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miércoles, 28 de diciembre de 2016

¿CÓMO DEBEN LAS EMPRESAS TRATAR A UN EMPLEADO "TÓXICO"?



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 La mayoría de nosotros hemos tenido un colega difícil en el trabajo.
Cuando Simon (no es su verdadero nombre) se dio cuenta de que tenía que lidiar con un "empleado tóxico", sabía que tenía que actuar rápido.
Simon, jefe de una pequeña firma en Nueva York, señala que aunque el trabajador había conseguido a un cliente importante, su comportamiento venenoso había comenzado a infectar a la compañía.
Simon asegura que el hombre en cuestión había intentado reclamar inapropiadamente crédito por otras victorias en nuevos negocios y deliberadamente estaba ignorando a miembros de su equipo.
Al mismo tiempo, se decía que el empleado se estaba rebelando contra la compañía formando una camarilla y amenazando con iniciar su propio negocio.
"Teníamos que demostrarle a nuestra compañía que una persona no está por encima del equipo", dice Simon.
Y así, el agitador fue despedido.
Simon añade: "El dinero y el tiempo que pasamos manejando esta situación… bueno, podría haber sido mucho peor si se hubiera quedado".
"La politiquería interna habría sido terrible, ni siquiera sé si tendríamos una compañía ahora", agrega.
El costo del empleado "tóxico"
La mayoría de nosotros hemos tenido que soportar a un miembro corrosivo del personal en una o más ocasiones durante nuestra vida laboral.
De hecho, puede ser bueno en su trabajo, pero su mal comportamiento, el egoísmo, la intimidación, la grosería, su estilo demasiado dominante o simplemente por estar opinando constantemente de un modo enojoso, puede tener un impacto devastador en la moral de los empleados.
Algunos empleados escandalosos pueden volverse "tóxicos".
En los círculos académicos, un empleado de este tipo es ahora descrito como "tóxico".
Y numerosos estudios han demostrado que le cuestan dinero a los negocios o entidades gubernamentales en donde trabajan. La productividad de otros trabajadores cae en picada. Sus colegas piden licencia por enfermedad o incluso renuncian.
Un informe de 2015 de la Escuela de Negocios de Harvard calculó que mantener a un trabajador tóxico en la nómina puede costar a una empresa en promedio más de US$ 12.000 al año.
Un estudio separado dijo que el impacto financiero anual de un empleado tóxico podría ser aún más oneroso. La encuesta, realizada en 2012 a 2.700 empresas de la página web de empleos Career Builder, encontró que una cuarta parte de los encuestados estimó la cifra en más de US$50.000, mientras que el 41% dijo que el monto era de alrededor de US$25.000.
El profesor Dylan Minor, coautor del informe de Harvard, dice que lo que puede ser frustrante para los gerentes es que los empleados tóxicos "suelen ser muy productivos, porque los trabajadores excesivamente seguros de sí mismos pueden tener éxito".
"Pero los empleadores tienen que pensar en las otras dimensiones, como la toxicidad", añade.
Image copyright Rose Lincoln Image caption Minor advierte que no enfrentar a un empleado tóxico puede costarle dinero a una empresa.
La legislación laboral en muchos países no hace muy fácil deshacerse de un trabajador perjudicial. Entonces ¿cómo pueden las empresas tratar mejor el problema sin necesariamente buscar el despido de dicho empleado? ¿Y cómo pueden las firmas evitar esas personas en primer lugar?
Además, ¿podría atribuirse la existencia de empleados tóxicos a la propia empresay una mala cultura de trabajo que permite a esas personas comportarse de la manera que lo hacen en primer lugar?
Identificarlos
Bruce Tulgan, un experto en administración de Estados Unidos, dice que los líderes de la compañía necesitan ser claros sobre lo que es permisible dentro de la firma e identificar a los "trabajadores de bajo rendimiento", que es el nombre que le otorga a los empleados tóxicos.
"Si no solucionas el problema de bajo rendimiento, envías un terrible mensaje al resto de la compañía", dice.
Tulgan dice que a menudo se puede ayudar a los empleados tóxicos a mejorar su comportamiento.
El experto sugiere reunirse con el empleado difícil para "hacer que el comportamiento sea explícito y desglosarlo, monitorearlo y medirlo, para después evaluarlo".
Tulgan Image caption Bruce Tulgan dice que a veces puede ayudarse a los empleados "tóxicos" a mejorar su comportamiento.
Tulgan añade: "Muchas veces eso puede corregir el comportamiento [malo]".
Pero si esas medidas no mejoran la conducta del empleado, recomienda despedir a "aquellos que tienen un desempeño bajo, ya que usted les está pagando y no siguen instrucciones, y eso es insubordinación".
La profesora Wendy Hirsh del Instituto de Estudios de Empleo de Reino Unido sugiere que un jefe o un gerente de recursos humanos debe centrarse en tratar de conseguir que un empleado difícil "escuche a los demás de nuevo, incluyendo a sus familias".
Ella agrega: "Cuando tu esposa e hijos te dicen lo mal que los haces sentir, es más difícil de ignorar que la retroalimentación en el trabajo".
Cortar de raíz
La experta independiente en recursos humanos de Reino Unido Sarah Trota es de las que considera que "el comportamiento perturbador debe ser cortado de raíz".
Trota agrega que las compañías deben trabajar duro para prevenirlo en primer lugar asegurando que sus empleados estén felices.
Para ayudar a lograr esto, dice que "las empresas deben fomentar una cultura donde los empleados sean capaces de expresar sus puntos de vista de una manera constructiva".
Trota añade: "Los buenos canales de comunicación, así como las frecuentes encuestas y foros de empleados, proporcionan una oportunidad para que una organización aproveche las opiniones de sus empleados, buenas y malas, y permita que la organización tome acciones positivas al respecto".
"En mi experiencia, el daño real ocurre cuando los empleados no pueden expresar su insatisfacción. Esto es mucho más difícil de tratar e identificar, y potencialmente mucho más tóxico y perjudicial".
Las empresas también necesitan evitar la intimidación por parte de los altos directivos, ya que algunos empleados ambiciosos pueden determinar -consciente o inconscientemente- que copiar ese mal comportamiento es la manera de avanzar en esa empresa.
Es más probable que un jefe que practique él mismo el matoneo haga la vista gorda frente a los malos comportamientos de sus empleados favoritos.
Conversar
El Congreso de Sindicatos (TUC, por sus siglas en inglés), la organización que representa a la mayoría de los sindicatos de Reino Unido, dice que si bien a nadie le gusta tratar con un colega difícil o perturbador, "es importante que todos sean tratados con justicia, dignidad y respeto".
Hannah Reed, experta en derechos laborales de esa entidad, añade: "A menudo estas cosas se tratan mejor de manera informal, pero los empleadores deben tener un procedimiento sencillo y transparente para hacer frente a problemas más difíciles".
Como parte de sus esfuerzos por evitar la presencia de empleados tóxicos, algunas tratan de eliminar los problemas potenciales en la etapa de la entrevista.
En la empresa de publicidad de Nueva York Gravity Media prefieren entrevistar a los candidatos en un bar local, "a fin de tener una conversación, para ver cómo reaccionan a ciertas cosas".
La compañía canadiense Loyalty One, que administra sistemas de lealtad de clientes para otras empresas, va aún más lejos, y se asegura que todos los aspirantes a puestos directivos en la firma se entrevisten con psicólogos.
Bryan Pearson, director ejecutivo de la firma, dice que los psicólogos "son capaces de identificar dónde puede haber factores de riesgo al contratar a un individuo".
David Silverberg BBC

CÓMO ENFRENTARTE A LOS QUE HABLAN DE TI POR LA ESPALDA EN EL TRABAJO Y SALIR GANANDO



La primera reacción es hacerte el loco o cantarles las cuarenta, aquí te damos un enfoque mucho mejor para ti y para el equipo
Que tienes problemas con tu pareja, que no vas vestido como toca, que tienes tal defecto oculto... Hay personas que parecen encontrar un placer especial en decir todo aquello susceptible de hacer daño. Puede ser por falta de empatía innata, en venganza por algún trauma propio no superado o por curiosidad incontenible. Cada uno tiene sus propios problemas, ¿pero qué pasa cuando eres tú el objeto de las habladurías? ¿Hay algo que puedas hacer, además de aguantar estoicamente?
En el trabajo no tienes forma de huir, lo que engrandece cualquier detalle. Como dirían los concursantes de Gran Hermano, todo se magnifica. En 'Psychology Today' han encontrado algunas respuestas que te ayudarán a encarar estas incómodas situaciones dándole la vuelta a la tortilla. El primer paso que hay que dar es preguntarse si uno mismo está siendo cotilla o abusón, porque en tal caso lo que está pasando puede ser una justa contrapartida y tener beneficios para el grupo. Un reciente estudio liderado por el sociólogo de Stanford Robb Willer y reseñado en 'Science Daily' afirma que el cotilleo laboral puede servir a objetivos de autorregulación.
La unión hace la fuerza
Los investigadores utilizaron una muestra de 216 personas, las dividieron en grupos y las invitaron a participar en un juego en el que tenían que tomar decisiones financieras que debían beneficiar a todo su grupo. El juego permitía de entrada hacer lo mejor según el propio criterio egoísta, sin tener en cuenta las respuestas del resto del equipo. Después, los autores del estudio crearon nuevos grupos pero esta vez cada uno podía criticar a los miembros de su primer equipo. En el segundo equipo, podían elegir aislar a los que en un principio habían sido más egoístas y no dejarles opinar.
Este juicio grupal benefició a todos. Los menos egoístas cooperaron entre ellos y así el grupo prosperó más que si no hubiera habido chismes por la espalda. Otra investigación sacó similares conclusiones recientemente: gracias al cotilleo, los individuos más egoístas, narcisistas o perezosos son más conscientes de su comportamiento y cooperan mejor en la consecución de objetivos comunes.
La mayoría de los que difunden rumores eligen justo a los que más les afectará ser el blanco. Sobrerreaccionar añade combustible a la llama
Incluso si no aprenden a colaborar, es beneficioso que los que sí tienden a hacerlo puedan alinearse y hacer fuerza, y eso es más fácil criticando a un tercero.
Lo malo es que estos experimentos solo estudian los casos en que los criticados y excluidos se lo merecen. El chisme también es una forma de intimidar a buenas personas, someterlas o ganar poder a sus expensas. ¿Qué hay que hacer entonces? ¿Cómo reaccionar si un colega se distancia de ti por culpa de una mentira infundada o por algo que no tendría que afectar a tu trabajo?
En esos casos hablar con el jefe o confrontar al matón no suelen ser buenas ideas. El enemigo en cuestión podría vengarse y continuar con su táctica sucia. Además, la mayoría de los que difunden rumores eligen, consciente o inconscientemente, justo a esos a los que más les afectará ser el blanco. Sobrerreaccionar no hará más que añadir combustible a la llama. Hablar con tu superior puede valer si ya está más bien inclinado en tu favor, pero será un problema de lo contrario. Si el chisme es de poca monta, darle importancia lo hará más grande.
¿Y Recursos Humanos? Puede ser conveniente acudir a ellos si la falsedad que se está extendiendo afecta de verdad a tu reputación profesional, pero ten en cuenta que las consecuencias pueden llegar incluso a una demanda por difamación, y es difícil ganarlas.
La mejor opción suele ser la psicología inversa. Depende de la gravedad del asunto, pero ¿has pensado en hablar abiertamente del tema, como si no te preocupara ni quisieras ocultarlo? Si se convierte en un tema normal y corriente, perderá atractivo como tema de chismorreo. Nada atrae más que lo misterioso o lo oculto, quítales ese placer. Desde 'Psychology Today' ponen un buen ejemplo: si en la oficina se dice que tienes problemas maritales que están afectando a tu forma de trabajar, una solución rápida de mejorar la situación es decir, por propia iniciativa, que habéis tenido problemas pero que los habéis solucionado, sea verdad o no.
Otra buena estrategia es redoblar los esfuerzos y centrarte más que nunca en hacer el mejor trabajo posible, mientras evitas contar cualquier detalle sobre tu vida. Por ejemplo, imagina que alguien anda comentando que tienes una adicción y ha conseguido convencer a algunos compañeros. Si no es cierto, lo más fácil para frenar esa bola es simple y llanamente trabajar bien. Ser formal, entregar a tiempo, llegar puntual... Respecto a lo último, la revista aconseja llegar unos minutos antes y asegurarte de que todo el mundo se da cuenta. Por ejemplo, felicitando de buen humor a tus compañeros al llegar por haber conseguido levantarse de la cama. Preséntate voluntario para los trabajos que nadie quiere hacer y dales una lección de perfección.
¿Y cuando es algo sin relación con tu talento o tu disposición para el trabajo, como por ejemplo, que has subido unos kilos, o que no les gusta el color de tu piel, o tus creencias...? Comentarios sobre por qué no tienes hijos a tu edad, o por qué no te casas son también muy típicos, especialmente si eres mujer. Si sufres aislamiento a causa de tu género, orientación sexual o etnia, tampoco es aconsejable quejarse a la primera de cambio si no puedes demostrarlo. Pregunta antes a los compañeros que lo hayan visto si podrían llegar a testificar en caso necesario, averigua si hay grabaciones que se puedan utilizar, etc.
Convertirte en un chismoso es una pobre solución: mejor quitarle importancia a las pequeñas ofensas, pero sin dejarlas pasar
¿Y qué pasa con esos que saben tapar bien sus huellas, los que jamás te criticarían por cuestiones así en un mail o una grabación pero te están haciendo la vida imposible? Nos tememos que lo mejor, si se alarga en el tiempo, es cambiar de trabajo y respirar otros ambientes. Si no puedes ignorarlo ni terminar con ello, incluso puedes plantearte cambiar un poco tu forma de ser
Convertirte tú mismo en un chismoso es una pobre solución, aunque a veces funciona. Más recomendable para ti y para los demás es tratar de quitarle importancia a las pequeñas ofensas, pero sin dejarlas pasar. Responder a los incidentes leves es fundamental a la hora de perfilarte como el típico objeto de cotilleos: si te critican, contesta, evitando, eso sí, la hostilidad.
La publicación nos da un último ejemplo aleccionador: estás comiendo con la boca llena y un compañero se ríe de ti o lo señala en alto. Puedes dejar de hacerlo avergonzado y no volver a abrir la boca en toda la comida (mal), puedes actuar pasivo-agresivamente con él o ella y hacerte esclavo de tu vergüenza (peor), puedes gritar como un loco (peor imposible)... Nada será tan bueno como comer tranquilamente con gente a la que quieres y que te respeta, pero lo segundo mejor es volverte hacia la persona tranquilamente y decirle: "Sí, la verdad es que es una mala costumbre. Pero hubiera sido mejor decírmelo en privado, ¿no crees?".

10 CONSEJOS PARA RECLUTAR TALENTO DE FORMA EXITOSA



En un mercado que se encuentra dirigido por los aspirantes, aquellos sobresalientes cuentan con opciones múltiples para poder agilizar sus solicitudes, y enfocarse más en venderse a sí mismos.
 La competencia laboral es cada vez feroz, por lo que los reclutadores buscan atraer el mejor talento, indicó la firma WePow.
Además, en un mercado que se encuentra dirigido por los aspirantes, aquellos sobresalientes cuentan con opciones múltiples para poder agilizar sus solicitudes, y enfocarse más en venderse a sí mismos, añadió.
Asimismo, la consultora Deloitte dijo que las empresas requieren reinventar el área de recursos humanos en una carrera contra el tiempo para competir con las firmas globales.
En la actualidad, 68% de las empresas con operaciones en México consideran que están “poco preparadas” o “no preparadas” para reinventar sus departamentos, de acuerdo con los datos del informe global de Tendencias de Capital Humano 2015 que elabora la firma.
La nueva competencia en el mercado laboral impone el reto no sólo de atraer a los mejores profesionales en el país, sino retenerlos en el mediano plazo, ya que la competencia será más agresiva en cuanto a mejoras salariales, indicó Deloitte.
En este mismo sentido, WePow dio los 10 consejos para que las empresas atraigan el mejor talento a sus empresas.
1 Honestidad. La honestidad es el número uno en la lista, un reclutador honesto es un reclutador exitoso.
2 Seguimiento. Si bien esto debería ser obvio, este punto a menudo se pierde cuando los profesionales están cargados de tarea diaria. Es importante recordar que los clientes y candidatos son el corazón y el alma de la empresa con el objetivo de tratarlos como tal.
3 Conexión emocional con la marca. Enfocarse a crear una percepción de marca positiva y fuerte para que los candidatos piensen “quiero trabajar allí” es cada vez más importante para atraer a los mejores.
4 Contenido multi-canal. Hoy en día, las compañías deben empezar a evitar las campañas masivas de envío de información a los correos electrónicos.
5 Flexibilidad. Si hay una verdad sobre el reclutamiento, es que nada va a ir exactamente como estaba previsto.
6 Innovación. Los procesos envejecen rápido. Por ejemplo, más del 20% de los videos vistos a nivel mundial se reproducen desde un dispositivo móvil, y esa tendencia está creciendo diariamente.
7 Movilidad de los empleados. Los profesionales que ya están empleados por una organización son un grupo comúnmente olvidado.
8 Reclutamiento en universidades. En el caso de no tener una estrategia de reclutamiento universitario sólida, ahora sería el momento de empezar a desarrollar una.
9 Pensar fuera de la industria. A veces, cuando se busca candidatos para una posición, solo se consideran los profesionales que hacen click con una descripción ideal demasiado rígida.
1o Aprender constantemente. Hacer esfuerzos por aprender constantemente más sobre tendencias de la industria y las innovaciones, aparte de ponerse al día, será capaz de entender y satisfacer las necesidades de los candidatos actuales y de las empresas.