miércoles, 1 de abril de 2015

7 CARACTERÍSTICAS COMUNES DE LAS PERSONAS SEGURAS DE SÍ MISMAS



Antes de exponer estas 7 características comunes de las personas seguras de sí mismas, déjame que te muestre este comercial de Dove en el que se hizo una especie de experimento muy curioso, poniendo de manifiesto la inseguridad de muchas mujeres con respecto a su físico.
Las personas con alta autoestima tienen una serie de características que hacen que se sientan mucho más seguras y decididas a la hora de conseguir sus objetivos. En este artículo hemos recopilado 7 de ellas para que podamos entender la forma que tienen de actuar y cómo ordenan su mente para llegar a conseguir lo que se han propuesto.
1. Tienen claro su propósito
Desde un primer momento saben lo que quieren y conocen sus puntos fuertes y débiles. De esta manera pueden hacer un pequeño balance para saber si realmente son capaces de llegar hasta el fin del camino que se han marcado. También reconocen sus errores y limitaciones, y hacen de ellos una nueva experiencia personal de aprendizaje.
En aquellos momentos de más necesidad (cuando sienten que su autoestima ha bajado o se encuentran mal por alguna circunstancia), son capaces de darse una pequeña charla mental que les ayuda a seguir adelante. Se dan cuenta de que es posible que a veces necesiten un pequeño “descanso” pero, una vez se lo han tomado, vuelven a su proyecto con las pilas cargadas.
3. Disfrutan de pasar tiempo a solas
Necesitan pasar algunos momentos de soledad a lo largo del día. De esta forma pueden relajarse y sentirse libres de las obligaciones que puedan llegar a tener. Este tipo de personas aprecian a sus amigos y familiares, no es que los dejen abandonados, simplemente les gusta tener tiempo para sí mismas y así ordenar un poco sus pensamientos para saber qué es lo que van a hacer a continuación.
4. No dejan que los medios publicitarios ni la sociedad les guíe acerca de cómo deben ser
Saben identificar la publicidad engañosa, por lo que no dejan que les controlen ni en la forma que deben vestir ni cómo deben de pensar. Por ejemplo, deciden si quieren casarse o tener una familia sin que nadie pueda influir en su decisión.
5. Saben encontrar la luz al final del túnel
Son conscientes de que van a vivir momentos difíciles y no temen por ello. Saben que es muy posible que llegarán momentos de oscuridad pero que llegará el punto donde por fin puedan ver la luz.
Estas personas son capaces de controlar las emociones; no solo las suyas propias, también las de otras personas que les rodean. Ese control del entorno es vital para sentirse segura.
6. Se hacen preguntas sobre ellas y su entorno
Se paran a analizar qué es lo que tienen y se preguntan cómo lo han conseguido. Además, también se hacen la pregunta de ¿Qué es lo que tengo que hacer para ser más feliz en mi vida a partir de ahora? y son capaces de auto aplicarse la respuesta.
7. Se preguntan qué tienen que hacer para poder mejorar el mundo
Se preguntan cómo pueden utilizar sus puntos fuertes para conseguir mejorar el mundo en el que viven. Buscan la manera para compartir sus talentos con los demás.

7 ARGUMENTOS CIENTÍFICOS PARA REÍR MÁS



Antes de pasar a exponeros estos 7 argumentos científicos para reír más, dejadme que os ponga una edificante conferencia del psicólogo Eduardo Jáuregui en la que nos resume los verdaderos beneficios de la risa.
Siempre hemos escuchado que el simple hecho de reír es capaz de alargar la vida. Ahora tenemos algunas razones científicas, totalmente probadas, que nos van a ayudar a probar la veracidad de estas afirmaciones.
A continuación exponemos 7 de los argumentos más importantes que van a demostrar lo importante que es la risa:
1. Está vinculada a conseguir una mejor circulación en los vasos sanguíneos
Es capaz de mejorar la dilatación o expansión de los tejidos internos de los vasos sanguíneos. De esta forma se puede reducir el riesgo de sufrir una enfermedad del tipo cardiovascular.
2. Es capaz de mejorar la salud mental
La risa y el humor son capaces de liberar “dopamina” en el cerebro. Esta sustancia es la encargada de mejorar las respuestas emocionales y la experiencia de placer.
También genera “serotonina”, que levanta el estado de ánimo. Por último, también regula las endorfinas que tienen la función de reducir el estrés en nuestro organismo.
3. Juega un papel muy importante en la interacción social y la unión de personas
Una simple sonrisa es capaz de unirnos más con las personas. A veces se establece un interesante vínculo inicial solo con el poder que tiene una sonrisa sobre un desconocido. El sentido del humor es muy importante para la comunicación entre diferentes personas.
4. Te hace más atractiva/o
Los estudios han demostrado que un hombre con un buen sentido del humor es mucho más atractivo que otro que no lo tiene. Al mismo tiempo, los hombres se sienten más atraídos por las mujeres que se ríen de sus chistes. Hace que estemos mucho más cómodos en nuestros círculos sociales y en algunos eventos especiales.
5. Ayuda a reducir los niveles de estrés y de ansiedad
El humor es un elemento que se interpone entre nosotros y los problemas que podemos llegar a tener. Es capaz de moderar los efectos negativos que tiene el estrés para nuestra salud. También nos ayuda a ver el lado positivo de algunas situaciones que parecen no tener solución.
Además, algunos tipos de risa son contagiosos por lo que es muy interesante juntarse con personas que la poseen para poder reducir nuestro estrés en todo momento.
6. Fortalece el sistema inmunológico
Las experiencias estresantes en la vida son capaces de deteriorar el sistema inmune aumentando el riesgo de padecer enfermedades infecciosas y del corazón. Un buen sentido del humor es capaz de prevenir el estrés y esto, a su vez, es capaz de prevenirte contra ciertas enfermedades que puedan llegar a afectar tu organismo.
7. Es beneficioso para el sistema respiratorio
La risa nos proporciona el método más rápido y más eficaz para conseguir el mejor funcionamiento de nuestros pulmones. Aumenta inmediatamente nuestra frecuencia cardíaca y respiratoria haciendo que se consuma más oxígeno. De esta forma se hace una renovación del mismo que contribuye a mejorar nuestro estado de salud: sustituye el aire residual por el fresco.
En definitiva, una persona que es capaz de reír tendrá una vida mucho más larga y próspera.

6 PILARES DE LA PERSUASIÓN



¿Conoces la forma en que persuades a los demás? 
Hoy quiero compartir contigo algo que ayer compartí en el MBA Internacional especializado en marketing dentro del módulo resolución de conflictos, y es la habilidad de la persuasión, que junto con otras como la escucha completa del otro, la empatía, la asertividad, o el tratamiento de quejas y objeciones, nos permite llegar a mejores acuerdos y soluciones.

Wikipedia define la persuasión como la influencia social de las creencias, actitudes, intencionesmotivaciones y comportamientos. La persuasión es un proceso intencionado destinado a cambiar la actitud o comportamiento de una persona o un grupo hacia algún evento, idea, objeto o persona(s), mediante el uso de palabras para transmitir información, sentimientos, o el razonamiento, o una combinación de los mismos.

La persuasión es también una habilidad que podemos desarrollar con tiempo, esfuerzo y práctica. Cuanto más confiables parezcamos, más fácil nos será ser persuasivos.
Convencer no es vencer, es ser capaces de tener las respuestas y argumentos necesarios, de comprender al otro, de mostrar la actitud necesaria y de transmitirlo con entusiasmo, ya que si a ti no te entusiasma algo, no puedes lograr que a otro le entusiasme.
Me gustaría poner algo más de marco sobre este tema y para ello expongo más abajo la diferencia entre influir, persuadir y manipular.

¿Cuáles son los pilares de la persuasión? En mi opinión, os comparto los 6 pilares que considero más importantes, que son:
·         Credibilidad del mensaje. ¿Cómo has preparado el mensaje? ¿Cuál es el objetivo de tu mensaje? ¿A quién te vas a dirigir? ¿Crees en lo que vas a decir? Aportar experiencias, propias y ajenas, correctamente combinadas con el mensaje, facilitarán la comprensión y el deseo de aceptación del otro. Argumenta con explicaciones lógicas y racionales.

·         Credibilidad, coherencia y confiabilidad del emisor. ¿Qué haces para ser coherente en tu comunicación? ¿Qué haces cada día para resultar una persona creíble y confiable? Crea un clima de confianza para que el otro pueda manifestar todas sus dudas y expresa tu emoción, pues se contagia.

·         Capacidad de Comunicación. ¿De qué manera te comunicas? ¿Cómo te expresas? ¿Utilizas un lenguaje comprensible y adaptado a tu interlocutor? ¿Cuidas tu comunicación no verbal? ¿Qué preparas cuando quieres comunicar?


·         Capacidad para conocer a la otra parte. ¿Qué sabes del otro? ¿Qué preguntas para detectar sus necesidades y lo que le importa? ¿De qué manera te interesas por el otro? Haz que tus mensajes sean interesantes para el otro y piensa que en general lo que más nos interesa es que alguien nos escuche. Pregúntale. Interésate por él y procura que este interés sea verdadero (el falso interés se nota enseguida).

·         Liderazgo Personal. ¿Cómo desarrollas tu carisma? ¿Qué tipo de liderazgo sueles ejercer? ¿Cómo puedes inspirar para que te sigan? Y también el hecho de que te vean como un modelo, que gustes por tus cualidades, capacidades, tu forma de ser y hacer, será una clave muy importante para la persuasión.

·         Reciprocidad. ¿Lo qué pides se equipara a lo que estás dispuesto a dar?

Después de lo que acabo de compartir ¿de qué te has dado cuenta? ¿De qué manera vas a mejorar tu capacidad de persuasión?
Persuadir, Influir, Manipular

 Empecemos por el principio: definiendo de lo que hablamos. ¿Por qué? Porque no es extraño encontrar textos en los que conceptos como “persuasión” e “influencia” se entremezclan.

 Por ejemplo, el modelo del Liderazgo Resonante de Daniel Goleman define la competencia “influencia” como aquella en la que el líder utiliza un amplio abanico de tácticas de persuasión.
 Esta ambigüedad en los términos no obedece a razones etimológicas, pues aunque ambas voces proceden del latín, sus definiciones no dejan lugar a dudas. “Persuadir” (del latín persuadere) se define como inducir, mover u obligar a alguien con razones a creer o hacer algo. Mientras que “influir” (del latín influere) se entiende como ejercer predominio o fuerza moral sobre otra persona.

 Este solapamiento obedece más bien al hecho de que el constructo “cambio de actitudes” está presente, tanto en la definición de comunicación persuasiva como en la definición de influencia. Por comunicación persuasiva se entiende aquella comunicación emitida con la intención de asentar, formar, o cambiar las actitudes de la gente. Mientras que la influencia en el contexto de las organizaciones, puede definirse como la fuerza que ejerce una persona (el agente) sobre otra (la persona objetivo) para inducir un cambio en su conducta, actitudes y valores.

 No obstante, “persuadir” e “influir” no es lo mismo. La influencia, a diferencia de la persuasión, no siempre es deliberada ni requiere de una comunicación verbal por parte del agente influyente. En este sentido, se puede influir en los demás sirviendo como modelo de conducta, sin tener intención de hacerlo y sin que medie comunicación intencionada entre las partes. Por ejemplo, el poder que ostenta un directivo derivado del cargo que ocupa, puede ser condición suficiente para influir en cualquier interacción que otro trabajador tenga con él o ella, incluso antes de abrir la boca.

 La persuasión, por el contrario, alberga una intencionalidad por parte de la persona que emite el mensaje. Es un acto argumentativo que posee una intención clara, además de la de comunicar: convencer de la validez de la opinión que se dice. La persuasión, por lo tanto, es un tipo de influencia que, para ser tal, requiere de un proceso comunicativo intencionado entre un emisor y un receptor, mientras que la influencia produce cambios tanto intencionales como no intencionales.

 En segundo lugar, persuasión e influencia se diferencian en cuanto al efecto u objetivo buscado: por ejemplo, en el ámbito laboral para considerar que un intento de influencia ha tenido éxito no se requiere, necesariamente, producir en la persona objetivo un cambio de actitud, ni que “ejecute lo que se le pide o propone persuadido por argumentos lógicos y por la evidencia factual que demuestra que lo pedido es relevante para realizar tareas importantes o conseguir los objetivos”. Dicho de otra manera, un subordinado puede realizar una tarea influido por la petición o propuesta de su superior inmediato, y no estar persuadido o convencido de la idoneidad de la misma.

 En definitiva, la respuesta a la pregunta ¿qué hace persuasivo a un directivo o a un empleado?, no es la misma que la respuesta a la pregunta ¿qué hace influyente a un directivo o a un empleado? De ahí la necesidad de diferenciarlas.

 ¿Y qué hay de la manipulación? Es la variante oscura del proceso persuasivo sobre la que ya nos ponía en guardia el viejo Platón. Manipular, que equivale a manejar, a manosear, consiste en tratar a una persona o grupo de personas como si fueran objetos, a fin de dominarlos fácilmente. Manipula aquél que pretende vencernos sin convencernos, seducirnos sin darnos razones. Manipulas cuando utilizas a una persona volviéndola un útil, un instrumento en pro, única y exclusivamente, de tus intereses, es decir, cuando la cosificas. Para facilitar su labor de arrastre y seducción, el manipulador halaga las tendencias innatas de las gentes y se esfuerza en cegar su sentido crítico.

Persuasión y manipulación comparten el mismo campo de juego –aquél donde se tratan cuestiones sobre las que no es fácil llegar a acuerdos universales- y el tipo de auditorio al que se dirigen –el de la gente común. Se distinguen, sin embargo, en que en la manipulación la intención del emisor del mensaje no es manifiesta. Cuando el principio de sinceridad no existe, se da la manipulación, que equivale a un intento de convencer al otro con argumentos engañosos, insinceros, de una tesis que también lo es.


5 CLAVES PARA SUPERAR SITUACIONES INCÓMODAS EN EL TRABAJO



Pedir más dinero, tener que terminar un proyecto rápidamente o explicar a nuestros jefes un problema que ha surgido son situaciones laborales que pueden ponernos de los nervios.
El trabajo es uno de los focos de estrés más habituales, entre otras cosas porque no contamos con las herramientas necesarias para lidiar y combatir las vicisitudes que se crean durante la jornada laboral. Como explica el coach Javier González, CEO de Magna Coaching, pedir un aumento de sueldo, cambios de última hora en la ejecución de un proyecto, explicar a un superior o cliente que el trabajo no estará disponible en el plazo previsto…Todas ellas son situaciones incómodas que tienen como denominador común que se dan en nuestro lugar de trabajo. ¿Cómo podemos enfrentarnos a todas ellas y salir indemnes sin sufrir un pico de estrés? Estas son las soluciones que propone González:
1. Relativizar. Al estar dentro de una coyuntura de estrés perdemos las referencias objetivas y llegamos a creer que todo es más grave y más grande de lo que realmente es. Para un momento y trata de elaborar un relato objetivo sobre lo que está ocurriendo. De esta forma lograrás darte cuenta de que en ocasiones el estrés distorsiona la percepción sobre lo que está ocurriendo.
2. Trata de fijar objetivos reales y no imposibles. La adecuación de objetivos consecuentes con las condiciones en las que trabajamos ayuda a que nuestro nivel de auto exigencia sea menos dañino y, por tanto, nos ayudará a evitar situaciones de estrés negativo e innecesario.
Es normal que, conforme se aproxima la fecha límite para hacer entrega de un trabajo, nuestro rendimiento se vea mermado
3. Cuando las situaciones de estrés impliquen a terceros ya sean superiores jerárquicos, compañeros o clientes la comunicación es el mejor vehículo para solventarlas. Sé claro, confía en tu valía como trabajador y, sobre todo, aporta potenciales soluciones para resolver el conflicto. Con independencia del resultado final saldrás reforzado por el hecho de haber afrontado la crisis y porque los demás percibirán que has actuado de forma diligente.
4. Es común que, conforme se aproxima la fecha límite para hacer entrega de un trabajo o se celebre una reunión, nuestro rendimiento se vea mermado y eso cause estrés, lo que a su vez repercute en el rendimiento. Para poder romper esta nociva dinámica has de cambiar el foco de tu atención. La actividad la eliges tú, desde hablar por teléfono a salir a dar un paseo corto, esos minutos de esparcimiento pueden suponer la válvula de escape perfecta para recuperar la productividad.
5. Por último, aunque resulten desagradables o provoquen temor, las situaciones incómodas –en cualquier ámbito de nuestra vida– nos obligan a salir de nuestra zona de confort y a buscar recursos para afrontarlas. Deja de observarlas como una oportunidad para el fracaso, sino como una oportunidad para el crecimiento personal, porque estas situaciones se convierten en una lección de vida.