jueves, 10 de enero de 2013

COMUNICAR LA CULTURA DE LA EMPRESA A LA HORA DE SELECCIONAR


 
Hablaba el otro día con una persona de RRHH y me comentaba un tanto preocupada que no acertaban mucho con las selecciones y que después descubrían aspectos de sus candidatos/tas que no descubrieron en su momento. Realizar pruebas psicotécnicas, test competenciales comerciales, una entrevista bien pensada y trabajada será vital en el proceso de selección, pero además debemos comunicar la cultura de nuestra empresa; a este respecto os traigo este artículo.
 
Comunicar la Cultura Organizacional a la hora de reclutar
 
 La cultura organizacional contribuye a todos los aspectos de una compañía. Por ejemplo, a los clientes, una cultura e imagen con la que se pueden identificar asegurará su simpatía hacia la compañía frente a la competencia. Además una cultura positiva puede influir de manera beneficiosa y crear un ambiente positivo para los empleados, de manera que puede hacer aumentar su motivación y productividad. Sin embargo, la cultura de una organización también tiene un papel importante a la hora de reclutar y a lo largo de este artículo trataré de desarrollar el asunto y ofrecer algunos trucos y herramientas para comunicar la cultura empresarial a la hora de reclutar.

Es aconsejable comunicar la cultura empresarial a los candidatos que se presentan en un proceso de selección, ya que esto, le ayudara a filtrar solicitudes. Tal vez algunos aspirantes tengan problemas con las expectativas y normas de la compañía o, simplemente, no encajen en la empresa. Además, esto también sirve para informar a los candidatos sobre los beneficios de la cultura organizacional antes de que empiecen, y de este modo, disminuirán las posibilidad de que estén descontentos en la compañía.
La cultura de una compañía se compone de elementos tangibles, como el código de vestimenta y elementos intangibles como los valores compartidos. Estos últimos, los intangibles, son los más difíciles y, a la vez, importantes de transmitir a los candidatos. Los aspectos tangibles, por otro lado, son más fáciles de interpretar y entender, por ejemplo solo con llegar a la entrevista sería posible aprender que los vestidos formales que lucen las mujeres de la oficina forman parte del código de la empresa.
Sin embargo, es fundamental comunicar tanto los elementos tangibles como los intangibles durante todo el proceso de selección y, por eso, a continuación ofrezco algunas claves para conseguirlo.

Comunicación en un anuncio de trabajo

• Trata de incluir alguna reseña con la misión de la compañía. Esto dará una indicación al candidato del tipo de organización en el que está aplicando.
• Describir de modo explícito los aspectos y valores de la cultura más fundamentales como por ejemplo “trabajamos en un ambiente de colaboración ” o “invertimos mucho en el desarrollo de nuestros empleados”
• Cuando indica los requisitos de los candidatos en el anuncio también es una buena oportunidad de comunicar un poco sobre la cultura. Si incluye características como “innovador” o “flexible” la cultura organizacional ha de ser congruente con esto.
• Elija canales adecuados para la publicación del anuncio que estén en sintonía con la cultura que pretendes comunicar


Comunicación durante una entrevista

• Trata de usar gramática que vaya en concordancia con el estilo de la organización, si el estilo es más relajado y abierto es mejor usar lenguaje informal para resaltar este aspecto durante una entrevista
• Es importante hacer la entrevista en el lugar donde el candidato va a trabajar para que tenga experiencia de primera mano de la cultura y los protocolos de la oficina. Por lo tanto, es importante decorar la oficina con fotos, reportajes y otro tipo de material que demuestra la identidad y costumbres de la compañía.
• No hay que olvidar que la entrevista presenta la oportunidad de probar a los candidatos para verificar si encajarían dentro de la oficina. Por ejemplo, si para la empresa es importante el trabajo en equipo, una buena idea es preguntar a los candidatos sobre su experiencia en cuanto a colaboraciones con compañeros y sobre las dificultades a las que se han enfrentado.
• Si es necesario, llame a los mejores candidatos para una segunda entrevista, si es posible invítelos a conocer a otros miembros de la oficina y sobre todo a los que estarían en contacto directo con el nuevo miembro.

En resumen, comunicar la cultura organizacional es beneficioso para la compañía y al candidato le facilita la adaptación a la empresa. Además, comunicar la cultura empresarial durante el proceso de selección hace que se reduzca el periodo de adaptación del nuevo empleado ya que estaría más acostumbrado a algunos de los protocolos y tendencias dentro de la oficina. Siguiendo los pasos arriba indicados, será posible mantener la identidad de la empresa y, a la vez, asegurarte de que elijes a los candidatos que mejor encajan en la empresa.
Patrick Vazquez

martes, 8 de enero de 2013

LEER PARA CURARSE

Hola a todos/das, espero que después de estas vacaciones navideñas tengáis mayores fuerzas para afrontar los retos que nos plantea este nuevo año 2013 para el que os mando mis mejores deseos. Recuerdo un programa televisivo sobre libros que comandaba Fernando Sánchez Dragó y que tenía como música y letra de cartelera algo así como " todo está es los libros" de ahí que os ponga este artículo que espero os resulte de interés:


Hoy quizá más que nunca buscamos la salud en los libros y en las revistas: en ellos aprendemos sobre medicina y nos formamos un concepto propio de salud. ¿Cómo no vamos a recomendarlos como terapia, si es probablemente donde más información sobre salud hay?

La lectura puede ser terapéutica: eso depende de lo que yo escriba, de mi intención de escritor, y también de lo que tú, que me estás leyendo, puedas interpretar de mis palabras escritas. Con mis palabras puedo producir placebo o nocebo, ayudarte a resolver un problema de salud o complicarte la vida. Escribír y leer es una forma de comunicarse, de entenderse, de trasmitir conocimiento y ánimos.

A través de la lectura, es el paciente el que afronta la situación y comprende, e interpreta lo que se escribe. De lo que sea capaz de interpretar y de poner en práctica dependerá su curación.

Es bueno que el paciente lea, que aprenda sobre su salud y su enfermedad, cuidados y tratamiento, que lea los consentimientos informados y los prospectos, y luego tome sus decisiones. No es razonable que el terapeuta desaconseje leer los prospectos o la información disponible en las bibliotecas o en internet. La lectura y la reflexión son importantes para la salud.

En los niños la lectura ayuda a construir su confianza y autoestima, a superar depresiones y duelos, y a elegir estilos de vida saludables. Aporta ideas sobre cómo cuidarse y resolver la enfermedad.

CRIBAR LA INFORMACIÓN

Hoy día las posibilidades de tener a mano los libros se han multiplicado enormemente. Se puede tener acceso a las mejores bibliotecas del mundo y consultar miles de revistas y publicaciones médicas, así como una abundante, literatura. Se abre un mundo inmenso para explorar, pero hay que buscar dónde está exactamente lo que uno necesita para su salud.

La respuesta está en los libros, pero en algunos casos eso es como decir que está en la selva o en la montaña cuando uno nunca ha estado ahí y lo que necesitaría, probablemente, es un guía. Ahora bien, conforme uno va explorando selvas, montañas y bibliotecas, se va convirtiendo en su propio guía, con capacidad de ayudar a los demás.

RECOMENDACIONES

• A través de los libros se puede adquirir salud, autoestima, habilidades sociales, técnicas de terapia, salud mental… Pero las posibilidades de comunicación y aprendizaje que hoy brinda la lectura están aún por explorar. Estamos ante nuevos retos de conocimiento y no hay que dejar nunca de buscar nuevos caminos.

• Para que un médico pueda tratar o emplear los libros como terapia, el paciente debe poder implicarse a nivel personal con lo que explican.

Pablo Saz para Cuerpo Mente y recursos de autoayuda.com

10 cosas que deberíamos hacer a diario para sentirnos bien


10 cosas que deberíamos hacer a diario para sentirnos bien (y que no solemos hacer)
Con el Año Nuevo llegan los grandes propósitos y las empresas descabelladas que buscan cambiar nuestra vida de cabo a rabo y, de una vez por todas, ser felices. Tan elevados son estos propósitos que, como sospechábamos antes de emprenderlos, tarde o temprano terminan siendo olvidados, en parte por desidia, pero también por la propia dificultad inherente a estas metas. En realidad, nuestra vida puede mejorar en un grado mucho mayor a través de las acciones más pequeñas de nuestra cotidianidad, que al mismo tiempo son las que menos esfuerzo requieren, aunque sí necesitan constancia y tenerlas presentes día tras día.
Infinidad de los libros de autoayuda han repetido hasta la saciedad los siguientes consejos, seguramente porque no haga falta una especial lucidez para alumbrarlos. Como las recetas de la abuela, forman parte del acervo cultural. Muchos de ellos, reformulados, se han recogido en obras como The Power of Habit: Why We Do What We Do, and How to Change (William Heinemann) de Charles Duhigg, que analiza las grandes compañías estadounidenses para analizar cómo un cambio de costumbres puede repercutir en el mundo de los negocios, o Willpower. Why Self-Control Is the Secret of Success (Penguin) de Roy F. Baumeister, que apuesta por el autocontrol como herramienta para la mejora personal. La dificultad, en todo caso, es tenerlos presentes y cumplirlos en nuestro día a día, cuando consumidos por el trabajo, las obligaciones y el estrés familiar ponemos el piloto automático y no nos paramos a reflexionar en lo que estamos haciendo. Así pues, ¿qué podemos hacer para vivir un poco mejor en 2013?
Debemos dedicar un rato al día a pensar qué podemos mejorar–Recuerda a tu familia que la quieres. En una situación que se repite de manera recurrente en muchas películas: un personaje, a punto de morir, se pregunta por qué no ha manifestado un mayor cariño hacia su familia, antes de que fuese demasiado tarde y ya no hay forma de remediarlo. Pero no es esa la única razón para expresar nuestro cariño, sino que, como señalan los psicólogos, la felicidad no es una respuesta automática ante las acciones de los demás, sino un estado mental que parte de nosotros mismos. Además, manifestar cariño es el camino más corto para recibirlo.
Pasa tiempo solo. Reflexionar sobre lo que hemos hecho a lo largo del día con el objetivo de analizar nuestros fallos y aciertos, y realizar un listado mental de lo que tenemos que hacer al día siguiente, sin grandes agobios, es preferible a ir a la cama en un estado de inconsciencia absoluto y levantarnos agobiados porque acabamos de recordar algo que deberíamos haber hecho (y no hemos hecho). Hay quien recomienda la meditación, pero no hace falta irse tan lejos, sino simplemente relajarse por los propios métodos que cada cual posee para ser un poco más feliz.
Ríete. Que seamos personas serias no quiere decir que no debamos sonreír o permitirnos soltar una carcajada de tanto en tanto, por mucho que algunas personas piensen que así es. Al reírnos, nuestro cerebro libera adrenalina y endorfinas que estimulan el bienestar, el placer y la felicidad, hacemos un gran ejercicio facial en el que movemos más de 400 músculos, conseguimos relajar nuestro cuello y espalda y, finalmente, mejora la oxigenación de nuestros pulmones. Además, resulta muy divertido.
Descansa. Acostarse a una hora prudencial, con la conciencia tranquila, dormir siete horas seguidas y levantarse temprano pero descansado son factores esenciales en nuestro funcionamiento diario. Mantener unos buenos hábitos de sueño mejora la calidad de nuestra piel, mejora nuestro funcionamiento cardiovascular, ayuda a mejorar nuestra motricidad, permite reparar fuerzas, impide que engordemos y mejora nuestra memoria. Todo son ventajas.
Optimizar el tiempo nos ayuda a relajarnos porque sabemos cuánto podemos dedicarle a cada actividad–Organízate. Mucha gente tiende a identificar el orden y la organización con el aburrimiento y la incapacidad de escapar de los propios esquemas, cuando más bien es al revés. Sólo podremos improvisar y romper el guión cuando sabemos que podemos hacerlo. Optimizar al máximo el tiempo, además, evita estrés innecesario y nos permite disponer del tiempo libre suficiente como para poder dedicarnos a otras actividades de esparcimiento y evitar que nos pille el toro con algún trabajo pendiente. Además, a un nivel más general, saber claramente cuáles son nuestras metas y qué debemos hacer para alcanzarlas debe ser el principio configurador de nuestra agenda diaria. Es uno de los consejos enunciados en The World Book of Happiness (Firefly Books), publicado el pasado 2011 y recopilado por Leo Bormans.
Lee. No sólo por culturizarte y formar parte de ese privilegiado 43% de la población española que afirma leer con frecuencia, sino porque además de evadirnos a otros mundos desde nuestro propio dormitorio y aprender cosas nuevas, también permite descansar, desconectar de nuestras preocupaciones diarias, mantener a punto nuestra mente, y por qué no, prepararnos para conciliar el sueño.
Haz actividad física (aunque no sea ir al gimnasio). No falla. Cada mes de enero, los gimnasios de España se abarrotan gracias a la gente que, espoleados por una pizca de mala conciencia, ha considerado que no puede esperar más y acude a estos centros deportivos con el objetivo de, este año sí, ponerse en forma. Para marzo los gimnasios vuelven a estar vacíos en espera de que la temporada veraniega llegue, y ello nos sugiere que quizá debamos plantearnos metas un poco menos elevadas. Hacer un poco de ejercicio, aunque no nos convierta en atletas, como pasear, subir a pie las escaleras o, ejem, practicar sexo, siempre será mejor que levantar pesas durante dos semanas y dejarlo pasado ese tiempo.
La luz solar es imprescindible para nuestra felicidad–Que te dé un poco el aire. Además de otros beneficios físicos asociados a la actividad de salir a dar una vuelta (hacer ejercicio, desconectar del insistente ordenador, estrechar relaciones con aquellos con los que paseamos), el mero hecho de recibir rayos solares es muy beneficioso para nuestra salud. Con unos 25 minutos al sol en verano (y 45 en invierno) nos bastará para que nuestros niveles de vitamina D aumenten sensiblemente, gracias a la melatonina segregada.
Da las gracias. Lo dice la ciencia: ser agradecidos con los demás favorece el optimismo, la felicidad y evita la depresión. Es lo que concluyó un estudio publicado en el Journal of Happiness Studies y realizado por miembros de la Universidad de Hofstra, que afirmaba que los estudiantes más agradecidos sacaban mejores notas, se integraban socialmente de manera más fácil y sentían menos tristeza y envidia hacia sus compañeros. Además, como ocurría en el caso de la familia, la mejor forma de que nos agradezcan lo que hacemos es haber dado nosotros previamente las gracias.
Mantén algo que te ilusione en perspectiva. Siguiendo lo que apuntamos anteriormente acerca de nuestras metas y objetivos, debemos también tener algún deseo en mente que nos haga felices al final del día, ya que como hemos visto, no todo debe ser trabajo y responsabilidades. No se trata simplemente de ver tu programa preferido al final de la jornada laboral o de cenar con una cita interesante, sino de, por ejemplo, tener un viaje en mente que nos haga felices y de esa manera, afrontar la cotidianidad con más ganas.

El confidencial.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Manual para impedir que se aprovechen de ti


 
Puede que te resulte familiar: Alguien te ha pedido algo y has dicho “sí” cuando en el fondo deseabas decir “no”. Pasó lo de siempre: te dejaste envolver y al final cargaste con algo que no deseabas ni tenías por qué hacer.

¿Te sucede esto con frecuencia? ¿Eres de los que suele decir frases como “no te preocupes, ya me encargo yo” pero enseguida te enfadas por haber sido incapaz de negarte a hacerlo? Es probable que esto te haya sucedido alguna vez porque son muchas las personas que se aprovechan de otros: no es difícil encontrar jefes con exigencias abusivas, personas que se escaquean de sus obligaciones y las encasquetan a otros, o “amigos” que nos “usan” para su propio beneficio.

Y aunque los veamos venir, a veces es muy difícil poner límites a los que intentan abusar de nosotros. No obstante, hacerlo es necesario. Solo así lograremos respeto de los demás y también el nuestro. Pero por si esto no fuese suficiente, se ha demostrado que no hacerlo afecta, entre otros aspectos, a la dignidad de la persona y a la autoestima y también genera indefensión y  una dañina sensación de falta de control sobre la propia vida.

Es por ello que numerosos expertos se han centrado en el estudio de las técnicas más eficaces para afrontar este tipo de situaciones. Barbara Berckhan es una de las más conocidas. Participa en diversos proyectos de investigación en la Universidad de Hamburgo, pero sobre todo, se encuentra plenamente volcada en la divulgación de un modelo de “defensa”  bastante contrastado por la experiencia clínica. A pesar de las diferencias existentes entre los modelos propuestos por diversos expertos, casi todos comparten los mismos puntos en común.
¿Cómo defenderse de los expertos en aprovecharse de los demás?

- En primer lugar debemos concienciarnos de que ser amable es una virtud que hay que potenciar; pero es más importante ser respetado que caer bien. Es necesario recordarlo porque muchas personas ceden una y otra vez intentando ser amables, para evitar discutir o para que no piensen mal de ellos. Y hoy sabemos que hacerlo es un error y que abusos de ese tipo pueden afectarnos más de lo que pensamos.

- También debemos tener claro que para cambiar se necesita práctica. No basta sólo con querer hacerlo. No es tan fácil. Practique con los amigos, con el jefe… Valore los resultados y si falla vuélvalo a intentar.

- Pero antes de actuar debe prepararse. Piense en formas concretas en las que llevará a cabo su plan de defensa. Muchos programas han demostrado su eficacia. Tenga claro qué hacer, practique y sea constante hasta que lo logre.

- Estudie la técnica del abusador. No permita que le pille desprevenido y le aborde por sorpresa: Muchas víctimas dicen reconocer en ellos una pauta de actuación. Se acercan con una excusa, se muestran cordiales, envuelven a la presa. Seguidamente cuentan sus penas: “Tengo mucho trabajo” y al final, el drama: “Estoy desesperado. No sé a quién pedir ayuda”… Ya está. Antes de darse cuenta, se habrá ofrecido a ayudarle.

- Pero hoy, usted ya está listo. Ha puesto un cactus o unos libros justo donde se suele sentar para hablarle. Así evitará que se sienta cómodo y que se tome confianzas excesivas. Ha llegado el momento de iniciar su plan de defensa personal.

- Enfréntese. Lo primero que debe hacer es cambiar su lenguaje corporal: Se ha demostrado que “los que siempre dicen sí” muestran claramente que aceptarán fácilmente lo que se les pida. ¿Cuáles son los rasgos que delatan?: Mirada poco firme, sonrisa complaciente, continuos gestos de asentimiento con la cabeza. “Los aprovechados” detectan a su presa fácilmente, así que si quiere hacerse respetar, debe evitar hacerlos. Cámbielos.

- Y ¿cómo conseguirlo? Adopte una postura digna, firme y segura: Cuando detecte la conocida “danza de seducción” intente mantenerse erguido y con actitud firme. Agárrese a algo si los nervios le hacen moverse.

- Es fundamental que intente mantener los ojos a la altura de su interlocutor. Si está sentado, pídale que tome asiento; si no lo hace, levántese usted.

- No hace falta dejar de ser cordial. Muéstrese amable pero en el momento que detecte que le quieren envolver para que haga algo que no desea, cambie su expresión amable por una cara neutral. Resista sus comentarios con expresión firme y segura. Practique.

 - Deje de sonreír; evite asentir con la cabeza; no haga gestos de conformidad, sobre todo cuando su interlocutor empiece a dejar ver que quiere adjudicarle un marrón.

- Apártese un poco. Aumente la distancia que les separa.

- Muestre claramente, desde el primer momento, que no va a hacerlo. Adopte una postura evidente de negación. Sacuda la cabeza; rompa el contacto visual y mire hacia otro lado.

- Entreténgase con algo: mire la hora, busca un caramelo de menta, anote algo en un papel o revise sus bolsillos. Demuéstrele que su discurso no le interesa.

- También es eficaz interrumpir para cambiar así de tema y no dejarle avanzar en su discurso. “Si yo también quería hablar contigo de algo…”

- Si sigue a pesar de todo, sigue intentando convencerle, levántese con decisión y diga con rotundidad «lo siento, pero no puedo hacerlo».

- Aunque insista, no se salga de ese argumento. Funcione como un disco rayado, no deje que el experto en el escaqueo, encuentre fisuras en la firmeza de sus respuestas.

- No deje que la situación se alargue. En el momento que haya quedado claro que no lo hará, intente cortar la conversación. Puede salir del despacho; decir que tiene una cita o que necesita ir al baño. Pero si simplemente desea seguir con lo que hacía antes, diga simplemente “lo siento, estoy muy ocupado ahora no tengo tiempo para hablar”.

- Existen jetas profesionales que logran dejar su trabajo sobre su mesa y desaparecer. Si esto sucede, reaccione rápido. Llámele enseguida y diga brevemente que “cree” que ha olvidado los documentos y que pase a por ellos.

-Puede ser que a pesar de todo, no le quede más remedio que decir claramente que no piensa hacer su trabajo. No se sienta mal, hágalo con educación. No pierda el control.

- Es un hecho. Son muchas las personas que se aprovechan de los demás y no todo el mundo tiene competencia suficiente para defenderse. No pasa nada. Las habilidades necesarias para hacerlo, se aprenden. Sólo hay que trabajar con firmeza hasta conseguirlo. Lo confirma la investigación y sobre todo la experiencia clínica:… Hacerlo merece la pena.

elconfidencial.com

 

domingo, 9 de diciembre de 2012




¿No sabes quién era Zig Ziglar? Era uno de los oradores motivacionales más importantes a nivel mundial… y uno de los primeros. Toda una referencia para los que vinieron detrás de él. Además era el protagonista de muchas de las citas entrecomilladas que tan de moda están en los medios sociales, aquí una de mis preferidas:

“La actitud, no la aptitud, determina la altitud.”

Durante más de 40 años viajó por todo el mundo como orador motivacional, empujando a las personas a ver el lado bueno de la vida.

Zig Ziglar, que murió el miércoles en Dallas, Texas, a los 86 años, dejó muchos citas famosas. Llegó a millones de personas a través de sus libros, audios y conferencias. Eso sí, su motivación no era gratis. Formaba parte del microuniverso ultracapitalista de los EEUU: cobraba 50.000 dólares por discurso con lo que se puede decir que sus intenciones no eran tan altruistas. Estaba dotado de un don y sabía explotarlo.

Tenía una fórmula: “Cada siete o nueve minutos habré reír y me aseguraré de que cada 5 minutos estaré dando un concepto, una idea, un proceso, una esperanza.”

Su metodología para ayudar a la gente no era extraña ni utilizaba métodos innovadores. A modo de ejemplo contaré una historia que siempre él contaba:

Él cuenta una historia acerca de una mujer de Alabama que le dijo que estaba amargada por culpa de su trabajo y enojada con sus compañeros de trabajo. Él le aconsejó que escribiera todo lo positivo que tenía su trabajo: la nómina a fin de mes, las vacaciones… Luego le pidió que se mirara en el espejo y dijera lo mucho que amaba su puesto de trabajo. Seis semanas más tarde se encontró con ella de nuevo.

“Lo estoy haciendo maravillosamente bien”, le dijo con una amplia sonrisa.

Quizá fuera su poder de convicción, su arrolladora y encantadora personalidad, no lo sé. El caso es que lograba el cambio en las personas.

Hilary Hinton Ziglar nació el 6 de noviembre de 1926, en Gary, Indiana. Era el décimo de 12 hijos.

Después de una carrera larga y difícil como vendedor, lanzando productos tan diversos como utensilios de cocina y de seguros, Zig Ziglar decidió que el producto que mejor podía vender era su propia energía y optimismo.

“Mi filosofía está construida alrededor de la idea de que se puede tener todo en la vida, todo lo que tu desees, si ayudas a otra gente a conseguir lo que quiere. Esto es un principio universal.”
Elconfidencial.com.

martes, 20 de noviembre de 2012




Existen muchas creencias erróneas o estereotipos acerca de las emociones, un ejemplo: “los hombres no lloran. Si lloras te considerarán débil y vulnerable”.

Estas creencias o mitos transmiten mensajes sutiles pero potentes acerca de cómo debemos expresar nuestras propias emociones y sentimientos. Estos estereotipos pueden instalarse en el inconsciente y afectar el bienestar emocional de la persona.

Te voy a dejar con 6 estereotipos o creencias erróneas que pueden afectar tu vida emocional para que veas que no tienen fundamento y puedas volver a construir tu paz interior y ser feliz expresando libremente tus sentimientos:

1) Creencia errónea: “Hay una forma correcta de sentir en cada situación.”

Mal. No hay una manera correcta o incorrecta de sentir. ¿Tenemos que sentir alegría cuando vemos a un payaso, asco por una rata, asombro por un espectáculo de magia,…? Pues no… si no sientes la emoción que “deberías” tener frente a una circunstancia no te sientas un bicho raro por ello.

Todos procedemos de diferentes orígenes y tenemos experiencias muy diferentes que nos llevan a percibir las cosas con una visión única. Dos personas pueden experimentar el mismo acontecimiento y dar lugar a reacciones muy diferentes.

No te preocupes si consideras que tus respuestas emocionales no concuerdan con las que deberías tener en una determinada situación. Mejor preocúpate si las emociones que expresas no concuerdan con lo que verdaderamente sientes

2) Creencia errónea: “Dejar que los demás sepan lo que siento es una debilidad.”

Es probable que algunos de vosotros provenga de un ambiente familiar que no expresa abiertamente sus emociones. Gritar no era tolerado y el llanto era una actividad clandestina. Debido a esto puede que hayas aprendido que la expresión de emociones en público no es apropiada y demuestra debilidad.

Todos podemos ponernos esta armadura emocional a veces pero es contraproducente cuando nos relacionamos con personas que nos importan. Si hemos llegado a creer que la expresión emocional es una debilidad, nuestros amigos o familiares tendrán problemas para contactar con nuestro verdadero yo.

3) Creencia errónea: “Los sentimientos negativos son malos.”

Todos, incluso el Dalai Lama o el Papa, experimentamos gran variedad de emociones humanas. ¿Te has sentido culpable alguna vez por tus sentimientos? No seas tan crítico contigo mismo cuando te sientas enojado, triste o celoso.

Emociones como la ira y la tristeza están allí para luchar por nuestra supervivencia. Por ejemplo, la tristeza nos ayuda a obtener el apoyo social. Sin embargo, el problema aparece cuando el dolor y la tristeza lleva a la depresión.

Las emociones están allí para ayudarnos a navegar por la vida, siempre y cuando no dejes que te incapaciten.

4) Creencia errónea: “Las personas emocionales suelen perder el control.”

Me imagino que hay ocasiones en las que has perdido los estribos. A mi me ha sucedido.

Sin embargo, esto no significa que las personas muy emocionales estén abocadas necesariamente a perder el control de sus vidas de manera habitual. La razón puede regular las emociones y las personas emocionales pueden aprender a ser más racionales en el control de sus emociones.

5) Creencia errónea: “Las emociones pueden irrumpir en nuestra mente sin ninguna razón.”

Las emociones siempre tienen un desencadenante. Cuando no prestamos atención a nuestras emociones no nos damos cuenta de dichos desencadenantes.

Sin embargo, cuando aprendemos a ser conscientes de cada emoción podemos ver sus desencadenantes, los cambios corporales que producen y lo que estamos pensando en esos momentos. Así es como desarrollamos la inteligencia emocional y empezamos a dominar nuestros sentimientos en vez de que ellos nos dominen a nosotros.

6) Creencia errónea: “Las emociones dolorosas deben ser ignoradas y reprimidas.”

Si reprimimos o ignoramos nuestras emociones, especialmente las dolorosas, podemos llegar a al punto de ebullición máximo y explotar. Lo adecuado es aceptarlas y buscar una solución o un aprendizaje.

lunes, 5 de noviembre de 2012

THE EXTRAORDINARY LEADER





Hola a todos / das, quiero compartir con vosotros la experiencia formativa en la que tuve el privilegio de impartir clase con el presidente de la Consultora P&A, Pablo Riera.

Estamos hablando de un producto americano, el Extraordinary Leader, de una de las tres empresas mejor reconocidas del mundo del liderazgo como es Zenger y Folkman. Se trata en resumen, de la realización de un completísimo  Feed-back 360º, la impartición de un taller, en el que se rompe de manera clara la percepción de los participantes cuando se les hace la pregunta de ¿ cuando véis un informe, en qué se basa el desarrollo y trabajo del mismo?... todos contestan que en el trabajo de las debilidades o áreas de mejora.

Lo novedoso de esta metodología es que el plan de trabajo se basa en un mayor desarrollo de las fortalezas y ello se demuestra en un estudio pormenorizado del mundo de la percepción.
Todos los grandes líderes tienen debilidades y no son perfectos ¿por qué vamos a serlo nosotros? sin embargo son percibidos como extraordinarios líderes ¿por?... han trabajado a conciencia en aquello en lo que son verdaderamente buenos.

Este proceso se ve revalorizado por unas sesiones de coaching donde se trabajan las dos fortalezas que escogen los participantes, con unos talleres y un informe Feed-Back final donde se deben apreciar las diferencias positivas del proceso que dura 16 meses.

Experiencia extraordinaria.