Podría considerarse realmente tu amigo? Pues es lo mismo que le estás haciendo a tu mente al repetirte esas oraciones.
2. Preocuparse antes de tiempo
Una persona que se preocupa antes de que ocurran las cosas, se preocupará dos veces. Si estás agobiado con la próxima factura de la luz, del agravamiento de un problema personal o cualquier tipo de historia, intenta no pensar en ello hasta que llegue el momento.
Muchas veces nos acabamos preocupando de cosas que nunca llegan a ocurrir.
3. No te compares con otra persona
Otro de los pensamientos más negativos que puedes tener es compararte con otras personas. Podemos pensar que ellos tienen menos problemas, que tienen mucho dinero o cualquier otra cosa que haga disminuir nuestra autoestima.
Evita tener este tipo de pensamiento.
4. Pensamientos sobre el pasado
Las experiencias desagradables del pasado nos pueden atrapar de una forma que no esperamos. Tenemos que tener claro que el pasado está ahí, que es inmutable, pero que de él también podemos aprender y mejorar.
Es importante encontrar una buena manera para “romper” con el pasado.
5. Creencias
Muchas veces son nuestras creencias y nuestra falta de tolerancia lo que nos mantienen aferrados a un mismo estado sentimental. Es muy interesante intentar encontrar la paz en este punto. Para ello tienes que aprender a conocer cada detalle sobre ti y así podrás ser capaz de aceptar a cada persona tal y como es.
6. Culpables
Es cierto que no todos tenemos las mismas oportunidades en la vida. Hay algunas personas que han tenido una infancia muy complicada o pasan por situaciones difíciles a diario. Aunque pueda parecer imposible, es importante dejar atrás todos esos problemas y no centrarse en encontrar culpables ya que no nos ayudarán a avanzar.
Muchas veces el deseo de encontrar un culpable solo tiene como objetivo tener a alguien sobre el que volcar nuestra ira.
7. Aprende a perdonarte
Cuando echamos un vistazo a nuestra vida, seguro que encontramos una serie de errores que habríamos deseado corregir. Esto es algo normal porque forma parte del aprendizaje. No vale la pena centrarse en todo lo que podíamos haber hecho y no hicimos.
Tienes que aprender a perdonarte por ello y a aceptarte para evitar que esos sentimientos te puedan invadir.
8. Miedo al fracaso
Uno de los aspectos que más nos deprimen es el miedo a fracasar, por lo que muchas veces ni nos atrevemos a intentarlo. Tienes que saber que tú puedes conseguir todo lo que quieras tan solo con proponértelo y ser constante.