martes, 29 de abril de 2014

LO QUE DECIMOS A TRAVÉS DE LA MIRADA, DESCRITO POR LA CIENCIA



Se dice que la cara es el espejo del alma y, si hay alguna parte que deba llevarse esa carga emocional, son sin duda los ojos. Más o menos expresivos, los ojos suelen delatarnos si estamos cansados o tristes, alegres o enfadados, enamorados o despechados. Han sido inspiración de canciones y poemas y se han caracterizado por la belleza que le otorgan al rostro. Los cerramos si queremos apagar el mundo y los mantenemos muy abiertos cuando no queremos que nada se nos escape. Los maquillamos, los ocultamos tras gafas de sol e incluso les cambiamos el color con unas lentillas.
Pero no son esas sus únicas funciones. Los ojos forman una parte crucial del lenguaje no verbal, y lo que expresamos con ellos es infinito. Así lo afirma Ronald E. Riggio, el profesor de liderazgo y organización psicológica del conocido hombre de negocios Henry R. Kravis, y antiguo profesor del Claremont McKenna College.
En un artículo publicado en Psychology Today afirma basarse en las investigaciones que hasta el momento ha llevado a cabo la ciencia para extraer algunos datos interesantes acerca del poder de la mirada y de lo que transmitimos gracias a ella. Sus conclusiones principales se resumen en cinco puntos.
1. El contacto visual excita
Mirar fijamente a los ojos de otra persona genera una reacción de excitación, aunque la interpretación de la misma varía según el contexto. Cuando nos mira un extraño durante mucho tiempo podemos verlo como una amenaza y experimentar miedo o angustia. Esta actitud es muy frecuente en los animales, que se sienten amenazados si un humano los observa fijamente a los ojos. Sin embargo, también es posible excitarse sexualmente gracias al contacto visual, e interpretarlo como una invitación a mantener relaciones sexuales.
2. Los ojos revelan la honestidad de una sonrisa
El psicólogo Paul Ekman ha distinguido entre las sonrisas que representan una felicidad genuina y las sonrisas falsas, utilizadas para fingir felicidad o para cubrir cualquier otra emoción. La clave para distinguir una de la otra es observar la mirada de la persona en cuestión. Cuando la sonrisa es honesta, los ojos se achinan y se generan patas de gallo en los extremos.
3. La dilatación de la pupila es signo de interés (y te hace parecer más atractivo)
Cuando la sonrisa es honesta, los ojos se achinan y se generan patas de gallo en los extremosComo explica Riggio, cuando algo nos interesa, nuestras pupilas se dilatan. Pero, además, esa dilatación nos hace parecer más sexys. El profesor cita un estudio en el que en una foto de una misma mujer se alteró artificialmente el tamaño de las pupilas. Se compararon ambas fotos, idénticas salvo por el tamaño de la dilatación, y aquellas que presentaban una mayor fueron calificadas como más atractivas que las que se mostraron con las pupilas de tamaño normal.
4. La mirada recíproca es un signo de amor
Las investigaciones que estudian temas relacionados con el amor y la atracción han concluido que el mirarse detenidamente y la observación mutua son casi garantía de que las personas implicadas están enamoradas.
5. El contacto visual da pie al engaño, aunque no del modo esperable
Normalmente, y como se ha dicho, el contacto visual y detener la mirada en algo suele ser signo de interés, amor, cariño o derivados. Así se ha dicho que un mentiroso no suele mirar a los ojos, y que esta es una característica fundamental de su lenguaje no verbal. Sin embargo, la investigación ha demostrado, según cuenta Riggio, que en realidad las personas con tendencia a mentir establecen un mayor contacto visual, ya que ponen más energía en intentar convencer a su interlocutor de algo que no es verdad. Quien dice la verdad, por el contrario, no necesita demostrar nada, y puede estar simplemente distraído si no nos está mirando.

“MUCHOS PRESOS TIENEN LAS MISMAS HABILIDADES QUE LOS EJECUTIVOS MÁS EXITOSOS”



“Cuando visité por primera vez una prisión me di cuenta de que mucha gente encarcelada tiene un fuerte potencial emprendedor y habilidades que podrían utilizar para sus propios negocios, así que empecé a preguntarme qué ocurriría si les diésemos la oportunidad de desarrollarlas”. De esta forma define la CEO de Defy Ventures, Catherine Rohr, su primera visita a una cárcel. Esta tuvo lugar en el año 2004 en Texas, después de que un amigo le invitase a comprobar de primera mano la vida de los reclusos.
Lo que vio a sus 26 años de edad cambió la vida de la franco-canadiense para siempre. Los presos eran también seres humanos, y no sólo eso, sino que su experiencia en el mundo de las drogas o el crimen organizado implicaba la posesión de ciertas cualidades semejantes a las del mundo de los negocios. “Comprobé que muchas de esas personas comparten la misma iniciativa que algunos de los ejecutivos más exitosos”, explica Rohr a El Confidencial.
Tuve que trabajar duro. Todo el mundo al que llamaba me cerraba sus puertas. Me decían que no se podía hacerEsta revelación le llevó a fundar en 2004 el Prison Enterpreneurship Program, que tenía como objetivo hacer llegar la educación de las Escuelas de Negocio a los presos. Rohr tomó dicha decisión tras seis años en una firma de capital riesgo, donde cobraba un buen sueldo, pero que no le llegaba a llenar. “Quise unir mis habilidades en los negocios con mi recién encontrada pasión por la lucha contra la injusticia, y para mí era el momento indicado”, explica la empresaria, que reconoce haber encontrado la fe a los 25 años, un acontecimiento que fue decisivo a la hora de poner en marcha PEP”.
Siete años después de la apertura de PEP y dos después de su dimisión como CEO, Rohr puso en marcha el proyecto que recupera la idea de aquella primera empresa, Defy Ventures, que oferta programas anuales a los reclusos que, bajo la tutela de un ejecutivo local, compiten para conseguir los 100.000 dólares necesarios para desarrollar sus negocios. Un programa apoyado por Ashoka, la organización sin ánimo de lucro que se encarga de respaldar el trabajo de 3.000 emprendedores sociales.
El estigma de la vida en prisión
La célebre frase de Francis Scott Fitzgerald decía que no existen las segundas partes en las vidas americanas, pero Rohr parece empeñada en llevarle la contraria. Sobre todo, en un país como Estados Unidos donde más de 2 millones de personas viven entre rejas y casi un tercio de la población tiene antecedentes criminales. “Mucha gente que ha estado en prisión pasa su vida avergonzada, ocultándose. Hay grandes problemas de reinserción, porque los presos viven siempre estigmatizados. Una vez salen a la calle, las oportunidades son muy limitadas, sigue habiendo una gran discriminación”.
Como decía recientemente Piper Kerman, autora de Orange Is the New Black, Rohr es muy crítica con la auténtica utilidad del sistema penitenciario estadounidense. “Se llama el sistema correccional, pero creo que no corrige nada. Si eso fuera verdad, las tasas de reincidencia no se encontrarían entre el 50 y el 70%”, explica. “Es algo que hace gastar mucho dinero a los contribuyentes: en Nueva York un convicto cuesta 167.000 dólares al año. Se gasta mucho dinero en encerrar a la gente sin rehabilitarla, y es muy difícil para los políticos que se aprueben fondos con ese objetivo”.
Además, la cárcel sigue siendo un tabú, por lo que la iniciativa de Rohr ha sido criticada por ayudar a aquellos que han violado las leyes. Pero Rohr recuerda que el sistema penitenciario, tal y como está planteado, no sólo perjudica a los presos, sino también a la sociedad en su conjunto: “Hay un importante coste que la sociedad está pagando”. La empresaria recuerda que, por ejemplo, los niños son también víctimas del fracaso de las políticas de reinserción. “El 70% de los niños cuyos padres están encarcelados seguirán sus pasos. Si no apoyamos a los padres, habrá una herencia de enclaustramiento, pobreza y violencia que recibirán sus descendientes”.
Sobreponiéndose a las dificultades
Rohr se encontró con serias dificultades durante las primeras fases del proyecto, pero logró superar todas ellas. Para empezar, su edad (27 años) era un importante obstáculo para que le tomasen en serio. “Tuve que trabajar duro. Todo el mundo al que llamaba me cerraba sus puertas. La gente era muy escéptica sobre mi motivación y mis habilidades. Me decían que no se podía hacer”. Pero, finalmente, lo consiguió, y PEP se convirtió en un exitoso proyecto.
Coss llegó a ganar dos millones de dólares vendiendo drogas, y tenía 15 empleados a su cargoAunque el reto más difícil de su carrera estaba aún por llegar. En 2009, admitió frente a la junta de PEP que había mantenido “relaciones inapropiadas” con cuatro de sus graduados, algo que contravenía gravemente las leyes, por lo que dimitió. Devastada, se vio obligada a renunciar al sueño de su vida. Pero pronto, la ayuda y el cariño de sus amigos le animaron a arrancar con Defy Ventures, un reto aún mayor que PEP. “Fue incluso más difícil, porque con PEP era mucho más inocente, lo cual me fue útil”.
“Cuando comencé con Defy, sabía los retos que tendría que afrontar, lo que me causó miedo y dudas”. Hoy en día, Rohr explica a sus alumnos lo más importante que aprendió de esos años oscuros: a aceptar el pasado. Pero el trabajo dio sus frutos, como demuestran las historias de Rob Lilly o Coss Marte.
De magnate de la droga o poderoso empresario
“Rob es uno de nuestros graduados. Cuando lo conocí, nos dijo que pertenecía a la tercera generación de presos. Él fue encarcelado por tráfico de drogas”, explica Rohr. “No tuvo un buen padre. Pero abrió una compañía de catering, y en ella contrató a otros compañeros para darles una oportunidad”. Como confiesa la empresaria, a Rob le va muy bien, y ella misma contrató sus servicios para su segunda boda.
Aún más sorprendente resulta la historia de Coss Marte. “En su adolescencia, llegó a ganar dos millones de dólares vendiendo drogas, y tenía 15 empleados a su cargo. Entró a los 19 años en la cárcel”, relata la empresaria. “Los médicos le dijeron que no le quedaban más de cinco años de vida por los problemas derivados de su sobrepeso. Así que diseñó su propio programa de entrenamiento con el que llegó a perder más de 30 kilos, y ayudó a otro recluso a hacer lo mismo”. Al salir de la cárcel, Marte fundó Coss Athletics, que cuenta entre sus clientes con trabajadores de Goldman Sachs, además de abrir un campo de entrenamiento donde ayuda a otros presos.
Gran parte de la energía e iniciativa que ha demostrado la joven (aún tiene 35 años) ha sido heredada de su padre, un inmigrante que llegó a Estados Unidos con apenas unos dólares en el bolsillo. “También fue empresario, y me he criado en una familia muy emprendedora. Me sentaba a la mesa a los 7 años, y me decía: ‘tienes 60 segundos para tener una nueva idea y defenderla’”. Por ello, no es de sorprender que antes de cumplir los 30, Rohr hubiese formado ya su propia empresa. “Nos criamos en una familia en la que se nos animó a crear nuestros propios caminos y a no seguir trayectos prefijados”.
Se requieren habilidades organizativas, así que tienes que hacer una buena red de contactosEs probable que próximamente, y con el aumento de la población mundial que vive encarcelada, se vean más iniciativas como Defy Ventures. ¿Qué recomienda a aquellos que deseen arrancar con un proyecto semejante? “En primer lugar, que aprendan todo lo que puedan sobre los programas que ya existen, para implementar todas las buenas ideas con las que se encuentren”, sugiere. “Se requieren habilidades organizativas, así que tienes que hacer una buena red de contactos y presentarte a los potenciales donantes, lo que es un trabajo muy duro. Si no eres capaz de convencer a la gente, lo vas a pasar mal”.

CINCO LECCIONES DE STAR TREK PARA MEJORAR LAS REUNIONES



En otra galaxia, las reuniones son cortas, eficientes, y terminan con una acción decisiva. ¡Implantémoslo en la Tierra!
04/04/2014 Puede parecer una locura, pero las reuniones que se recrean en los episodios de Star Trek, aunque sea ciencia ficción, son mucho más eficientes que las que mantenemos en nuestra vida laboral, real. Según Geoffrey James, colaborador del Portal Inc., hay cinco cosas que podemos imitar de la exitosa serie iniciada en los 60 para hacer nuestras reuniones más productivas.

1. Hacerlas solo si son necesarias.
En Star Trek solo se hacen reuniones cuando el capitán considera que hay que tomar una decisión. Nunca se hacen reuniones para compartir la información o para llegar a un consenso sobre algo que ya se ha decidido, porque hay maneras menos tediosas de hacer esto, como el correo electrónico, que no generan debates interminables y poco decisivos.

2. Asistencia completa y puntual.
Habitualmente en la serie nadie en la serie se pierde una reunión en la que está convocado, ni llega tarde a la convocatoria. Y si lo hace, los demás no pierden tiempo esperándole ni poniéndole al día cuando llega. Cierto es que la televisión no aguantaría este ritmo, pero tampoco tenemos que aguantarlo nosotros en el trabajo.

3. Las aportaciones se limitan a dos, tres frases.
Una vez más, el límite lo marca el medio, pero qué fantástico sería si pudiéramos hacer nosotros lo mismo. Las reuniones se limitan a los asistentes imprescindibles, y cada uno solo tiene tiempo de aportar la información necesaria para tomar una decisión, teniendo que descartar la información adicional.

4. Los conceptos técnicos se simplifican.
Cada vez que Spock o cualquier otro miembro dice algo así como ‘la ruptura causará la oscilación de la barrera de la dimensión interespacial’, alguien aclara qué significa lo que acaban de decir. Evidentemente es un guiño al espectador, pero adivinad qué: la mayoría de los asistentes a las reuniones no manejan la totalidad de los conceptos utilizados, así que una aclaración para garantizar la comprensión no estará de más.

5. La decisión pone fin a la reunión.
Una vez tomada una decisión, en Star Trek no pierden el tiempo cuestionándola, ni planteando conjuntamente como se va a aplicar. Cada uno sabe qué significa el acuerdo para él y que es lo que tiene que hacer a continuación para cumplirlo. No se desperdicia el tiempo ni la energía cuestionando la decisión tomada ni cotilleando sobre su proceso.

8 PEQUEÑAS DECISIONES VITALES QUE TE AYUDARÁN A VIVIR MÁS TRANQUILO



No somos animales, pero nos comportamos como si lo fuésemos. Cuando el nerviosismo comienza a crecer en nuestro interior, y el miedo y la incertidumbre devoran nuestro estómago, comenzamos a tomar malas decisiones siendo plenamente conscientes de ello, conducidos por una mano que no parece ser la nuestra. Nos metemos en la cama frustrados, agotados e infelices, porque sabemos que al día siguiente volverá a ocurrir lo mismo. Se trata de la ansiedad extendiendo sus garras sobre nosotros, una cárcel que construimos con nuestras propias manos y de la que resulta difícil escapar.
¿Cómo podemos evitarlo? Poniendo al frente al pensador, como sugiere la psicóloga Meg Selig, autora de Changepower! 37 Secrets to Habit Change Success (Routledge) en un artículo publicado en Psychology TodayEl pensador, explica la autora, es el córtex prefrontal, el área dedicada a la planificación de comportamientos cognitivamente complejos, a la expresión de la personalidad, a los procesos de toma de decisiones y a la adecuación del comportamiento social. Sin embargo, la ansiedad surge para ayudarnos a sobrevivir en los momentos de gran estrés, apagando la funcionalidad de esta región cerebral y poniendo en marcha nuestro lado más animal.
Diferentes mecanismos pueden ayudarnos a parar a la bestia en nuestro interior y a retomar las riendas de nuestra vida, algo que resulta de vital importancia para tomar buenas decisiones que nos alejen de los esquemas mentales negativos y obsesivos. Si tienes que cambiar, empieza por aquí.
Identifica cuándo tu cerebro está mal
Al igual que ocurre en los programas de tratamiento de adicciones, un primer e importante paso es reconocer que tenemos un problema. Selig sugiere que pensemos que nuestra confusión no es una debilidad inherente a nuestra personalidad, sino el resultado de procesos mentales equivocados que ponen en marcha reacciones químicas dañinas. Sólo entonces podremos dejar de culpabilizarnos y comenzar a cambiar aquellas cosas que conducen a nuestra mente a adoptar esquemas mentales caracterizados por el paralizador miedo.
Da besos y abrazos
Las expresiones físicas de cariño son esenciales para el bienestar humano, y la ciencia lo ha demostrado. Como puso de manifiesto una investigación realizada por la psicóloga Laura Berman de la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad del Noroeste a partir del análisis de 2.000 parejas, aquellos que sólo besan cuando hacen el amor tienen ocho veces más posibilidades de sufrir estrés y depresión que los que lo hacen frecuentemente. Como explicó la autora, “besarse alivia el estrés y crea un sentimiento de conexión, lo que libera endorfinas, los químicos que contrarrestan la depresión y la ansiedad”.
Haz ejercicio
Todas las recomendaciones sobre la eliminación de la ansiedad pasan por el ejercicio físico, pero si tanto se repite, es porque efectivamente puede marcar una gran diferencia. El deporte regula la liberación de serotonina, el neurotransmisor considerado como el químico de la felicidad. Según las recomendaciones realizadas por la Asociación Americana de la Ansiedad y la Depresión, 30 minutos de actividad física diaria (o dos horas y media a la semana) pueden tener efectos inmediatos en el ánimo del deportista.
Afirma tus propios valores
La ansiedad conduce al miedo, y el miedo conduce, además de al lado oscuro, a la incertidumbre y a los problemas de autoestima. Con ellos comenzamos a dudar incluso de nuestras propias certezas. Como puso de manifiesto una investigación realizada por el psicólogo David Creswell, aquellas personas a las que se les había solicitado que reflexionasen sobre sus valores más importantes superaron el estrés de dar una charla de forma mucho más exitosa que los que lo habían hecho sobre aquello que apenas les afectaba. En resumidas cuentas, pararnos a pensar en lo que nos importa ante una situación estresante mejorará nuestra actuación.
Convierte la ansiedad en excitación
La ansiedad no es necesariamente mala. Como puso de manifiesto una investigación publicada en el Journal of Experimental Psychology, aquellas personas que afirmaban antes de enfrentarse a un reto que estaban “entusiasmadas” lo hicieron mucho mejor que los que manifestaban estar “calmados”. En definitiva, sugiere Selig, debemos “reenmarcar” aquellos retos que se nos ponen por delante para convertir lo amenazante en divertido.
Diseña un “tiempo para preocuparse”
Aquellos que suelen leer los consejos sobre la ansiedad suelen argüir que es complicado eliminar, de golpe y porrazo, todas nuestras preocupaciones. Por ello una buena alternativa puede ser dedicar una pequeña fracción del día a devanarnos los sesos con aquello que nos atormenta, siempre y cuando seamos capaces de dejarlo a un lado más tarde. Como puso de manifiesto una investigación publicada en el Journal of Psychotherapy and Pyschosomatics, el plan de cuatro pasos de control del estímulo puede ayudar a nuestra mente a dejar de darle vueltas continuamente al mismo asunto. ¿Cuáles son estos pasos? Identificar el objeto de la preocupación; conseguir un momento y un lugar para pensar sobre ello; evitar que distraiga nuestra atención fuera de dicho tiempo; y utilizar de forma productiva el “tiempo de la preocupación” para poner remedio a nuestros problemas.
Escribe aquello que te atormenta
La expresión de nuestros miedos y preocupaciones es fundamental para la superación de los mismos. Por ello, una investigación realizada por la Universidad de Colorado puso de manifiesto que escribir los problemas nos ayuda a eliminarlos de nuestra mente. “Reevalúas la situación, por lo que es menos probable que vuelvas a preocuparte por dichos problemas, puesto que has matado a la bestia”, aseguró la profesora de psicología de la Universidad de Chicago Sian Beilock.
Deja de preocuparte por tu salud
El último consejo, aunque suene paradójico, es evitar que la preocupación por nuestro bienestar nos haga infelices. Como ponía de manifiesto la profesora de la Escuela David Geffen de Medicina Susan M. Love en un artículo publicado en The New York Times, la necesidad de cumplir con todos los requerimientos que los médicos y gurús del bienestar exigen sobre nuestra salud nos hace aún más ansiosos. En su opinión, debemos permitirnos un pequeño margen, puesto que es imposible tener una salud perfecta. Es más, resulta mucho más peligroso para la mente intentar vivir de manera saludable los 7 días de la semana, las 24 horas al día.