viernes, 1 de enero de 2016

PAU GASOL: 'LAS EXCUSAS TE CONDUCEN AL FRACASO'



Consigue mantener el equilibrio a 2,13 metros de altura con la ayuda de la meditación y la fe en que una actitud positiva anota más puntos que un triple. El respeto que tiene por su cuerpo y el hambre por hacer las cosas bien le permiten, a sus 35 años, ser un referente en la NBA y ganar campeonatos en Europa con sobredosis de corazón. Que sus padres le obligaran, a sus hermanos y a él, a comerse todo lo del plato, también tiene mucho que ver con su éxito. Pau Gasol es como el buen vino, y los secretos de su gran reserva los desvela aquí.
¿Qué te mantiene con los pies en el suelo, motivado y concentrado?
Diferentes cosas, pero sobre todo la palabra clave creo que es equilibrio. Ese equilibrio que tanto necesitamos para nuestra salud, nuestro desarrollo personal y nuestro bienestar. Lo que intento hacer en esta vida, de tantos partidos y viajes, es buscar mis momentos de tranquilidad donde puedo cargar pilas, desconectar un poquito de todo y disminuir la velocidad.
¿Cómo encuentras esos momentos para ti en medio de la locura de la NBA?
Me gusta mucho estar en mi casa y leer un buen libro antes de dormir para desconectar y bajar revoluciones. También medito porque me ayuda a calmar mis pensamientos y controlar mi estrés, y a centrarme en el momento.
¿De dónde sacas el tiempo para la meditación en tu día?
Medito por la mañana o después de la siesta, antes del partido. Me ayuda a estar concentrado. Empecé a hacerlo hace unos seis años durante mi etapa en los Lakers porque nuestro entrenador Phil Jackson nos hacía meditar en grupo. A partir de ahí, profundicé.
¿Cómo transcurrían esas sesiones de meditación entre los gigantes de la NBA?
.- Nos sentábamos en la sala de vídeo y Phil apagaba las luces. Sentados con los ojos cerrados y la espalda recta, nos centrábamos en la respiración. Él dirigía la sesión, enunciando los mensajes que quería que tuviéramos presentes en cada momento. Nos venía muy bien a todos y era un momento de mucha unión del equipo. La gran cualidad de Phil es que era un gran gestor, manejaba muy bien los egos y al grupo. Sacaba lo mejor de cada jugador.


¿Qué papel ocupa en tu vida tu parte zen?
A medida que cumples años, vas aprendiendo y tu cuerpo te pide cosas distintas. Por ejemplo, ya no tienes esa energía tan grande de los 20 años. Hay etapas en las que dejas de meditar, pero luego lo retomas cuando notas que estás descarrilando. La meditación siempre te ayuda a volver a tu centro. Ahora estoy en una fase en la que estoy disfrutando plenamente.
¿Cuál ha sido el último libro de meditación que has leído?
The Untethered Soul (El alma desconectada, sin ataduras) y habla sobre la importancia de ser un buen observador. Explica cómo evitar que la mente controle por completo nuestras vidas para que seamos nosotros, a través de la observación, los que lo hagamos. La lectura me sirve como herramienta de paz y para bajar ese ritmo frenético de vida que llevo.
¿Cómo es una jornada de partido?
Medito por la mañana y voy al entrenamiento. Suelo prepararme yo mismo la comida prepartido (carbohidratos y proteínas) con pasta y con pollo. Duermo una siestecita, de una hora o una hora y media máximo, y a jugar. No soy demasiado supersticioso pero sí que sigo una rutina porque me ayuda a tener constancia.
Dices que escuchas los mensajes de tu cuerpo y, a los 35 años, continúas en tu mejor momento de forma física. Está claro que tu cuerpo y tú os entendéis de maravilla, ¿no?
En la etapa de tu juventud, te puedes permitir ciertos excesos. No tienes que entrenar ni descansar a tope para que te salgan bien las cosas. Pero, cuando te vas haciendo mayor, te das cuenta de que esos detalles son muy importantes si quieres prolongar tu carrera lo máximo posible y jugar a un cierto nivel muchos años. Yo eso lo he entendido a través de mi propia experiencia y viendo mis resultados. Si me cuido más, si como mejor, si me entreno mejor y si cuido más cada pequeño detalle, juego mejor. Por lo tanto, disfruto más y soy más feliz. Estoy orgulloso de tener una carrera excepcional y quiero continuar así. No soy conformista. Y doy gracias a Dios porque no he tenido problemas de salud graves ni lesiones importantes que me hayan apartado de la cancha.
¿Son los 30 los nuevos 20 en el deporte de élite?
Hoy en día tenemos la suerte de poder consultar mucha información que nos ayuda a poder mejorar. Los avances de la tecnología nos han permitido tener ese acceso y los medios de los que disponemos son mejores de los que han dispuesto jugadores de otras generaciones anteriores. No cabe duda que todas estas cosas influyen en la capacidad de alargar las carreras deportivas y el rendimiento de los jugadores.
¿Siguen teniendo cabida los atletas que se hicieron leyenda pero cuyas vidas estaban basadas en excesos y desorden?
Afortunadamente, no. Las ligas, teniendo la repercusión que tienen hoy en día, a nivel mediático y social, cuidan mucho más esos detalles y todo está mucho más regulado. El deporte siempre tiene que tener una imagen limpia. Se está luchando porque, al final, muchos niños se fijan en nosotros, en sus ídolos, y es importante que seamos un buen ejemplo para ellos.
Muchos periodistas en Estados Unidos te conocen como Mr. Nice Guy. ¿Cuál es el secreto para mantener siempre esa sonrisa con todos los que te rodean?
Soy una persona que intenta ser una buena influencia para los demás. Estoy convencido de que toda la positividad que transmitamos tiene un efecto dominó sobre los que están cerca de nosotros. Por mi posición, mucha gente podría pensar «este chico podría ser más seco o maleducado», pero no lo soy. La educación de mis padres es clave en este aspecto. Tengo esta actitud porque yo, como cualquier otra persona, también puedo sonreír más, estar de buen humor y ser amable con la gente. Esto es lo que intento hacer. Trato de mandar esa energía al mundo y que eso produzca más positividad y más alegría.
¿Es ésta la clave de tus logros?
Eso dicen desde hace muchos años, que el secreto de mi éxito es que siempre he tenido la cabeza en su sitio y muy bien amueblada. Sin duda, me ha dado un gran plus.



¿Está en el gen Gasol?
Más o menos. Mis hermanos y yo tenemos caracteres y personalidades diferentes, pero en lo básico, somos parecidos.
Tu hermano Marc y tú os habéis embarcado en un proyecto con los hermanos Roca. ¿Qué sale cuando se juntan dos de los mejores jugadores de baloncesto del mundo con los cocineros del mejor restaurante del planeta?
Sale el cuento de Luis y el Señor Kandinsky. Es un libro que trata de transmitir hábitos saludables para que los niños, aparte de divertirse leyéndolo porque está muy bien escrito, aprendan esos valores que les pueden venir muy bien en su vida y marcarán la diferencia.
¿Qué plato se te atragantaba de pequeño?
¡Las judías verdes! En mi casa, las preparaban con patatas hervidas. Las chafábamos con un poquito de aceite de oliva y sal para que entraran mejor. Siempre tratábamos de encontrar la manera de comernos todo, porque nuestros padres no nos dejaban levantarnos de la mesa hasta que los platos estuvieran vacíos. Eso es algo que nuestros padres nos transmitieron, y yo espero transmitírselo también a mis hijos algún día.
¿Con qué sorprendes en la cocina?
No tengo platos estrella. Mi cocina es bastante simple y básica. Se reduce a desayunos con algún batido natural con las frutas y verduras que tenga por casa. La cocina no tiene que ser muy elaborada. Lo importante es utilizar productos buenos y de calidad. Se me da bien todo lo que sea a la plancha. También me salen bien los huevos revueltos o fritos y estoy empezando a dominar la barbacoa. Hago cosas básicas porque soy muy práctico y no me gusta pasarme dos o tres horas en la cocina.
Tras 14 años viviendo en el reino de la comida rápida, ¿has conseguido difundir los beneficios de la dieta mediterránea entre tus compañeros americanos?
¡Lo he intentado en diferentes ocasiones! Recuerdo varios viajes con mis equipos de la NBA a España donde les di a probar distintos platos de nuestra comida. Pero es complicado. Algunos de los jugadores de esta competición proceden de familias con bajos recursos económicos y de entornos sociales complicados. No se muestran demasiado abiertos a probar cosas nuevas, pero vas viendo ciertos progresos. Se van dando cuenta de que va a llegar un momento en su carrera y en su vida en el que van a tener que cuidarse. Este es un país donde la comida rápida es muy accesible y muy barata, pero también se puede comer muy bien. Cada vez hay más concienciación sobre la importancia de alimentarse correctamente y se consumen más productos orgánicos.
¿Con qué caprichos culinarios te premias de vez en cuando?
El gran lujo que me permito es la comida japonesa. Me encanta el sushi y me viene muy bien para recuperar después de los partidos. Siempre que puedo, voy a un restaurante japonés a cenar tras jugar y no me corto ni un pelo a la hora de pedir.
Eres un gran amante de la ópera, ¿qué te aporta?
Ante todo, me sirve de relajación. Es lo que decíamos antes de buscar cosas en la vida que te aporten equilibrio. La ópera me da paz y me serena muchísimo. Para mí, esas dos o tres horas son un momento mágico en el que consigo desconectar de todo, me evado y disfruto de la música y del espectáculo.
¿Quién te sirve de inspiración?
Mis padres siempre han sido mis referentes, como los de cualquier niño. Con los años, me he ido fijando también en diferentes personas y deportistas que me inspiraban. Cuando crecí eran Michael Jordan y Tony Kukoc. Ahora, me inspiro en Rafa Nadal porque es un enorme deportista. Su capacidad de lucha, trabajo, resistencia, consistencia y solidez, siempre me han parecido excepcionales. También me inspiro en mi hermano Marc, porque se han convertido en un grandísimo jugador. Siempre busco personas, momentos o deportistas, que me motiven. De aquí a un año o dos, será otra persona o deportista. Siempre hay que buscar esos referentes que te sirvan de acicate para superarte a ti mismo.
¿Lo de cuerpo y mente sana está al alcance de cualquier persona?
¡Sin ninguna duda! Yo, porque soy deportista de élite, puede que lo tenga más sencillo, pero cualquier persona se siente mucho mejor si hace un poco de ejercicio físico y lleva una buena alimentación. Una vida equilibrada requiere también cuidar la mente y no sólo el cuerpo. Todo esto te ayuda a alcanzar una plenitud personal muy satisfactoria aunque no te dediques al deporte profesionalmente.
¿Te atreves a confesarnos tu receta personal para dar lo mejor de nosotros mismos en nuestros hogares, en nuestro trabajo y en nuestras vidas cotidianas?
A mí, lo que me funciona, es tratar de tener siempre una actitud positiva ante la vida. Hay que levantarse cada mañana de la cama con la predisposición de hacer las cosas lo mejor posible. Es muy importante que, aunque estemos atravesando un mal momento, pensemos que siempre podría ser peor. No soporto las quejas, ni las excusas, porque no nos conducen a ningún lado. Esa es una mentalidad que sólo puede abocar al fracaso. El ser optimista y constructivo, el querer superarnos a nosotros mismos cada día y estar agradecido por todo lo que tenemos, son mandamientos fundamentales que deberíamos mantener siempre muy presentes.

Teresa García Alonso

LOS 13 HÁBITOS QUE TIENES QUE EVITAR SI QUIERES QUE TE VAYA BIEN EN EL TRABAJO EN 2016



Teniendo en cuenta lo mucho que han cambiado los puestos de trabajo, es importante identificar qué tipo de hábitos laborales están minando nuestra capacidad para cumplir mejor con nuestras tareas
Aunque para tener éxito en el trabajo no basta con ser un tipo eficiente, es muy difícil destacar si nuestra labor no ofrece ningún resultado apreciable. Y para ser más productivo no basta con echar horas en la oficina, lo importante es lograr aprovechar al máximo el tiempo que estamos en ella.
Teniendo en cuenta lo mucho que han cambiado los puestos de trabajo, es importante identificar qué tipo de hábitos laborales están minando nuestra capacidad para cumplir con nuestras tareas mejor y más rápido. Rachel Gillet señala en 'Business Insider' trece costumbres perniciosas con las que deberíamos tratar de acabar en 2016 no sólo para ser más productivos y, por tanto, poder escalar en el trabajo, sino para que éste sea más llevadero y nos provoque menos estrés.
1. Perderse en internet
Cada vez más personas utilizan internet como una importante herramienta de trabajo, pero es muy fácil que acabemos horas buscando información sin ni siquiera lograr solucionar el problema para el que necesitábamos ayuda. Y eso por no hablar de la cantidad de gente que pierde el tiempo en las redes sociales con asuntos que nada tienen que ver con su trabajo.
Aunque mucha gente piensa que es buena haciendo varias tareas al mismo tiempo, lo cierto es que sólo el 2% de la población es capaz de lograrlo
Si tienes tareas que hacer, es importante no perderse en internet si no es para buscar rápidamente la respuesta a una pequeña duda, de lo contrario no haremos más que perder la concentración. Si te surgen dudas que no sean urgentes anótalas y trata de solucionarlas en un momento en que estés más relajado.
2. Apostar por la multitarea
La multitarea ('multitasking' en inglés) es un concepto que proviene de la informática, dada la habilidad de los ordenadores para realizar múltiples trabajos de forma simultánea. Aplicado a los humanos se refiere a la aparente sensación de que podemos hacer varias cosas al mismo tiempo, algo que en realidad no es cierto, pues se ha comprobado infinidad de veces que los humanos no somos nada buenos a la hora de concentrarnos en más de una tarea a la vez.
Aunque mucha gente piensa que es buena haciendo varias cosas a la vez, lo cierto es que sólo el 2% de la población es capaz de realizar con eficacia dos tareas al mismo tiempo (y son capaces de responder a este test). Si el resto de nosotros tratamos de hacer dos cosas a la vez nuestra atención decrece y acabamos siendo menos productivos en el largo plazo.
3. Mirar el correo todo el día
En la actualidad, la mayoría de personas se comunican con jefes, compañeros y clientes a través del correo electrónico. No cabe duda de que es una herramienta necesaria para nueastro desempeño cotidiano, pero también que solemos recibir muchos más correos de los que serían necesarios para realizar nuestras tareas. Hay trabajos en el que se reciben cientos de correos diarios que en su mayoría no sirven para nada y si recibimos notificaciones con cada nuevo mensaje no haremos otra cosa que nadar en spam.
Lo ideal para no malgastar el tiempo es configurar nuestro correo de tal manera que sólo recibamos notificaciones de los remitentes importantes
Según un estudio realizado por Microsoft entre sus empleados, cada vez que recibimos una notificación de un correo o mensaje de texto nuevo perdemos de media 10 minutos en leerlo pero, además, perdemos entre 10 y 15 minutos adicionales en ver el resto de correos, ver los enlaces o documentos adjuntos y otras tareas relacionados con el simple hecho de echar un vistazo a la bandeja de entrada.
Lo ideal para no malgastar el tiempo es configurar nuestro correo de tal manera que sólo recibamos notificaciones de los remitentes realmente importantes, como nuestro jefe o compañeros directos. El resto de correos podemos leerlos al principio y al final de la jornada. Consultar el 'mail' sólo dos veces al día es la clave de la productividad.
4. Recurrir a “licencias morales”
Una “licencia moral” es el término que se utiliza para definir aquellas cosas que hacemos a sabiendas de que son malas como recompensa a un supuesto buen comportamiento generalizado. Es muy habitual, por ejemplo, en las dietas: llevamos una semana comiendo verduras hervidas y pescado a la plancha y pensamos que nos merecemos hincar el diente a los donuts que ha traído nuestro compañero por su cumpleaños.
Es mucho más fácil que reunamos las fuerzas para acabar con las tareas más complejas al arrancar la jornada, no al finalizarla
Esta licencia es muy perniciosa para tratar de instalar cualquier nuevo hábito, incluido todos los relativos a hacer mejor nuestro trabajo. Lo importante para adoptar una nueva costumbre es pensar que no es algo que hacemos contra nuestra voluntad. Si ahorramos dinero o tratamos de hacer ejercicio lo hacemos porque queremos, no porque algo nos está obligando: y sí lo hacemos bien la recompensa es lograr nuestro objetivo, no minarlo.
5. Dejar lo más duro para el final
Mucha gente comienza el día cumpliendo con las tareas más sencillas y dejando las más complejas para última hora. Esto es una malísima idea que suele acabar de dos formas: obligándonos a alargar nuestra jornada laboral –algo que acaba minando nuestra productividad, por mucho que le pese a algunos directivos– o haciendo el trabajo de forma chapucera.
Los investigadores coinciden en señalar que todos tenemos una fuerza de voluntad limitada, que decrece a medida que avanza el día. Es por ello que es mucho más fácil que reunamos las fuerzas para acabar con las tareas más complejas al arrancar la jornada, no al finalizarla.
6. Celebrar demasiadas reuniones
Nada interrumpe mejor la productividad que una reunión innecesaria. Es cierto que hay asuntos que es mejor tratar cara a cara, pero en demasiadas ocasiones las reuniones no sirven para nada y son una auténtica perdida de tiempo, máxime cuando se alargan 'ad infinitum'.
Lo mejor para la productividad de una empresa es que el departamento de Recursos Humanos obligue a la persona que convoca una reunión a establecer un esquema concreto de qué va a tratarse en ella, que contemple necesariamente el tiempo que se va a emplear en revolver el asunto.
7. Estar todo el día sentado
No mover tu culo de la silla no sólo es malísimo para tu salud –hoy sabemos que las personas que están sentadas más de ocho horas al día tienen el doble de riesgo de padecer problemas cardiovasculares que las personas que pasan en una silla cuatro horas o menos–, además puede minar tu productividad. El simple hecho de levantarnos a hablar con la gente hace que se refresquen nuestras ideas.
Nilofer Merchant, autor del libro 'The New How: Creating Business Solutions Through Collaborative Strategy', asegura que ha ayudado a numerosas compañías a fomentar la creatividad realizando reuniones andantes, que se realizan durante un paseo. “Te sorprendería cómo el aire fresco fomenta el pensamiento fresco”, asegura.
8. Retrasar el despertador
Un buen descanso nocturno es necesario para que seamos productivos, felices y más resueltos en la toma de decisiones. Para lograr dormir como es debido hay que seguir una serie de hábitos pero algo muy importante es no caer en la trampa de retrasar el despertador.
Warren Buffett decía que la diferencia entre la gente exitosa y la gente muy exitosa es que los segundos dicen ‘no’ a casi todo
Muchas personas acostumbran a dilatar el momento de salir de la cama retrasando la alarma de su despertador una y otra vez. Al final, acaban despertándose antes de tiempo sólo para poder retrasar lo inevitable. Esto es una estupidez, pues estás perdiendo horas de sueño verdaderamente reparador para ganar unos minutos de sueño fragmentado que sólo servirá para que estés más cansado. Si eres incapaz de no caer en la trampa, aleja el despertador lo suficiente para que no puedas andar retrasando la alarma.
9. No saber priorizar
Mucha gente piensa que tener muchos objetivos en mente es la mejor forma de garantizar el éxito, pues si una idea falla al menos hay muchas otras en la recamara. Desafortunadamente, esta idea no sólo no se corresponde con la realidad, además puede ser una estrategia extremadamente ineficiente.
Warren Buffett decía que la diferencia entre la gente exitosa y la gente muy exitosa es que los segundos dicen ‘no’ a casi todo. Hay una gran diferencia entre complacer a la gente y ayudarla. Saber decir 'no' a una persona o tarea cuando no es del todo prioritaria es fundamental para poder finalizar con éxito las tareas verdaderamente importantes.
10. Hacer demasiados planes
Una correcta planificación de las tareas es fundamental para que seamos productivos, pero en ocasiones podemos pasarnos. Hay gente que resulta demasiado organizada, rozando lo maniático, algo que no es nada bueno para ellas ni su equipo. En nuestro día a día surgen imprevistos que no podemos prever y cuando llegan tenemos que ser capaces de cambiar de planes sobre la marcha, algo que es muy difícil si estamos acostumbrados a tener todo tremendamente parcelado.
En determinados entornos laborales es mejor trabajar con tareas intercambiables que nos permitan tener cierta flexibilidad para lidiar con los imprevistos.
11. No hacer planes
Si planificarlo todo demasiado puede ser poco productivo, aún peor es no tener nada pensado. Antes de acometer ningún objetivo a largo plazo tienes que trazar una estrategia que te guíe por los pasos necesarios para alcanzar tu meta. Darte cuenta a mitad del proceso que lo que tratabas de hacer no es posible es muy frustrante.
12. No apagar nunca tu teléfono
Los 'smartphones' se han convertido en una suerte de apéndice de nuestro cuerpo. Es cierto que, en la actualidad, es difícil prescindir de ellos, en la medida en que es la principal herramienta de comunicación para estar conectados con nuestros familiares, compañeros y amigos. Pero como decíamos antes, si queremos ser productivos tenemos que descansar, y es muy difícil hacerlo si estamos permanemente enganchados a nuestro teléfono.
El perfeccionista tiene expectativas demasiado elevadas de sí mismo y se marca objetivos que no puede cumplir
No sólo es adecuado tratar de dejar a un lado las tareas laborales una vez que hemos completado nuestra jornada, además es un buen hábito que, al menos, apaguemos nuestro teléfono por la noche: las constantes notificaciones hacen que nos desvelemos y fijar la vista en la pantalla justo antes de acostarnos –o, peor aún, en mitad de la noche– es la mejor forma de fastidiar nuestro descanso.
13. Ser perfeccionista
La búsqueda de la perfección suele ser el principal motivo de nuestra infelicidad y la gente que no es feliz no suele tener verdadero éxito. Tal Ben-Shahar, profesor de Psicología Positiva en Harvard y autor de 'La búsqueda de la felicidad' (Alienta), cree que el deseo de mejorar forma parte de la naturaleza humana y es de gran utilidad, ya que se convierte en el responsable del progreso personal y de la sociedad. Pero llevado al extremo, sin embargo, puede causar más perjuicio que beneficio.
El perfeccionista tiene expectativas de sí mismo y se marca objetivos que no puede cumplir; el optimalista se marca objetivos ambiciosos que son difíciles pero factibles. Aunque no existe una técnica para identificar qué objetivos son realistas y capaces de inspirarnos, el psicólogo Richard Hackman sugiere que “la medida adecuada para tener una motivación máxima se encuentra en donde tengas un 50 por ciento de probabilidad de éxito”. 

LAS 10 TENDENCIAS LABORALES QUE VAN A MARCAR EL PRÓXIMO AÑO 2016



Pase lo que pase, hay algo seguro: que el mercado laboral va a seguir en un cambio constante intentando equilibrar las demandas de las empresas con la formación de los empleados
El mercado laboral se encuentra sometido a una transformación constante. Los ciclos económicos o los nuevos modelos de 'managemen't, entre
otros factores, han influido en su estabilidad durante los últimos años. Pero, ¿qué corrientes se consolidarán en 2016? En este sentido, el Observatorio de Empleo de AgioGlobal, entidad que analiza las tendencias del mercado laboral, ha identificado 10 conceptos que despuntarán a lo largo del próximo año.
1. El empleado 3.0. Una corriente cada vez más seguida por las empresas, y que irá en aumento a lo largo de 2016, es la transición del espacio de trabajo físico al virtual. Este nuevo modelo ha supuesto la creación del concepto de empleado 3.0, también conocido como 'knowmads' por la combinación en inglés de los términos 'to know' (conocer) y 'nomad' (nómada). “La evolución tecnológica ha transformado el concepto de trabajo, permitiendo a muchos profesionales realizar sus funciones desde cualquier lugar. Sin embargo, en nuestro país aún nos queda camino por recorrer, ya que se estima que la deslocalización laboral solo está instaurada entre el 7,4% de la población activa. Se trata de un porcentaje a considerar, sobre todo teniendo en cuenta que
determinadas profesiones exigen presencialidad”, indica José María Camps, presidente de AgioGlobal.
Las compañías están diseñando estrategias encaminadas a atraer a los 'centennials', que por ahora se incorporan en puestos no cualificados
2. Frontera líquida entre lo personal y lo laboral. En relación con el punto anterior, una de las consecuencias de la oficina virtual se palpa en un mayor empleo, por parte de los profesionales, de sus propios gadgets tecnológicos –como smartphones o pc– con fines laborales. Una tendencia en alza con el acceso al mercado laboral de los nativos digitales.
3. La era de los centennials. Una de las características de 2015 ha sido el auge de los 'millennials' –es decir, jóvenes nacidos entre 1981 y 1995 (aproximadamente) caracterizados por haber nacido bajo la prosperidad, presentar una excelente formación y una sólida autoestima– y el intento del ámbito empresarial por seducirlos. Pero 2016 marca un nuevo cambio generacional. “Los 'centennials', la generación nacida a partir de 1996, determinarán los próximos flujos. Las compañías ya están diseñando estrategias encaminadas a atraer este nuevo talento que, de hecho, ya se está incorporando al mercado si bien a través de puestos no cualificados o con contratos de formación”, aclara el presidente de AgioGlobal.
4. Identidad digital. Aunque el tradicional currículum sigue siendo la herramienta más empleada a la hora de postularse para un puesto de trabajo, internet ha revolucionado los procesos de selección. “Actualmente, un 70% de los candidatos recurre a las redes sociales para buscar un empleo. Los 'headhunters' son conscientes de ello pero, más allá de centrarse en redes profesionales como LinkedIn, bucean por toda la trayectoria on line de un posible candidato. Construir una adecuada identidad digital ya no es opcional”, matiza Camps.
5. Del 'team building' al 'bridge building'. Una técnica muy empleada dentro del ámbito de la gestión del talento son las actividades de 'team building', encaminadas a reforzar los lazos existentes entre los componentes de un equipo. Sin embargo, en 2016 este concepto dará un paso más y evolucionará hacia el 'bridge buiding', que establece nexos entre áreas y profesionales con perfiles y experiencias complementarias. “Esta nueva herramienta contribuye a mejorar la comunicación entre departamentos, al tiempo que permite el desarrollo de proyectos multidisciplinares”, sostiene Camps.
6. Refuerzo de los valores de la empresa. Otra de las tendencias a las que apunta AgioGlobal es la consolidación de los valores como elemento de gestión. Los líderes tendrán que ser capaces de trasmitir confianza, puesto que el empleado actual necesita directrices inspiradoras que muestren y ejemplifiquen lo que la compañía hace y hacia dónde se dirige en el futuro.
7. Repunte del 'outsourcing'. Un análisis interno realizado por AgioGlobal revela que la externalización de servicios, conocida como outsourcing, está experimentado un crecimiento del 10%. “En un entorno determinado por una alta competencia, es fundamental que las empresas concentren sus esfuerzos en las actividades propias de su negocio. Además, el 'outsourcing' permite a las compañías conseguir elevados niveles de diferenciación a través de la tecnología, innovación y la flexibilidad en las actividades externalizadas”, afirma el presidente de la consultora.
Si bien el sueldo sigue siendo el elemento más valorado, comienzan a repuntar factores ligados con el bienestar y la felicidad del profesional
8. Rotación vs. “un trabajo para todo la vida”. La rotación en los puestos de trabajo fijos recién creados crece de forma significativa desde 2012. Tras la última reforma laboral esta tendencia ha ido en aumento, y continuará así. Además, la recuperación económica también está propiciando un incremento en la actividad. Ello motivará que los profesionales busquen la mejora de las condiciones laborales.
9. Salario emocional. “Vinculado con lo anterior, si bien el sueldo sigue siendo el elemento más valorado por los empleados, con los primeros síntomas de recuperación económica comienzan a repuntar factores ligados con el bienestar y la felicidad del profesional, como la posibilidad de conciliar o las perspectivas de desarrollo profesional”, indica Camps. Las empresas son conscientes de que la retribución no debe limitarse a cuestiones económicas, sino que también está vinculada con otras necesidades. Así, el salario emocional supone recibir otro tipo de prestaciones que pueden llegar a ser más valiosas y motivadoras que una subida del sueldo.
10. Empleado multidisciplinario. Aunque la especialización sigue siendo un requisito para muchos puestos, un análisis de las ofertas gestionadas por AgioGlobal revela que la demanda de perfiles multidisciplinares ha aumentado en los últimos 5 años un 20% y se prevé que esta cifra siga en aumento. “Las compañías necesitan trabajadores que ofrezcan una adaptación al cambio y sean capaces de asumir diferentes tareas. La flexibilidad y la polivalencia son las características cada vez mejor recibidas”, concluye José María Camps.