domingo, 7 de diciembre de 2014

TUS PUPILAS DICEN MUCHO: DIEZ MENSAJES QUE SE REVELAN A TRAVÉS DE LOS OJOS



La dilatación y contracción de nuestras pupilas revela lo que pensamos: si estamos emocionados, tristes, enfadados, asustados... Mirándonos a los ojos pueden averiguar qué es lo que tenemos en mente, y nosotros lo que tienen los demás.
Las pupilas, esos agujeros negros que dejan pasar la luz, además de ayudarnos a ver, señalan lo que tenemos en la cabeza. Son la representación visual –nunca mejor dicho– de lo que ocurre en nuestro cerebro.  
Sin embargo, el cambio en el tamaño de las pupilas dependerá también de si estamos expuestos a mucha o poca luz (cuando la dilatación o contracción será automática, no por estímulos del inconsciente), por lo que no pueden tomarse como señales inequívocas de tal o cual sentimiento.  
Para conocer algo más sobre qué pueden decirnos “las ventanas del alma”, el psicólogo Jeremy Dean, recoge en Spring 10 cambios que podemos observar en las pupilas y explica qué pensamientos revelan en base a diferentes investigaciones psicológicas.
1. Estados de concentración
Cuando estamos muy centrados en una actividad que requiere prácticamente de toda nuestra atención para llevarla a cabo, nuestras pupilas se expanden.
En 1964 los psicólogos Eckhard Hess y James M. Polt observaron que las pupilas se hacían cada vez más grandes cuando los participantes en su estudio se enfrentaban a las tareas más difíciles de completar, y se contraían levemente si el trabajo no requería de toda su concentración. Así, cuando el cerebro está funcionando al 100% las pupilas se dilatan.
2. Sobrecarga mental
Cuando tenemos demasiadas cosas en la cabeza y no damos abasto, nuestro cerebro no es capaz de centrarse en una sola tarea. Entonces nuestras pupilas se contraen.
Cuando el cerebro está funcionando al 100% las pupilas se dilatan
Fue Gary K. Poock quien descubrió en un estudio elaborado en 1973 que cuando las mentes de los participantes estaban sobrecargadas al 125% de su capacidad, sus pupilas se hacían más pequeñas.
3. Daños en el cerebro
A través de las pupilas se pueden detectar daños cerebrales en las personas. Esto explica por qué cuando vas al médico te ilumina los ojos con una linterna para comprobar si todo funciona correctamente en tu cerebro.
Si todo va bien tendremos las dos pupilas del mismo tamaño e igual de dilatadas. El estado de las pupilas puede mostrar indicios de que estamos sufriendo un derrame cerebral o algún problema de salud.
4. Interés por lo que tenemos delante
Según varíe el tamaño de nuestras pupilas estaremos más o menos interesados en lo que alguien nos esté diciendo o algo que estemos viendo.
Los psicólogos Blanco y Maltzman hicieron un estudio en 1977 en el que observaron cómo cambiaba el estado de las pupilas de los participantes según escuchaban fragmentos de tres libros: uno erótico, otro sobre una mutilación y el tercero neutral.
En un primer momento sus pupilas se ensancharon al escuchar los tres relatos (solemos mostrar interés ante algo nuevo), pero sólo se mantuvieron dilatadas cuando escucharon el pasaje sobre la mutilación y el erótico, mientras que con el neutral se fueron contrayendo poco a poco a medida que perdían el interés.
5. Atracción sexual  
Según explicó Bernick  en 1971, las pupilas de los hombres y las mujeres se expanden cuando se despierta el deseo sexual.
Las pupilas de los hombres y las mujeres se expanden cuando se despierta deseo sexual
Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en que la dilatación de las pupilas sea una señal de excitación sexual. Estudios en los que se mostraban diferentes imágenes de gente desnuda, sostienen que lo que realmente nos interesa –y por eso se dilatan nuestras pupilas– es el desnudo en sí, no la persona.
6. Sentimientos de repulsión
Igual que las pupilas se dilatan cuando estamos excitados e interesados, se contraen cuando nos ponemos tristes o algo nos desagrada.
En otro estudio elaborado por Hess en 1972, el psicólogo se centró en mostrar a la gente fotografías de niños heridos observando cómo primero sus pupilas se dilataban consecuencia de la conmoción, pero a los pocos segundos se contraían para tratar de evitar las imágenes perturbadoras.
7. La ideología política
A través de las pupilas podemos descubrir si alguien es liberal o conservador. ¿Cómo? Según demostró Barlow en 1969, observando cómo cambian de tamaño al mostrarles imágenes de diferentes políticos.
Si se contraen no estarán de acuerdo con la ideología del personaje en cuestión y si se expanden serán afines a ese partido o ideas.
8. Dolor físico
Fue el psicólogo Alex Chapman quien investigó en 1999 cómo el daño físico podía influir en el estado de las pupilas.
Si se contraen no estarán de acuerdo con la ideología del personaje en cuestión y si se expanden serán afines a ese partido o a esas ideas
Para ello disparó pequeñas descargas eléctricas en los dedos de los participantes en el estudio midiendo cuánto se dilataban sus pupilas. Así, observó que ante la máxima intensidad de descargas las pupilas se dilataban más, llegando a un tamaño de alrededor de 0,2 milímetros.
9. Consumo de drogas y alcohol
Algunas drogas, como el alcohol y los opiáceos, hacen que las pupilas se contraigan. Sin embargo, otros como las anfetaminas, la cocaína o el LSD hacen que se dilaten.
De ahí que la policía utilice estas señales para saber sólo con mirarles a los ojos si alguien está drogado o bebido.
10. La personalidad
Es un poco aventurado tratar de descubrir cómo es alguien sólo por el estado de sus pupilas, pero, según Larsson, si no fijamos bien en la parte coloreada del ojo –el iris–, podemos obtener algunas pistas sobre su personalidad.
Según su estudio, si al observar de cerca sus pupilas vemos que tiene pequeñas manchas como si fuesen cuevas, será una persona tierna y débil, mientras que si vemos algo parecido a surcos, cuidado porque puede ser una persona impulsiva.

¿QUE EXPRESAN LOS OJOS?



En nuestra cultura la mirada es fundamental, ya que es parte crucial del lenguaje no verbal y nos ayuda a interpretar las intenciones de los demás, es por eso que a veces resulta incómodo y desconcertante hablar con alguien que no nos mira directamente a los ojos, como personas ciegas, autistas o incluso con personas que llevan gafas de sol.
Una mirada puede decir muchas cosas, su interpretación muchas veces depende de la cultura, hay culturas en donde mirar fijamente a alguien es signo de falta de respeto, estas miradas fijas también pueden interpretarse en otras culturas como desafiantes, agresivas o intimidantes.
Estudios de biología han demostrado que los ojos son un barómetro de nuestra excitación, ésta entendida como activación del cerebro y sistema nervioso que regulan nuestras reacciones a estímulos externos del entrono.
Se demostró, en un estudio de Dr. Peter Murphy en Paises bajos, que las personas con consistentemente mayores dilataciones de las pupilas, son quienes tomaban mas decisiones erráticas, ya que es bien sabido que los momentos de excitación, no es bueno tomar decisiones, es mejor tomarlas al estar en calma. Es decir que el tamaño de las pupilas puede predecir la fiabilidad de la toma de las decisiones.
Hay personas que tienen buenas habilidades de observación para signos sutiles como el tamaño de las pupilas, por esto muchos jugadores de poquer lo hacen con gafas de sol. Hay buenas razones para creer que los manipuladores natos, como los sociópatas, son muy buenos lectores oculares.
Respecto a las pupilas, Eckhard Hess, biopsicólogo en la Universidad de Chicago se dio cuenta de que al estar experimentando ira u emociones negativas, las pupilas tienden a contraerse. También descubrió que la dilatación de las pupilas puede ser también señal de cortejo, esto también se socia al hecho de que los encuentros románticos suelen hacerse en lugares con poca luz, también se cree que las personas enamoradas buscan inconscientemente en los ojos de la otra persona algún signo de dilatación pupilar.
Otro aspecto respecto a los ojos que puede interpretarse son las miradas, por ejemplo mirar mucho a los lados denota nerviosismo, mirar hacia abajo puede ser signo de timidez, vergüenza, culpa o inseguridad, también puede significar que están molestos o tratan de ocultad algo.
Según la perspectiva evolucionista, inconscientemente estamos preparados para darles significado a las miradas de los demás, ya que estas pueden darnos información útil para nuestra supervivencia, por ejemplo para saber si hay empatía con alguien o si es alguien peligroso que puede atacarnos y debemos huír.
Algo que puede detectarse analizando la mirada de alguien, son las mentiras, mirar hacia arriba y a la derecha indica imaginación o construcción, a diferencia de mirara arriba y a la izquierda que es indicador de recuperación de información en la memoria, entonces si alguien va a mentir, probablemente mire hacia arriba a la derecha para inventar lo que va a decir, pero debemos tener cuidado, pues este tipo de miradas no siempre son determinantes de mentira y no es igual para todos, además hay muchas personas que ya saben como mentir sin mirar hacia ésta dirección.
Diversas investigaciones, han demostrado que las tasas de parpadeo pueden incrementar en situaciones de nerviosismo o preocupación, esto se ve a menudo en los mentirosos o en personas que están bajo condiciones de estrés.
Los ojos también pueden ayudarnos a descubrir si una sonrisa es real o falsa, Paul Ekman, ha diferenciado entre sonrisas honestas y falsas, el dice que los ojos pueden ayudarnos cuando dudemos de si una sonrisa es verdadera o no, pues al ser verdadera, los ojos se llenan de líneas pequeñas a los lados y se adelgazan un poco, además muchas veces se genera cierto brillo y humedad en la mirada de una persona que está contenta.

¿TE PREOCUPAS O TE OCUPAS?



¿Te preocupas por lo que pasará en el futuro o te ocupas de planificar lo que quieres para ti en el futuro y cómo conseguirlo?
¿Te preocupas por la incertidumbre o te ocupas de lo que está en tu mano hacer, lo que sí conoces, lo que sí puedes "prever" dentro de la incertidumbre? ¿O te ocupas de aprender a bailar con el cambio? Como nos explica Cristina Llagostera, aprender a tolerar la incertidumbre.
 Nadie sabe qué pasará mañana. El prefijo pre-. significa anterioridad local o temporal, y aplicado a nuestro caso, nos lleva a ocuparnos antes de tiempo en cuestiones que luego pueden o no darse. Nos llevan a vivir antes de tiempo o en otro sitio lo que está o no por venir.
Por este motivo, y desde el sentido de fluir del que ya hemos hablado, que nos permite disfrutar del aquí y ahora de cada día de nuestra vida, se trata de ocuparnos de lo que toca en cada momento. Ocuparse de parar y marcarse objetivos para después plantear cómo dirigirse a ellos, actuar de forma proactiva hacia el futuro deseado, marcando qué queremos que pase y poner los medios para que ocurra, en lugar de perdernos en elucubraciones y desesperarnos por una opción única que nos hemos hecho en la cabeza sin ver otras muchas opciones posibles que pueden darse.
Cuando nos preocupamos, ponemos nuestro foco en aquello que nos perturba y mental y emocionalmente adquiere más importancia cuanto más pensamos en ello. Y,  al final, lo que queremos evitar, se va haciendo más grande.
Que nos lleguen alertas sobre futuras situaciones es muy beneficioso porque, en muchos casos, nos ayudará a evitar posteriores problemas e incluso,  sobrevivir. La capacidad de prever del ser humano no sólo es muy útil sino necesaria y se puede aprender. Sin embargo, si estas alertas las tomamos como preocupaciones nos pueden limitar y bloquear más que favorecer.  La preocupación nos puede llevar a un estado de tensión y estrés, de negatividad y de ansiedad que puede que nos desborde.
¿Y qué podemos hacer para dejar de preocuparnos y ocuparnos en lo que sea necesario? Por ejemplo, hacer un mapa mental con diversas alternativas sobre lo que puede ocurrir, planteando diferentes escenarios. Así comenzamos a ocuparnos en el problema, empezamos a anticiparnos y a poner los medios para evitar aquello que no deseamos. O al menos, a diseñar estrategias para, dado el caso, que suceda lo que no queremos, preparar la forma de actuar más sana para nosotros y nuestro entorno.
Ahora bien, nos puede costar mucho ponernos frente a la situación que nos preocupa desde diferentes puntos de vista y plantear alternativas distintas a la que está permanentemente ofuscando nuestro pensamiento. De hecho, con obtener sólo una alternativa bajará la intensidad de la ansiedad que nos genera. "Ya no es lo que estamos pensando que va a pasar sí o sí".
Con el fin de utilizar alternativas diferentes, podemos utilizar la técnica de los "6 sombreros para pensar" de Edward de Bono, y podemos utilizarla de forma grupal (que es como se definió) si queremos compartir la problemática con un grupo y también de forma individual. Nosotros mismos podemos tratar de ponernos en la posición a la que hace referencia cada sombrero y generar desde ahí una alternativa a nuestra situación inicial.
Otra herramienta ¿Y sí...? nos sirve para abrir opciones, aunque puede darnos un doble juego del que hemos de ser conscientes. Podemos utilizarla en nuestra contra, poniendo todos los "y si" alineados a nuestro problema, o poniendo el "y si" para darnos nuevas perspectivas y crear supuestos diferentes que nos permitan ampliar el abanico de posibilidades a desarrollar o a prever.
Por ejemplo, nos dice nuestro jefe que quiere hablar con nosotros en el despacho.
·         Opción 1 habitual: ¿Y si me va a echar la bronca por algo?
·         Opción 2 alternativa: ¿Y si me quiere proponer un nuevo reto?
¿Qué está en mi mano? Hay aspectos que no dependen de nosotros: llueve, viene un cliente gritando, se rompe la impresora justo en el momento más oportuno... Lo que hagamos al respecto sí que depende de nosotros. Cómo nos lo tomemos, la importancia que le demos, la gestión emocional que hagamos va a ser clave para afrontar las distintas situaciones que el futuro nos traiga.
Para disfrutar del presente os invito a vivirlo, y si estamos pensando en mañana, nos estamos perdiendo hoy. Ocupémonos de lo que podemos hacer hoy, que mañana ya llegará. 
¿Quieres ocuparte más que preocuparte?
Hoy quiero compartir algunas claves que nos pueden ayudar también para bajar nuestra preocupación y llevarnos a ocuparnos, son:
La objetividad. Basarnos en los hechos. Por ejemplo, nuestra empresa ha presentado un nuevo proyecto a concurso. La preocupación sobre nos lo darán, no nos lo darán, y si nos lo dan cómo lo vamos a asumir... genera incertidumbre.  La objetividad nos puede ayudar a poner en su sitio temporal lo que ha de ocurrir: "El mes próximo anuncian quién ha ganado el concurso al proyecto para el que presentamos nuestra propuesta."
La realidad. Qué es y qué no es en este momento. Siguiendo el ejemplo anterior. "En este momento el equipo está trabajando a tiempo completo y con una alta productividad en el proyecto que se desarrolla actualmente. No sabemos a día de hoy si ganaremos el concurso."
Además, desde la psicología, nos hablan de que existen pensamientos distorsionados, que no se ajustan a la realidad actual, basadas en filtros de nuestra historia, de nuestras experiencias, y que nos hacen temer sucesos, a veces, sin peligro real y  que favorecen que la preocupación se instale en nuestra mente. Lucien Auger en su libro "Ayudarse a sí mismo: una psicoterapia mediante la razón" nos invita a confrontar estos pensamientos con la realidad y valorar cómo nos comportamos para poder liberarnos de las ideas irracionales que podemos tener.
La planificación. Qué quiero, qué voy a hacer, cómo lo voy a hacer. Cuando nos marcamos objetivos sobre lo que quiero conseguir en esta situación, y determinamos opciones sobre cómo hacerlo, estamos ocupándonos y tomando las riendas de nuestro destino. Se trata de determinar pasos concretos a realizar, y marcarnos un plan de acción. 
La intuición. ¿Qué nos dice nuestro cuerpo? ¿Qué sensaciones tenemos? Nuestro inconsciente tiene y capta mucha más información de la que nosotros podemos manejar. Por ello, contar con aquello que nos surge de forma intuitiva nos puede ser de mucha utilidad para plantear alternativas. Sin embargo, nos será más fácil si planteamos la situación como si le pasase a otro, porque así podemos salir de nuestra propia emoción respecto al tema que nos preocupa. Os dejo algunos hábitos que realizan las personas más intuitivas. Además, los grandes deportistas hablan de una parte de su creatividad y su genialidad que surge de su intuición.
El lenguaje. Cuida lo que te dices y cómo te lo dices, no sea que se haga realidad. Desde la ontología del lenguaje se habla de la potencia que tiene lo que verbalizamos, como nos lo cuenta Rafael Echevarría.
La confianza. Va a salir bien. Visualizar lo que queremos que ocurra y verbalizarlo nos pone en una posición en la que será más fácil conseguirlo, ¡si de verdad creemos en ello! Y si no ocurriese, ¿qué es lo peor que podría pasar?
La paciencia. Como decíamos en nuestro ejemplo, hasta el mes que viene no sabremos el resultado sobre el proyecto que presentamos. Entonces, ¿podemos prever opciones? lo hacemos y nos ocupamos un tiempo en valorarlas. ¿Hasta que no tengamos el resultado podemos hacer algo más? No. Sólo esperar a lo que no depende de nosotros. Dejar tiempo al tiempo. Las prisas no son buenas.
Y por último, centrarnos en lo que sí podemos hacer hoy. Seguramente tengamos más claros los "peros" de lo que pueda ocurrir y tendremos muchas más alternativas de lo que consideramos "malas opciones". Por eso os invito a respirar hondo, dar un paseo, saborear algo muy rico, llevándonos al presente, y entonces, preguntarnos sobre lo que SI podemos hacer.
Raquel Bonsfills

sábado, 4 de octubre de 2014

Hartazgo total, que no resignación



OPINIÓN

Perdonadme este desliz editorial en mi blog pero es que estoy en situación de hartazgo total, que no de resignación; no en estado de desilusión, sino de difusión.
Como dijo el gran poeta: “No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber…
No dejes de creer que las palabras y la poesía, sí pueden cambiar al mundo; porque, pase lo que pase, nuestra esencia está intacta….
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Y tú puedes aportar una estrofa…
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes, huye…” Walt Whitman.
Este artículo va dedicado a los que se apropian de lo ajeno, a los que defraudan, a los usureros, a los que dividen, a los que no escuchan, a los que ponen su orgullo por encima de todo y de todos, a los zafios egoístas, a los que nos faltan al respeto y a nuestra inteligencia, a los falsos, a los renegados, a los cobardes, a los desleales, a los ingratos, a los que odian…;  como dice el evangelista, “¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que cerráis el reino de Dios a los hombres! ¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que recorréis mares y tierras para hacer un prosélito y, cuando llega a serlo, lo hacéis reo del fuego dos veces más que vosotros! ¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la mente, del anís y del comino, y descuidáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe! Hay que hacer una cosa sin descuidar la otra. ¡Guías ciegos, que coláis un mosquito y os tragáis un camello! ¡Ay de vosotros maestros de la ley y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera el vaso y el plato, pero por dentro están llenos de rapiña y codicia!¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos hipócritas, que sois como sepulcros blanqueados, que por fuera aparecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre! Así también vosotros por fuera parecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de crímenes!¡Serpientes, raza de víboras!”(Mateo 23-13,35).
Sus palabras siguen estando de plena actualidad ¡qué poco hemos cambiado como humanidad! ¡Tan poco hemos aprendido!
No hemos parado de hablar durante estos últimos años de la famosa palabra…. – me niego a nombrarla- pero al final casi todo el mundo está coincidiendo  en que se trata de una …..- me niego a nombrarla - de valores, y una sociedad sin valores es una sociedad sin futuro.
Por todo ello, gracias a todos/as  los honestos, a los leales, a los que cumplen con sus obligaciones, a los que unen, a los que saben escuchar, a los humildes, a los que respetan, a los coherentes, a los valientes, a los que aman, a los que muestran su gratitud.
Como decía el poeta “no caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes, huye… retomemos un grito de guerra que es fuerte y esperanzador por sí mismo, ¡BASTA YA!

José Luís Lozano Pérez.