miércoles, 16 de octubre de 2013

El secreto de Las 7 Leyes Universales




Durante los últimos años han aparecido multitud de libros basados en las 7 Leyes Universales y la Ley de la Atracción, muchos de ellos best sellers. Gran parte de ellos copian partes de las fuentes originales y los transforman para hacerlos digeribles y vendibles en masa. Igualmente interesante es darnos cuenta de la conexión de estas leyes y los éxitos de empresarios, políticos y gente poderosa del planeta. Se mencionan estas Leyes en sus propias publicaciones, conferencias y libros de forma más o menos directa. Dedicaremos una serie de artículos para desmenuzar y aprender de las fuentes originales y desvelar su secreto.
Introducción a las 7 Leyes Universales
Las 7 Leyes Universales gobiernan absolutamente todo lo que nos rodea. El Universo existe en armonía con estas Leyes. Cuando una persona comprende, asimila e integra estas Leyes, experimentará una transformación en todas las áreas de su vida y le llevará a un nivel muy por encima del que pudiera haber imaginado.
Estas leyes provienen de las tradiciones Herméticas y ligadas también a la filosofía Védica de la India. Combinan por tanto una parte del mundo místico occidental y oriental. Se transmitían oralmente desde hace 5000 años en el Antiguo Egipto y Grecia. Estas enseñanzas compartían las 7 Leyes Universales, aunque no se mencionaban de forma estructurada y explícita. No hay ningún texto en el que se mencionen explícitamente las 7 Leyes Universales, hasta 1908, como veremos a continuación.
Dedicaremos más adelante un artículo profundo para tratar el origen de las Leyes, autores, historia y libros históricos. Puedes ver al final la fuente sobre la que se ha escrito este artículo.
Lo mutable e inmutable
Dentro de las 7 Leyes Universales, tres de ellas son inmutables, eternas, y no pueden ser alteradas ni cambiadas de ninguna forma. Las otras 4 leyes son transitorias, se pueden cambiar si lo queremos para crear nuestra realidad y cómo percibimos lo que nos sucede.
El objetivo es comprender las 7 leyes y una vez hecho, enfocarnos a trascender y poner a nuestra disposición las cuatro que son cambiables y transitorias.
1. La Ley del Mentalismo (Inmutable)
La primera de las Leyes Universales nos dice que “Todo es Mente, el Universo es Mente”. Todo lo que vemos, experimentamos en nuestro cuerpo físico y que percibimos a través de nuestros sentidos, tiene su origen en el mundo invisible de la mente.
comillasEl Universo material, los fenómenos físicos, la Material, la Energía, todo lo que es aparente a nuestros sentidos es ESPIRITU, el cual en si mismo es indefinido pero puede ser considerado como una MENTE UNIVERSAL E INFINITA. 
Esta ley nos dice que existe una Consciencia Universal, Mente Universal, Inteligencia Infinita desde la cual todas las cosas que existen, se manifiestan.
Toda la energía y materia a todos los niveles se crea por la Mente Universal.
Nuestra mente es parte de la Mente Universal, como vimos en el artículo dedicado a nuestro subconsciente. Ambas son la misma clase, únicamente se diferencian en un grado de consciencia.
Nuestra realidad es una manifestación de la mente.
2. La Ley de Correspondencia (Inmutable)
La segunda de las Leyes Universales afirma que hay una correspondencia total entre los tres planos: físico, mental y espiritual.
http://hoymotivacion.com/wp-content/uploads/2013/07/comillas.pngExisten varios planos de nuestro conocimiento, pero cuando les aplicamos el Principio de Correspondencia podremos comprender mucho de lo que de otra forma permanecería oculto. 
Los Hermetistas consideraban que esta ley era uno de los instrumentos más importantes por los cuales una persona podía salvar los obstáculos y desvelar lo Desconocido.
No existe separación ya que todo en el Universo se origina de la Única Fuente.
La Ley de Correspondencia nos hace posible usar la razón y acceder de lo conocido a lo desconocido.
 3. La Ley de la Vibración (Inmutable)
Esta ley afirma que todo lo que contiene el Universo es vibración. La ciencia ha confirmado en el siglo XX que el mundo físico es al mismo tiempo materia y vibración. Cada cuerpo emite energía que vibra en distintas frecuencias.
comillasNada está en reposo, todo está en movimiento, todo es vibración. 

Esta ley establece la base para la Ley de la Atracción: “las energías similares son atraídas”.
Todo lo que experimentamos con los cinco sentidos viene a través de vibración.
Todo lo que experimentamos con la mente también es vibración.
Las emociones son vibración: las emociones de más alta frecuencia son las más sutiles y potentes, como el “amor incondicional”. Las emociones como el odio se colocan en niveles de vibración más inferior y son más densas.
comillasDesde un electrón, átomo, molécula, hasta los mundos y universos, todo está en perpetuo movimiento. Esto es cierto también en los planos de la energía y de la fuerza (que son diversos grados de vibración) y también en el plano mental (cuyo estado es también varios tipos de vibración), e incluso también en los planos espirituales. 
 Podemos controlar nuestras vibraciones mentales mediante nuestra voluntad, mediante el poder del pensamiento.
4. La Ley de la Polaridad (mutable)
Es la primera de las Leyes Universales mutables, que se puede trascender.
comillasTodo es dual. Todo tiene dos polos. Todas las cosas tienen un par de opuestos. Los opuestos son iguales en su naturaleza, pero diferentes en su grado. Los extremos se unen; todas las verdades son también medias-verdades; todas las paradojas pueden ser unidas
Implica que absolutamente todo tiene dos caras. Incluso aquello que aparentemente son contrarios, son en realidad los dos extremos de la misma cosa.
El amor/odio, frío/calor, paz/guerra, el bien y el mal, la luz y la oscuridad, son todos variaciones de lo mismo, en distintos niveles de vibración.
comillasDios y demonio son polos de lo mismo. Los Hermetistas conocían el arte de la transmutación de dios a demonio bajo el principio de la polaridad. El “Arte de la Polarización” era una especie de alquimia mental practicada por los antiguos maestros herméticos.  Conocer este principio permitirá a una persona cambiar su propia polaridad, así como la de los otros. 
Nuestros pensamientos se pueden cambiar conscientemente entre los entremos mediante la elevación de nuestras vibraciones. Esto era conocido como “el arte de la polarización” en las Tradiciones Herméticas.
Esta ley de la dualidad opera únicamente en el mundo físico y en el mental, pero no en el espiritual.
En la Bhagavad Gita se enuncia “Dios está por encima de los polos opuestos”
La Ley de la Polaridad se activa conscientemente en cada uno de nosotros cuando accedemos a la Inteligencia Infinita que forma parte de cada ser, y usamos pensamientos positivos para elevar nuestra propia vibración.
5. La Ley del Ritmo (mutable)
comillasTodo fluye, hacia dentro y hacia afuera; todo está sujeto a mareas; todo asciende y cae; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la izquierda se compensa con la oscilación hacia la derecha; el ritmo se compensa.
Es la segunda de las leyes mutables y que se puede trascender.
Se observa en los ciclos de los negocios, en fenómenos físicos como las mareas del mar, en la ascensión y caída de los grandes imperios, en nuestro éxito personal y nuestros errores, en cómo nuestros pensamientos oscilan entre positivos y negativos.
Cuando algo llega a un punto de culminación, el movimiento pendular oscila en sentido contrario inicialmente de forma imperceptible, hasta que todo el movimiento en el sentido contrario se ha completado. Posteriormente todo el movimiento comienza de nuevo y el proceso se repite.
comillasLos Hermetistas han descubierto las formas de compensar su efecto mediante la Ley de la Neutralización. No se puede anular la Ley del Ritmo, pero se puede aprender a escapar de sus efectos dominando la maestría de este principio. Ellos aprendieron a usarlo a voluntad en lugar de ser controlados por este principio. [...] Los Maestros Herméticos se polarizan a si mismos de forma que pueden neutralizar el movimiento oscilatorio del péndulo que les llevaría al polo opuesto. Todos los individuos que han alcanzado cierta maestría sobre si mismos, aplican este principio de una forma más o menos consciente. Pero el que es un Maestro lo aplica conscientemente y bajo su voluntad. 
Para poder trascender la oscilación del péndulo, es necesario ser consciente del comienzo  de su movimiento en sentido contrario. Hay que tenerlo en cuenta en la salud, en el trabajo, relaciones personales, etc.
Cuando sentimos que comienza la oscilación del péndulo en sentido contrario, hay que evitar tener temor o sentirnos frustrados, es el momento para conectar con la Mente Universal para la que nada es imposible y enfocarnos únicamente en ser positivos pase lo que pase y que el movimiento en sentido contrario del péndulo se haga menos negativo.
6. La Ley de la Causa y Efecto (mutable)
comillasToda causa tiene su efecto, y todo efecto tiene su causa. Todo ocurre de acuerdo a esta Ley. El “cambio fortuito” es algo que no reconoce esta Ley. Hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a esta Ley. 
Todo efecto que vemos en el plano físico tiene una causa específica cuyo origen es el plano mental.
Esta es la esencia del poder de la mente y del subconsciente. Cada uno de nuestros pensamientos, palabras o acciones provocan un efecto de movimiento que se materializará con el tiempo.
Para ser los maestros de nuestro destino debemos entrenarnos sabiendo que todo lo que existe en nuestra realidad es una creación mental.
No existe la suerte, toda semilla para lo que ocurre ha sido sembrada antes. El término “suerte” solo se usa por aquellos que desconocen esta ley.
Esta ley aplica en los tres planos de la existencia: espiritual, mental y físico.
En el plano espiritual la causa y efecto no tienen separación temporal, ocurren una tras otra al instante. En los planos físico y mental, el concepto del espacio y tiempo crean una separación entre la causa y la materialización del efecto.
comillasLos Hermetistas conocen el arte y los métodos para subir por encima del plano de la Causa y Efecto y elevarse a un plano donde uno puede ser “causante” en lugar de “receptor del efecto”. Masas de personas se dejan llevar obedientes por el ambiente que les rodea, a merced de las voluntades, deseos y sugestiones de otros. Se hacen manejar como los peones del tablero de ajedrez de la Vida. Pero los Maestros se elevan sobre dicho plano y dominan su carácter, emociones, cualidades y poderes, igualmente dominan el ambiente que les rodea. [...] Juegan al Juego de la Vida en lugar de ser manejados y movidos por los otros y por el ambiente. [...] Los Maestros obedecen la Ley de Causa y efecto de los planos superiores, pero ellos dirigen en su propio plano. 
Cuando una persona se enfoca en un objetivo mediante la visualización creativa, la manifestación en el plano espiritual es inmediata, y con práctica y perseverancia como hemos tratado en otros artículos, también se materializará en el plano físico.
7. La Ley del Género (mutable)
comillasEl género está en todo. Todo está basado en principios masculinos y femeninos. El género se manifiesta en todos los planos. 
Esta Ley Universal sobre los sexos opuestos se manifiesta en todo lo que nos rodea, no solamente en las personas y seres vivos, sino en minerales, plantas, electrones, polos magnéticos, etc.
Todo contiene elementos femeninos y masculinos.
Parte de las cualidades femeninas son: amor, paciencia, intuición. Entre las masculinas están: energía lógica, intelecto, auto confianza.
En toda mujer laten cualidades de un hombre, y en cada hombre las de una mujer.
comillasSi quieres comprender la filosofía de la Creación Mental y Espiritual, de la Generación y de la Regeneración, debes comprender y estudiar este Principio Hermético. Contiene la solución a muchos de los misterios de la Vida. 
El Kybalion nos advierte que se han escrito multitud de textos degradando al Principio del Género y atribuyendo relaciones con temas “lujuriosos” que de ninguna forma aparecen en los textos herméticos ni directa ni indirectamente.
Este concepto es básico para desarrollarnos como seres completos.
La Ley de la Atracción
La ley de la Atracción no se menciona de forma explícita dentro de las 7 leyes en el Kybalion de 1908. El motivo es precisamente resaltar su importancia, ya que la Ley de la Atracción rige las 7 Leyes Universales explicadas aquí. Esta Ley es el nexo de unión de Las Siete Leyes.
Gracias al conocimiento y la práctica de la Ley de la Atracción (hemos creado un artículo aparte para esta Ley) las personas podemos tomar las riendas de las leyes mutables (no podemos actuar sobre las leyes inmutables) y aumentar nuestro conocimiento y comprensión sobre las siete Leyes Universales.
Este artículo se basa en la fuente máxima de conocimiento acerca de las 7 Leyes Universales: el Kybalion. Este libro se publicó en 1908 anónimamente por “Los tres iniciados” (más tarde  se conoció su autor, William Walter Atkinson 1862 – 1932). Esta obra atemporal se basó en el estudio de las enseñanzas Herméticas transmitidas por Hermes Trismegistus, y su resumen en las siete Leyes Universales. Cualquiera que quiera adentrarse en las Leyes, debe leer este libro, ya que es la fuente principal.
comillasLos Principios de la Verdad son Siete. Quien los conoce, comprende y asimila, poseerá la Llave Mágica que abre las Puertas del Templo. El Kybalion

Existen 7 Leyes Universales bajo las cuales se rige el Universo. Tres leyes son inmutables, y cuatro son transitorias, mutables. Tal y como se enuncia en el Kybalion, “todo el Universo existe bajo la virtud de estas Leyes que forman el marco completo y unen el todo”. Conocer las Leyes Universales y la Ley de la Atracción, aprender como trascender las leyes mutables, es la llave que nos abre la puerta a cambiar las circunstancias de nuestra vida, de forma que podremos crear conscientemente nuestra propia realidad y nuestra maestría personal.



martes, 8 de octubre de 2013

CÓMO EXPRIMIR A TU EQUIPO Y MEJORAR RESULTADOS



En primer lugar debo advertirte que si tienes la firme convicción de que el ser humano es puramente racional y lógico, este post no es para ti. Puedes salir ahora mismo del blog.  Muchas gracias por haberte interesado.

¿Sigues estando aquí? Insisto en que si eres muy lógico, analítico y extremadamente racional, la lectura de este post puede irritar tu sistema nervioso. Si aun así quieres continuar, a riesgo de rotura o crujimiento de tu armazón mental, es responsabilidad tuya.

Por favor, que quede constancia de ello a los efectos oportunos.

Aclarado esto, todos sabemos que una empresa de servicios excelentes, que se jacte de ello, tiene un equipo de personas que precisamente es el que hace brillar (o no) el servicio, o al menos que así lo perciban sus clientes.

Y no hablo solo del servicio en sí mismo (consultoría, software, transporte, restauración, mantenimiento, etc.), sino de todo lo que rodea y da forma al servicio (atención al cliente, recepción, administración, comercial, marketing, dirección, I+D, etc.). Porque estaremos todos de acuerdo en que una empresa es una cadena y si falla un eslabón o éste se rompe, deja de funcionar como tal, resintiéndose entonces los clientes y el negocio en sí. ¿Es así?

Si estamos de acuerdo y unimos esta premisa al funcionamiento biopsicológico, social y emocional del ser humano, cuya unidad inseparable cuerpo-mente puede funcionar como un preciso engranaje allá donde estemos, incluido el entorno laboral, tenemos como resultante que el cuidado de estos aspectos en cada empleado/a de manera individual y colectiva es crucial, necesario, imprescindible y crítico para su óptimo rendimiento y productividad.

Si como empresarios y directivos no tenemos en cuenta y cuidamos con esmero y estratégicamente estos factores, estaremos perdiendo más de la mitad de todo lo que puede dar cada componente de la plantilla y generando mediocridad en los equipos. ¿Esto es lo que queremos?

 ”Investigaciones recientes en las organizaciones han descubierto que los directivos que se centran en las fortalezas de los empleados son 1,9 veces más efectivos; los equipos de trabajo ilusionados y positivos son 1,4 veces más productivos”, Marisa Salanova

Pero claro, cuando como directivos nos enteramos de estas cosas, quizá pensemos: “bueno, pues si lo demuestra la investigación y aquellas empresas con equipos de trabajo ilusionados y positivos tienen, efectivamente, mejores resultados, voy a decirle a mi equipo que tenemos que estar ilusionados con el trabajo y ser positivos. Además esto me posicionará como alguien abierto a los cambios, flexible y ejemplo del siglo XXI”.

A partir de aquí, cada vez que hablamos con alguien de nuestro equipo le decimos: -mira, tenemos que estar ilusionados y ser positivos, ya que esto hará que funcionemos mejor. O enviamos una misiva vía e-mail arengando a todo nuestro equipo o plantilla con este mismo mensaje. ¡Y ya está! ¡Y nos quedamos tan anchos!

Claro, luego pensamos que si nuestros empleados no están ilusionados y no se muestran positivos es porque no les da la gana, porque no tienen interés, compromiso, no están motivados para trabajar duro, etc. (que no digo que no haya alguien así en una empresa, pero de ahí a generalizar a toda la plantilla hay un trecho), pero nosotros nos eximimos de toda responsabilidad porque ya sabe nuestro equipo que ese es el camino, ¡pero si se lo hemos dicho por escrito y todo!

¿qué más puedo hacer yo como directivo con todo el maremágnum de preocupaciones que tengo? ¡Además, que ya son mayorcitos para saber lo que tienen que hacer, y yo no tengo que andar motivándoles!, solemos pensar también, olvidando que en los seres humanos prima la emocionalidad sobre la racionalidad, tengamos la edad que tengamos.

Solemos pensar que las personas cuando son responsables, trabajan, trabajan y trabajan sin desfallecer, pese a que nosotros como jefe o directivo no sepamos manejar nuestras emociones ni las suyas y terminemos quemándolos (el famoso burnout). Pero no es así, amigo directivo; hasta el mejor trabajador, serio, responsable, comprometido y con talento, terminará quemado o sin energía para dar lo mejor de sí, buscando la oportunidad de marcharse a la competencia en cuanto pueda.

Debemos ser conscientes de que hay vida más allá de nuestra empresa y no mirarnos tanto el ombligo. Y es que esto el talento… ¡lo sabe!

Mientras no pueda marcharse tratará de aguantar el temporal emocional con la mejor cara posible, si es que no termina cayendo enfermo/a con la consiguiente baja laboral y su correspondiente pérdida económica para nosotros.

Si somos un directivo abierto a las críticas y generador de confianza, quizá se decida a contarnos lo que le sucede, pero “cuando se nos queman casi todas las magdalenas” suele ser síntoma de que no tenemos esa apertura mental y confiabilidad de la que tanto nos gusta hacer gala verbalmente.

Es como si pensamos que plantando en nuestro huerto un buen número de árboles frutales de demostrada calidad, nos podemos olvidar de cuidar el terreno y concentrarnos nada más que en su producción. Pensamos que como esos árboles seleccionados por su calidad son seres vivos muy resistentes que soportan las inclemencias del tiempo no habrá ningún problema en que den frutos también de mucha calidad, sin apenas cuidados.

¿Algún agricultor profesional olvida regar y abonar con mucho cariño el terreno pensando que no es necesario? ¿No le da importancia a cuidar el clima y las malas hierbas para que los árboles respiren y se nutran del mejor de los ambientes posibles? ¿Olvida poner apoyo a las ramas de aquellos árboles que soportan más peso productivo para prevenir su rotura? ¿Trata de ahorrarse estos cuidados porque cree que es un gasto con poco retorno a corto plazo?

 “A ningún agricultor profesional se le ocurre estirar de las ramas hacia arriba, diciendo ¡crece!, ¡crece!, con la intención de que el árbol crezca más deprisa y dé fruto mucho antes; porque sabe que lo más probable es que ese árbol deje de dar frutos valiosos debido al maltrato de sus ramas”.

Pues igual ocurre con las personas. El desarrollo es un proceso de duración diferente en cada empleado/a. Y para que dé fruto; llámese creatividad, proactividad, curiosidad, iniciativa, conducta extra-rol o de ciudadanía, alta disponibilidad, calidad, excelencia, compromiso con la empresa, confianza…, es estrictamente necesario cuidar esos factores de clima  biopsicosociales y emocionales a nivel individual y colectivo, aunque no nos guste, pensemos que no tiene importancia, suponga un coste a corto plazo o los cientos de excusas más que queramos poner.

Si queremos sacar jugo a nuestro equipo y mejorar sus(nuestros) resultados, debemos llevar al día a día estas prácticas:

  • Mostrar una sonrisa genuina en nuestro rostro, saludando a nuestro equipo al entrar y salir de la oficina. Incluso a aquellos que lleguen después o se vayan antes que nosotros. Si hay malas noticias las daremos después, en el momento adecuado, pero no las anticipemos  nada más entrar dando pie a comentarios improductivos.
  • Identificar correctamente nuestros estados emocionales y los de nuestro equipo. Si lo obviamos, terminará interponiéndose en nuestros objetivos.
  • Utilizar las emociones; éstas facilitan el pensamiento dependiendo de la tarea. Un estado ligeramente sombrío será fenomenal para revisar propuestas ya redactadas. Sin embargo, para diseñar un nuevo proyecto será más adecuado un estado emocional  moderadamente alegre.
  • Comprender las emociones; descubrir su verdadera causa y su correcta evolución. No progresará igual la tristeza, que la repulsa o la satisfacción.
  • Manejar los sentimientos, mostrándonos abiertos a ellos (y a los de nuestro equipo) e integrándolos con la razón para tomar mejores decisiones y comportamientos.
  • Tener muy presente el contagio emocional para prevenirlo o potenciarlo;  la tristeza, el miedo o la rabia se instalan mucho más rápidamente que la alegría, la confianza o la satisfacción, y no tienen las mismas consecuencias. ¡Ojo con esto!
  • Promocionar activamente la salud de nuestro equipo mediante el ejercicio físico regular, la alimentación equilibrada y el descanso, para recuperar la energía física y mental. Pensar que no es necesario es la forma más ignorante de “reventar” proyectos y personas.
  • Dar feedback diario de manera asertiva, con coherencia. Las contradicciones no argumentadas o aceptadas se pagan muy caras.

No están todas las que son pero sí son todas las que están. La lista de comportamientos positivos y prácticas saludables para un liderazgo eficaz es mucho más larga, pero si empezamos gestionando nuestras emociones y las de nuestro equipo, tendremos mucho ganado.

Parafraseando al gran Albert Einstein, la verdadera locura es esperar resultados diferentes y seguir haciendo lo mismo. ¿No te parece?

 Amigo directivo, el talento está deseando ser exprimido de manera positiva para poder dar lo mejor de sí mismo. En nuestras manos está crear las condiciones necesarias para regar con su jugo la excelencia empresarial.

 

Juan Pedro Sánchez

Tres claves para trabajar el 'empowerment' y ser el protagonista de tu vida



El concepto de empowerment se creó hace muchos años, aunque sigue teniendo hoy en día una extraordinaria vigencia. Lo que esta palabra refleja es la capacidad de influir en otras personas para que desarrollen su autoconciencia, su automotivación, su autoresponsabilidad y su autoconfianza. Cuando dicho empowerment se produce, la persona va madurando de forma progresiva y así, poco a poco, se da cuenta de lo que hay que hacer, sabe que es ella la que tiene que hacerlo, quiere hacerlo y confía en su capacidad para hacerlo. El empowerment favorece la autonomía sobre la heteronomía. De esta manera, las personas inmersas en este proceso van sintiéndose cada vez más protagonistas de sus vidas, de sus acciones y de los resultados que obtienen con ellas.

El poder nos da la oportunidad de ayudar a los demás a desplegar todo su potencialAyudar a que alguien desarrolle esa madurez, que le va a permitir ser autónomo, precisa de una gran generosidad y de una clara voluntad de servicio. En el fondo se trata de “dar raíces para crecer y alas para volar”. ¡Qué distante esta actitud de la que escuché en una ocasión a un directivo, cuando durante un programa de formación comentó que para qué iba a potenciar a alguien de su equipo, si a lo mejor luego esta misma persona le quitaba el puesto! Cuando alguien piensa así, es muy comprensible aunque no justificable que no quiera desarrollar a su gente. Muchas personas en las empresas se quejan de que no las ayudan a desarrollarse y esto les resulta profundamente frustrante. De hecho suele ser este un elemento esencial para que, si surge la oportunidad, se marchen a otro lugar donde se sientan más queridos y valorados.

Cuando lo que más nos importa es demostrar que somos los que más sabemos y los que mejor hacemos las cosas, no es fácil que nos arriesguemos a delegar, no sea que alguien demuestre que es capaz de hacer las cosas mejor que nosotros. Tener poder implica una gran responsabilidad, la de ejercerlo con justicia y generosidad. El poder no ha de servir para atrincherarnos en nuestro puesto, para reforzar nuestro estatus y para consolidar la sensación de dominio sobre otros. El poder nos da la oportunidad de ayudar a los demás a desplegar todo su potencial y esto, sin duda, requiere de una combinación de humildad y de generosidad. La autosuficiencia no nos deja compartir y la arrogancia siempre nos pone a la defensiva.

Cuando en un colectivo no hay una cultura que favorezca esta maduración de las personas vemos que la gente no toma decisiones y no se atreve a proponer iniciativas. Hay alguien que manda y el resto simplemente obedece.

Del arte de la navegación a vela he aprendido algunas de las características que son necesarias para favorecer que la gente crezca como profesionales y como personas.

1. Dar instrucciones claras y asegurarse de que han sido entendidas perfectamente por todos. Recordemos que la ciencia de comunicar no se basa en el hablar, sino en el llegar. No somos nosotros los que decidimos si comunicamos bien o mal, sino que lo deciden aquellos que nos escuchan.

2. Animar a la gente del equipo a que intente cosas nuevas y mostrarse cercano y disponible si se precisa ayuda para llevarlas a cabo.

3. Ante los errores, no ser duros con los que los han cometido. Se puede hacer un enorme daño cuando se es duro con alguien que está pasando por un mal momento. Los errores cuestan caro, pero pueden transformarse en valiosa experiencia si se reflexiona sobre ellos para obtener el necesario aprendizaje. No es realista que alguien dedique tiempo a reflexionar sobre un error cometido, si a la vez se siente avergonzado o humillado.

No es motivo de orgullo saber que cuando uno no está en la empresa o en casa, nada funciona bien. Conozco a unas cuantas personas que “van con la lengua fuera” a todas partes porque no dedicaron suficiente tiempo a desarrollar a su gente. La diferencia fundamental que hay entre los grupos y los equipos es que en los grupos no se han creado conexiones emocionales potentes y en los equipos sí. Por eso su nivel de eficiencia es tan distinto. Cuando con nuestra conducta estamos añadiendo valor a la vida de otros, de manera natural estamos creando unos vínculos emocionales sólidos. El elemento clave para que una empresa o una familia salgan adelante en un momento de dificultad puede ser la fuerza de los vínculos que se han creado, porque son estos los que unen a las personas para trabajar juntos en medio de la dificultad. No solemos olvidar con facilidad a aquellas personas que nos animaron y nos acompañaron en el proceso de superar nuestros propios límites.
 
Mario Alonso Puig

domingo, 6 de octubre de 2013

El enfado inspirador


 

No se trata solo de una reacción más o menos explosiva ante situaciones que nos disgustan

Puede servir para mejorar, progresar e inspirar cambios en nuestra vida y en nuestro entorno

 

En el episodio I de La guerra de las galaxias, Yoda le dice a Anakin Skywalker, futuro Darth Vader: “El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti”. Y así es, cuanto más y más frecuentemente nos enfadamos, más y más profundos miedos albergamos. El maestro Jedi nos regala una gran lección de vida. El enfado, el enojo, la ira o la rabia son sentimientos hermanos que tienen un mismo origen: el miedo. Y también tienen un mismo destino: el sufrimiento.

Cuando señalas con un dedo, tres te apuntan a ti” (Proverbio inglés)

Cuando, por ejemplo, un amigo no nos devuelve las llamadas, tememos dejar de ser importantes en su vida. Si en el trabajo no se consideran nuestras propuestas, sufrimos por la posibilidad de acabar siendo prescindibles y, por tanto, despedidos. Nuestros enfados están conectados con un miedo concreto, personal e intransferible que nos hace sufrir. Hagamos la prueba. Recordemos la última vez que nos hemos disgustado de verdad y tiremos del hilo de las emociones. En el centro del laberinto nos toparemos con el miedo responsable de que perdiésemos el control y nos sumergiésemos, por unos instantes, en el lado oscuro de la fuerza. ¡Buenas noticias! Cuanto más oscura es la sombra, más intensa es la luz que la provoca, y debemos saber aprovechar esa intensidad de forma positiva, constructiva e inspiradora.

El poder de la fuerza


1. PELÍCULA

- ‘Star Wars’. Vale la pena revisar, con una nueva mirada, las películas de la saga creada por George Lucas. Además de naves y espadas láseres, ‘La guerra de las galaxias’ es la historia de un niño que tiene miedo y no sabe controlarlo ni convertirlo en energía positiva.

2. LIBROS

- En ‘La actitud mental positiva. Un camino hacia el éxito’ (Debolsillo), Napoleón Hill y W. Clement Stone nos introducen en el mundo del “descontento inspirador” y nos proponen convertir las situaciones negativas de hoy en los éxitos de mañana.

De forma más o menos metafórica, el enfado hace que señalemos con el dedo, dirigiendo de esta manera nuestro disgusto hacia aquello que nos está haciendo sufrir. Ese dedo acusador actúa como una varita mágica que canaliza la energía oscura que se ha formado en nuestro interior, liberándola para amansar el estrés. Mucho se ha hablado acerca de tratar de dominarse, de no decir cosas que luego nos avergüencen y recuperar cuanto antes el control de la situación. Bien. Pero lo que nos importa ahora es ver que junto a ese dedo acusador hay tres que nos apuntan a nosotros y nos dan la oportunidad de reflexionar.

Imaginemos que nos hemos enfadado con un amigo porque no nos ha visitado cuando estábamos enfermos y se lo lanzamos a la cara. Sufrimos incluso más que cuando no vino a vernos. Ahora repasemos qué tres reflexiones debemos hacer:

1. ¿He agotado todas las vías para transmitir lo importante que era para mí que viniera a visitarme? ¿Le he llamado y le he dicho que no solamente estoy enfermo, sino que además estoy bajo de moral y me haría muy feliz que viniera a verme? ¿O he esperado a que mi amigo los adivinase? Si somos sinceros, veremos que en la mayoría de ocasiones hay algo que podríamos haber hecho, algo que estaba en nuestras manos y que nos hubiera ahorrado el disgusto.

2. ¿Qué hice? Es el momento de preguntarnos cómo hemos actuado nosotros en situaciones similares. ¿Siempre hemos estado cuando nos ha necesitado un amigo? Seguramente ha habido ocasiones en las que, arrastrados por las inercias de nuestros días, no hemos estado todo lo presentes que nos hubiera gustado. Esta pregunta nos tiene que servir para ponernos en el lugar de nuestro amigo, entenderle y excusarlo, al menos, con la misma indulgencia con la que nos justificamos a nosotros mismos.

“Sé para ti mismo un crítico severo”
(Nicolás Boileau)

3. ¿Qué haré? Bien, estamos enfadados. ¿Y ahora qué? Hay dos alternativas. O bien, gracias a nuestras dos anteriores reflexiones, nos hemos apaciguado y decidimos expresar nuestro malestar de forma conciliadora, o bien decidimos que aquel a quien creíamos nuestro amigo realmente no lo es. En este segundo caso no tenemos que enojarnos con esa persona, sino con nosotros mismos, por no saber escoger amistades que satisfagan nuestras necesidades emocionales.

Sí, nos irritamos porque tenemos miedo, y en la mayoría de las ocasiones el miedo es una alarma, una intuición a la que damos la espalda. Mirarlo a los ojos lo diluye hasta que se transforma en una fuente de energía y superación personal. Si nos enojan las malas notas de nuestros hijos, tal vez no estamos sabiendo transmitir un ambiente de estudio, dedicación y responsabilidad en casa. Cada vez que nos acaloramos debemos reflexionar para plantearnos a qué miedo está atado ese berrinche. Descubrirlo y actuar sobre él. Encauzarlo de forma inspiradora, hacia nosotros mismos, y ver qué podemos hacer mejor. No podemos cambiar a los demás, pero sí influenciar en los otros. Si creo que no soy importante en mi trabajo, no puedo hacer nada desde los demás. No puedo ir a mi jefe y decirle: “Eh, considérame más, que yo valgo mucho”. Eso es absolutamente contraproducente. Sí que puedo, no obstante, analizarme. Ser crítico. Enfadarme conmigo mismo sin culpar al ambiente, al entorno o la alineación de los astros. Porque esas cosas no las puedo controlar. Sí puedo mejorar mis contribuciones, descubrir mis puntos débiles y mitigarlos. A partir de ese enfado inspirador es muy posible que mejore en mis aptitudes y mis contribuciones y acabe siendo mi jefe quien me llame y diga que yo valgo mucho. Aunque sea por una vez, mi jefe tendrá razón.

Los berrinches de Drazen Petrovic

Drazen Petrovic fue considerado como el mejor jugador europeo de baloncesto de todos los tiempos. Cuenta la leyenda que en un partido, con la camiseta del Real Madrid, falló dos tiros decisivos contra el Valladolid. Su equipo perdió. Y él se enfadó. Ni con el aro o el tablero. Ni con los árbitros. Ni con el público. No. Se enfadó consigo mismo. ¿Qué hizo? De regreso a Madrid, en plena medianoche, pidió las llaves del pabellón y se puso a lanzar triples hasta pasadas las tres de la madrugada. Petrovic protestaba en la pista, alzaba los brazos y se quejaba a los árbitros. Pero lo que le hacía ser el mejor no eran solamente sus extraordinarias aptitudes para este deporte, sino asumir la responsabilidad de saberse enfadar consigo mismo y trabajar para mejorar. Durante su carrera, Petrovic resultó decisivo en innumerables victorias para los equipos en los que jugó.

 El País.