domingo, 19 de enero de 2014

TIENES UN SEGUNDO: CÓMO CAUSAR LA MEJOR IMPRESIÓN DE INMEDIATO



Lo tenemos todo bajo control. Hemos reunido las recomendaciones necesarias, hemos pulido nuestro currículum hasta el más mínimo detalle y nos sentimos con el ánimo necesario para afrontar la entrevista de trabajo que se interpone entre nosotros y nuestro empleo soñado. De repente, todo empieza a salir mal. El seleccionador arruga el gesto, nos trabamos y lo que parecía una situación ideal pasa a transformarse en una pesadilla que queremos abandonar cuanto antes. ¿Qué ha fallado?
Como recuerdan los psicólogos, por mucho que nos guste pensar que somos personas racionales, capaces de distinguir lo accesorio de lo esencial, seguimos guiándonos a partir de nuestras primeras impresiones. Un reciente experimento puso de manifiesto que los seleccionadores de personal apenas gastan seis segundos en examinar cada uno de los currículos que llegan a su escritorio, por lo que convierte ordenar la información que aparece en los mismos de manera clara y sencilla.
En décimas de segundo nos hacemos una rápida idea de lo que pensamos de los demásOtros estudios han reducido el tiempo a una cantidad muy inferior. Es el caso de, por ejemplo, el que realizaron Janine Willis y Alexander Todorov con el nombre de «Primeras impresiones», y que fue publicado en la revista Psychological Science. Según la investigación, las conclusiones que se alcanzaban tras una décima de segundo eran muy similares a las que se obtenían si no había ninguna clase de límite temporal, lo que llevaba a los investigadores a asegurar que este tiempo es más que suficiente para hacerse una primera idea de lo que tenemos ante nuestros ojos.
La consultora de marketing Camille Lavington cifra en tres segundos en su obra You’ve Got Only Three Seconds (Main Steet Books) el tiempo del que disponemos para causar una buena impresión, y recuerda algunos aspectos en los que debemos fijarnos si no queremos fracasar aun antes de abrir la boca. A continuación recogemos algunos errores frecuentes a evitar si queremos causar buena impresión.
  • Acicálate
Llevar la ropa correcta es importante, pero aún más lo es cuidar aspectos de nuestra higiene corporal en apariencia accesorios, como puede ser la limpieza de las uñas, el cuidado del vello facial o la longitud del pelo. Ello no quiere decir que no debamos llevar barba o el pelo largo bajo ninguna circunstancia, si no que tenemos que vigilar su cuidado.
  • Vístete bien
No incidiremos más de lo necesario en recordar que el hábito sigue haciendo al monje y no debemos rebajar el listón de nuestro vestuario. Tan sólo recordar que cada empleo tiene su propio código de vestimenta, que debemos conocer de antemano para trasladarlo a nuestra presentación personal. Una encuesta publicada por CareerBuilder hace un par de meses señaló que cada color va asociado con una cualidad diferente pero que, por lo general, resultan preferibles los tonos oscuros.
  • Sonríe
Como han puesto de manifiesto diversos estudios, una buena sonrisa es el camino más corto para agradar a los demás a un nivel inconsciente: genera confianza, nos muestra como personas relajadas y es contagioso. Siempre y cuando esta no sea una sonrisa bobalicona y forzada, algo que será mucho más pernicioso que presentar un gesto neutro.
  • Aprende a dar la mano
Parece mentira, pero hemos terminado olvidando cómo se estrecha la mano correctamente. Es decir, con firmeza, pero sin exagerar. Lo peor que puedes hacer es mover el brazo tan fuerte que sacudamos la extremidad de la otra persona.
  • Sube las cejas
Aunque todos conocemos el poder de una sonrisa, menos difundido está lo que los anglosajones denominan eyebrow flash. Se trata de un gesto inconsciente de motivación social, que dura la sexta parte de un segundo y que sirve para saludar y establecer contacto con alguien a quien hemos reconocido. La mayor parte de nosotros lo llevamos a cabo, aun sin saberlo.
  • Ensaya tu actitud
Más allá de los movimientos concretos, debemos preparar una manera de enfrentarnos a nuestro seleccionador. Todos recordamos esas escenas habituales en las comidas cinematográficas en las que alguien ensaya delante de un espejo cómo va a dirigirse a su amada o a una persona importante: no es mala idea hacer lo mismo para no parecer ni demasiado locuaces, ni demasiado sosos, ni demasiado temerosos cuando conozcamos a nuestro próximo contratador.
  • Mantén una postura correcta
Cuando te sientes, intenta mantener los pies en el suelo (figurada y realmente). Tenemos que intentar sentarnos erguidos, sin que parezca que estamos rígidos o agarrotados. No conviene de ninguna de las maneras hacer movimientos nerviosos como menear las piernas, puesto que distraen y dan la sensación de que somos personas poco maduras.
  • Inclínate hacia adelante, pero no demasiado
Una vez sentados, inclinar ligeramente –hacemos énfasis en el adverbio– el cuerpo hacia adelante le dirá a la otra persona que estamos interesados en lo que está contando, una buena razón por la que quizá nos deberían contratar. Echarnos hacia atrás denotará que tenemos confianza en nosotros mismos, pero también, una exagerada autosuficiencia que puede resultar poco apropiada en dicho contexto.
  • No utilices muletillas
La apariencia no lo es todo. Ya que no nos encontramos en un ambiente desenfadado, debemos vigilar nuestro lenguaje y la manera en que nos expresamos. Ello incluye las muletillas, las palabras mal pronunciadas, los titubeos y los tecnicismos huecos. Cuidado con parecer unos redichos, ya que debemos intentar no utilizar expresiones de las cuales no conocemos su significado exacto y que solo empleamos porque suenan bien.
  • Sé tú mismo
Suena a consejo de autoayuda, pero debemos tener siempre presente que mentir, además de suponer un importante esfuerzo mental, puede provocar que nos terminen pillando. Resulta más complicado hacernos pasar que por quien no somos que ir con la verdad por delante, sobre todo, porque en algún momento –probablemente, el primer día de trabajo– tendremos que dejar de fingir. Y entonces puede que alguien deje de confiar en nosotros.


UNA GUÍA PSICOLÓGICA PARA EVITAR LAS TRAMPAS Y ALCANZAR TUS OBJETIVOS



Ha comenzado otro año y probablemente la mayor parte de nosotros se fijó alguna clase de objetivo o meta para el 2014. Es posible que en los últimos días del año pasado, hasta justo antes de las campanadas, tuviéramos la sensación en que este año sí, que está vez es la buena y que ahora por fin lo conseguiremos, ¿por qué no? Incluso puede ser que a día de hoy vayamos por buen camino. Si es así ¡enhorabuena! y mucho ánimo para seguir. Pero también puede ser que en estos días un escalofrío de insatisfacción y culpa recorra de vez en cuando nuestro estómago al darnos cuenta de que, una vez más, hemos vuelto a caer en las mismas trampas, que está ocurriendo exactamente lo mismo que todos los demás años en los que nos propusimos cambiar algo y no lo conseguimos.   
Lo primero voy a darte una muy buena razón para que te perdones. Después de consultar con diferentes expertos hemos llegado a una importante conclusión: no existen cambios en las leyes que rigen el universo asociados al día uno de enero. Es decir, el uno de enero no es distinto de cualquier otro día del año en sus propiedades objetivas. Se convierte en especial por el significado que le damos, por cómo pensamos sobre él. Esto quiere decir que podemos convertir cualquier día de nuestras vidas en un día especial, en el primer día de un nuevo ciclo o etapa, dicho de otra forma, en una nueva oportunidad. Por lo tanto hoy es tan buen día para empezar como lo fue el día uno de enero.
Lo segundo que voy a sugerirte es que revises tu lista de objetivos, no para cambiarla sino para romperla. Es evidente que esa lista no sirve. Quizá te propusiste demasiadas cosas, o fuiste demasiado exigente o sencillamente las cosas que te propusiste en esa lista no tienen nada que ver con la persona que quieres ser de verdad. No pienses en lo que quieres conseguir en el 2014 o en el resto de tu vida, empieza por pensar en lo que quieres que te esté pasando dentro de un mes. Después, piensa en lo que tendrías que estar haciendo hoy para que eso pudiera ocurrir. Imagina que el próximo mes es como una película en la que al final las cosas salen como tú quieres y rebobina lentamente para ver cómo llegaste hasta ese punto, qué pasos tuviste que dar para acabar consiguiendo tu meta. Esos pasos son las cosas que deberían aparecer en tu nueva lista.
No esperes, ¡hazlo ya!
Lo tercero es hacerte una pregunta para cada uno de los elementos que hay en tu lista: "¿puede hacerse?". Es una pregunta sencilla pero es importante responderla con honestidad, la respuesta es crucial. Todos tenemos ciertas limitaciones de tiempo y otros recursos que debemos gestionar para sacar adelante todos nuestros proyectos. En muchas ocasiones fracasamos en nuestros intentos de cambio por fijarnos pasos demasiado ambiciosos o que entran en conflicto con otros valores o áreas importantes de nuestras vidas. En estos casos los resultados son frustrantes porque terminamos posponiendo indefinidamente nuestras acciones o, en el peor de los casos, quitándole tiempo a lo verdaderamente importante. Decidir que un pequeño cambio es posible implica que tenemos el tiempo y los recursos necesarios para hacerlo sin que esto suponga quitárselo a cosas que nos importan más.
Si las cosas no han ido bien, te garantizo que dentro de un mes tendrás una nueva oportunidad para volver a empezar. Si decides que puede hacerse ¡hazlo ya!, no esperes al próximo día uno de enero, empieza hoy mismo y si hoy mismo no puedes comprométete a hacerlo en un día y una hora concreta tan pronto como sea posible. En la consulta nos encontramos a menudo con personas bloqueadas en este punto. Pierden horas utilizando complejas aplicaciones informáticas para organizar listas de tareas que al final terminan por consumir su tiempo, ese poco tiempo que tenían para hacer realidad los cambios que deseaban. Otras personas se paralizan buscando una especie de motivación o estado mental mágico que les lleve a actuar al margen de su voluntad y sin esfuerzo. Normalmente es mucho más sencillo. Si puede hacerse, hazlo.
Si no puede hacerse tienes tres opciones: a) torturarte pensando que ya nunca podrás conseguir tus objetivos, b) engañarte pensando que algún día si podrás y que solo es cuestión de esperar al día uno de enero del año que viene; o c) volver a perdonarte, revisar tus objetivos y trazar un nuevo plan de acción. Una decisión difícil ¿verdad?
Por último ¿qué pasará dentro de un mes? Me encantaría decirte que tendrás un éxito abrumador y te sentirás rebosante de satisfacción y seguridad. Pero francamente no tengo ni idea. Ojalá dentro de un mes sientas que has conseguido lo que te propusiste, ojalá te hayas demostrado que eres capaz de ponerte en marcha y estés deseando diseñar tus próximos tres meses, tres años o el resto de tu vida. Pero si no es así, si las cosas no han ido bien, hay una cosa que puedo garantizarte, dentro de un mes, si tú quieres, tendrás una nueva oportunidad para volver a empezar. Mucha suerte.  

*Daniel Peña Molino es doctor en psicología, consultor de Recursos Humanos y coach ejecutivo

domingo, 12 de enero de 2014

LOS TRATAMIENTOS BASADOS EN LA GRATITUD SON MÁS EFICACES


¿Eres una persona agradecida? ¿Aprecias lo que tienes? En este artículo hablo de la importancia de valorar las pequeñas cosas y de dar las gracias por ellas.

Se podría decir que la gratitud funciona como un músculo. Si cada día nos tomáramos un tiempo para reconocer el valor de aquello que tenemos, los sentimientos de agradecimiento y aprecio se incrementarían notablemente. De hecho, las personas menos agradecidas son las que mayores beneficios obtendrían, si realizasen el esfuerzo de apreciar más lo que hay a su alrededor. “Los tratamientos basados en la gratitud son más eficaces para aquellas personas menos agradecidas”, dice Philip Watkins, profesor de Psicología de la Universidad del Este de Washington.

Actualmente la gratitud en los niños está siendo un campo de investigación cuyos resultados, más recientes, indican que el papel de los padres es fundamental a la hora de promover esta actitud de reconocimiento.

Uno de los estudios que se ha llevado a cabo en este ámbito, y que será publicado este año en la School Psychology Review (Revista de Psicología Escolar), es el que se realizó con un grupo de 122 niños de primaria. Durante una semana, estos estudiantes siguieron un plan de estudios en el que aprendieron conceptos relacionados con la generosidad y el cultivo de la gratitud. ¿Qué sucedió después? Que el 44% de los niños que formaron parte de este programa optó por escribir cartas de agradecimiento cuando se les daba la opción, después de una presentación de la Asociación de Padres de Familia. Sin embargo, del grupo control, fue únicamente un 25% de alumnos los que optaron por escribir este tipo de cartas.

 “El antiguo dicho de que las virtudes se alcanzan, no se enseñan, es lo que sucede aquí”, dice Robert Emmons, profesor de Psicología de la Universidad de California. Los padres deberían ser modelos para sus hijos en este comportamiento, si quieren crear en ellos el músculo de la gratitud. “Aunque es una idea que no les suele gustar escuchar, no pueden dar a sus hijos algo que ellos mismos no tienen”, dice el Dr. Emmons.

“Parece obvio que es necesario este moldeamiento por parte de los padres; sin embargo, pasa desapercibido para muchos de ellos”, dice Watkins. “Creo que lo más importante sería que nosotros, los adultos, empezáramos a darnos cuenta de que realmente tampoco somos muy agradecidos”, añade.

Según las investigaciones, el simple acto de dar las gracias aporta beneficios tangibles. Un estudio de 2008, publicado en la  School Psychology Review, analizó a 221 niños de sexto y séptimo curso. Se les dividió en dos grupos y se les asignó, a cada uno de ellos, una tarea. Al primer grupo se le pidió que anotase, cada día y durante dos semanas, cinco cosas por las que estaban agradecidos. Al segundo grupo, también se le pidió que hiciera una lista, pero enumerando cinco cosas que les resultaban molestas. El resultado fue que, tras esas dos semanas que duró la tarea, el primer grupo mostró una actitud más positiva hacia la escuela y una mayor satisfacción con su vida, en comparación con el grupo que tuvo que enumerar cinco molestias.

Materialismo vs gratitud

Las compras por Internet permiten adquirir aquello que queremos de manera sencilla y rápida; lo cual hace que nos sea más complicado reconocer el valor de muchos de esos artículos. “Hoy, si uno de tus hijos quiere unos zapatos, vas a la web, eliges talla y color y los tienes en casa al día siguiente. No llegan a “desearlos” o a priorizar otras cosas, simplemente con apretar un botón los tienes”. Dice Willy Walter, director de la firma Walter & Dunlop en Estados Unidos.

Según Jeffrey Froh, coautor del estudio y profesor asociado de Psicología en la Universidad de Hofstra, los adolescentes que con frecuencia compran por Internet y reciben con éxito aquello que quieren, suelen mostrar mayores niveles de depresión, actitud negativa y peores resultados académicos. “El materialismo tiene el efecto contrario al de la gratitud”, dice Jefferey.

El valor de las pequeñas cosas

Según los investigadores, las acciones cotidianas pueden ser incluso más importantes que los grandes esfuerzos. “Expresa gratitud a tu pareja o a tus hijos”, dice el Dr. Hofstra Froh. “¿Por qué dar las gracias a tu hijo por hacer algo que debe hacer? Porque de esta manera le refuerzas, internaliza, por ejemplo, que tiene que recoger su cuarto, y empieza a hacerlo por él mismo”, añade Hofstra.

Dar las gracias, apreciar lo que tenemos y reconocer su valor, es algo que los adultos deberíamos empezar a practicar. Tal vez tenemos “profesores” más cerca de lo que pensamos…

“Los niños tienen una afinidad natural con la gratitud y, a menudo, son ellos los que enseñan sobre ella a los padres”, dice Emmons


 

10 RASGOS DEL “BUEN PROFESIONAL”


1. CAPACIDAD DE DIFERENCIACIÓN

Antes de empezar pregúntate que tienes tú que los demás no tienen. Puede ser lo que ofreces (factor ‘contenido’), cómo lo ofreces (factor ‘continente’) o lo que haces sentir (factor ‘emoción’). Y si no tienes nada diferente, no compitas, mejor quédate en casa. Si tu trabajo no tiene nada de especial, poca gente reparará en ti con independencia de lo duro que trabajes, y eso significa que tampoco te pagarán mucho. Si ves lo que todo el mundo ve; si dices lo que todo el mundo dice; si ofreces lo que todo el mundo ofrece, estarás en medio del pelotón y nunca en posición de cabeza. Lo que te hace diferente, te hace único y especial. Lo esencial de cada persona es su singularidad. Éxito siempre es sinónimo de diferenciación.

 2. CAPACIDAD DE VENDER

Todos los entes empresariales –ya sean entidades jurídicas o personas físicas por cuenta propia– viven de lo mismo: de vender. Sin clientes no haya negocio; y sin negocio no se come. Una vez que sabes en qué te diferencias, centra tus esfuerzos en conseguir clientes. Invierte al máximo ahí tus energías, en la comercialización de tus productos y servicios. Si los números salen, el resto sale más fácilmente. Puedes ser excelente impartiendo seminarios y talleres de liderazgo, pero previamente hay que haberlos vendido. Y salvo excepciones, ningún producto –y  menos servicios– se venden solos, sino que hay que trabajar duro la venta, mucho más aún si uno es una persona poco conocida.

 3. CAPACIDAD DE NETWORKING

La venta está muy relacionada con la capacidad de estrechar relaciones. Más que en ‘algo’ se confía en ‘alguien’. Más que en el producto o servicio en cuestión se confía en quién hay detrás de los mismos. Los negocios son personas. Como dice John C. Maxwell, autor de El poder de las relaciones: "Trabajar duro no es suficiente; tampoco ser excelentes en lo que hacemos; para ser exitoso tienes que aprender a establecer relaciones". Y networking no es conocer gente ni irse de cañas. Todo eso está bien, es un primero paso, pero networking es, sobre todo, mantener las relaciones (hay que estar en contacto), conectar con la gente (ser empáticos) y tener algo valioso (propuesta de valor) que aportar.

 4. CAPACIDAD DE APRENDIZAJE

El mayor enemigo de cualquier empresa y de cualquier persona es la autocomplacencia. Nada hace fracasar tanto como el éxito. Las personas que son ‘referentes’ en algo tienen una actitud de mejora continua: filosofía kaizen. Son gente que está actualizada al cien por cien en su área de expertise. No bajan la guardia jamás y están alerta a todo lo que ocurre en su industria, sector o actividad. Estudia todo lo que puedas sobre lo tuyo. Lee, asiste a seminarios, talleres y congresos, y relaciónate con gente del sector. La consigna está clara: ‘Sé tan bueno en lo tuyo que los demás no puedan ignorarte’. Cuando hables delante de un cliente, de una audiencia o de quien sea, que los demás perciban y capten tu credibilidad porque sabes de lo que hablas y te sientes seguro.

 5. CAPACIDAD DE TENER NOTORIEDAD

Lo que no se conoce, no existe. Para tener éxito hay que ser visible. Hay que dejarse ver y armar ruido. Hay gente con mucho talento que pasa muy desapercibida y, por tanto, sus resultados no pasan del aprobado. El público (clientes) quiere poner cara y ojos a la persona que hay detrás de los productos y servicios. La fama vende, sí, y mucho. Ya lo dice Seth Godin: "Los ganadores triunfan a lo grande porque al mercado le encanta los ganadores". La visibilidad y la notoriedad son importantes en el 1.0 pero también cada vez más en el 2.0. Todo lo que decimos en RRSS nos posiciona tanto para bien como para mal. Todo movimiento en RRSS supone un impacto positivo (negativo) sobre nuestra marca personal.

 6. CAPACIDAD DE COMUNICACIÓN

La comunicación es la materia prima de la que se nutre las relaciones: emisor–mensaje–receptor. Es importante lo ‘que se dice’ y ‘cómo se dice’. Y hoy es esencial en la comunicación tener ‘capacidad para captar la atención’ y ‘capacidad de síntesis’. En un mundo dominado por la infoxicación –la intoxicación por exceso de información y alternativas– es esencial ser capaces de que nos presten atención y ser muy breves a la hora de transmitir ideas. Igualmente, para triunfar hay que saber hablar en público. Alguien que aspira a ser un referente en un sector o actividad, es demandado en foros y congresos. Y cada vez que se habla en público es una ocasión de impactar, y por tanto, de vender. A pesar de ello, es uno de los miedos más extendidos entre la población, más aún en países como España con poca tradición en la oratoria.

 7. CAPACIDAD DE TENER VISIÓN DE FUTURO

Saber anticiparse nos coloca en una situación ventajosa frente a la competencia. Siempre ha sido una cualidad importante para competir con éxito, pero hoy lo es aún más porque las ventajas competitivas tienden a reducirse en periodos más breves. En la actualidad la única ventaja competitiva sostenible es la capacidad de innovar recurrentemente, y ello tiene mucho que ver con saber por dónde van los tiros. La visión de futuro está íntimamente relacionada con la sensibilidad, que no es otra cosa que la capacidad para ‘ver lo que no se ve’, la habilidad para descifrar la realidad más allá de lo evidente y explícito, la capacidad para captar matices, detalles, cosas que a la mayoría de la gente se le escapan. La sensibilidad es el ancho de banda que cada persona tiene; la capacidad para leer entre líneas, de descifrar tendencias; un cierto olfato para poner los pies en el mañana.

 

 

8. CAPACIDAD DE PROMOVER LA DIVERSIDAD

La innovación procede siempre de la diversidad, del roce y la combinación de cosas diferentes; del ensamblaje y la unión de aspectos heterogéneos; de la asociación de ideas variopintas. Ganar en diversidad es ganar en novedad. Si hoy día la capacidad de innovar es la única ventaja competitiva, promover la diversidad en nuestras vidas no es una ‘posibilidad’ sino una ‘necesidad’. Como apuntan los suecos Jonas Ridderstrale y Kjell Nordstrom, autores de Karaoke Capitalism: "Un alto nivel de innovación depende de la apertura de una región a la diversidad. Cuantas más parejas de homosexuales, diseñadores, arquitectos, músicos, bailarines, fotógrafos, artistas y actores encontremos en un lugar geográfico particular, mayores serán las capacidades de auto–renovación de esa región". La época del Renacimiento –el ‘siglo de oro’– fue una de las más prósperas en creatividad  e innovación por confluir en un mismo ‘espacio’ (Florencia) y ‘tiempo’ (siglo XVI) personajes muy diversos –pintores, escultores, arquitectos, pensadores, científicos…– auspiciados por la familia de los Medici.

 9. CAPACIDAD DE SER FLEXIBLE Y ÁGIL

O dicho de otro modo, tolerancia a la ambigüedad y a la incertidumbre. Todo cambia muy rápido y ello exige una gran capacidad para adaptarse al nuevo contexto, una cierta capacidad para reinventarse. La gente especialmente rígida que sólo sabe moverse por entornos previamente definidos, lo va a pasar mal. Las rigideces –querer que las cosas sean de una determina manera– merman mucho nuestras posibilidades de desarrollo profesional y personal. Más importante que lo que se sabe, es lo rápido que se aprende. Los mercados demandan gente pragmática y ágil que tenga velocidad de actuación. Las oportunidades no esperan y se difuminan rápidamente. La ‘parálisis por el análisis’ es actualmente más peligrosa que nunca. Te deja fuera de mercado. Cuando quieres actuar es demasiado tarde. La capacidad de tomar decisiones es una característica de las personas de alto rendimiento. Y la capacidad de tomar decisiones está asociada a la capacidad de asumir riesgo: decisión–acción–error–aprendizaje–mejora.

 10. CAPACIDAD DE SER PRODUCTIVO

La productividad no consiste en hacer muchas cosas sino en eliminar todo aquello que no debe hacerse. Y ello implica aprende a enfocarse. El tiempo no se gestiona, se gestiona la atención, donde se pone el foco. Hoy día existen muchas más amenazas que ponen en peligro nuestra productividad. Las RRSS han cambiado nuestra forma de relacionarnos y hacer negocios. Bien gestionadas es una herramienta maravillosa; mal gestionada, una tortura. Si el tiempo es el activo más valioso con el que cuenta una persona –no se puede recuperar, ni reciclar, simplemente transcurre y no vuelve– la pérdida de tiempo es el pecado más grande que puede cometerse. La productividad consiste en centrar toda la atención en lo que se está haciendo sin dejar que otras cosas –mails, llamadas, alertas…– nos distraigan. Todo un reto para algunos, pero ello depende buena parte de nuestro éxito. Sin productividad es imposible triunfar. Las personas de éxito cuidan escrupulosamente su tiempo. Tu capacidad de enfoque es determinante para tu productividad personal.

 Fuente: FRANCISCO ALCAIDE HERNÁNDEZ

 

SEIS REMEDIOS PARA SUPERAR LA RESACA VITAL


 Estamos en enero, se han acabado las fiestas, quien más quien menos tiene los bolsillos vacíos y además hay rebajas y sin un chavo no podemos aspirar ni a unos tristes calcetines. De todos modos como somos buena gente tenemos buenos propósitos para los doce meses que se avecinan, cada uno tiene los suyos pero todos muy buenos. Felicidades, la intención si es buena tiene un valor incalculable y nos ayuda a mantener un tono positivo para no estar mordiendo al primero que pase.

 Antes de que sea demasiado tarde tomemos las medidas oportunas para mantener un sentimiento positivo en todas y cada una de las facetas de nuestra vida, sobretodo en el trabajo y en casa que es donde pasamos la mayor parte del tiempo. Si somos capaces de tener un buen tono vital y un mejor humor seguramente conseguiremos ser más felices, que los que nos rodean también lo sean, que nuestros jefes nos miren con mejores ojos y no les tiemble el pulso para autorizar nuestro variable o la voz para discutir con los que quieren recortarlo o no pagarlo.

 También conseguiremos que nuestra reputación offline, la del mundo de los objetos sólidos, aumente unos enteros y nuestra marca personal crecerá en la misma proporción, y cuando las cosas vayan peor, que en doce meses hay lugar para todo, tenderemos las baterías cargadas para hacer al mal tiempo buena cara. Y si todo lo anterior os parece una sarta de tópicos os agradezco haber llegado hasta aquí y me despido hasta la próxima que posiblemente será mejor. Pero sí, como es habitual en vosotros, queridos lectores, me seguís otorgando un poco de vuestra confianza os propongo unas cuantas acciones que nos ayudarán a todos a pasar un año un poco mejor que el anterior y a reírnos de todo en la próxima noche vieja.

 Cambia de enfoque. Cuando algo sale mal o alguien nos da un disgusto no significa que todo se haya puesto de patas para arriba. Y seguramente no es la primera vez. Tenemos dos posibles caminos a seguir siempre desde el lado positivo: Recordemos cómo hemos salido en el pasado de una situación similar  o pensemos en algo que nos haya salido bien y que nos haya llenado realmente de gozo; tener referentes acorta los “cabreos” y pensar en otra cosa es un remedio más viejo que el hambre pero siempre funciona. Lo que no funciona es revolcarse en la mierda, huele mal y ayuda poco.

 Que tu boca no lance sapos y culebras. El lenguaje positivo nos predispone a una actitud del mismo tono y al final cosechamos lo que sembramos. Seamos corteses, amables y educados con los demás y todavía más en casa. Conseguiremos el apoyo de los nuestros y que los que no lo son se pongan un poco de nuestro lado.  Y esto es un hábito que se consigue con la práctica porque una vez solo no basta.

 Seamos nuestros mejores amigos. Felicitémonos por lo que vamos consiguiendo y consolémonos por lo que no nos sale bien como haríamos con nuestro mejor amigo y apliquemos lo estipulado en el punto uno que acabamos de leer.

 Mejor callado que cabreado. Si en un momento dado no sabemos salir de una situación embarazosa o no encontramos las palabras adecuadas para levantar la moral propia y la de la tropa, mejor callar que despotricar. Conseguiremos más rápidamente la paz mental para dar la vuelta a la tortilla y no transmitiremos malas vibraciones a los que nos rodean.

 ¿Y un botiquín con antídotos? Todos tenemos una canción, una fotografía, una lectura o un pensamiento que nos da una dosis de buen rollo, ¿qué perdemos con tenerlos siempre a mano?. También sirve ponerse algo que nos guste,  un vestido, una camisa o un perfume, todo vale para hacer frente los malos momentos.

 ¿Y si jugamos un poco? Lo de jugar nos puede parecer infantil pero no sabéis lo bien que va. Jugar a un juego, conectarnos con una aplicación que nos divierta o simplemente decir alguna cosa graciosa, el niño que tenemos dentro, todos lo tenemos, nos echará una mano, seguro.

Jordi Collell