miércoles, 28 de diciembre de 2016

6 TRUCOS EFECTIVOS PARA QUE PUEDAS TENER UNA MEMORIA EXCELENTE



Existen muchas recomendaciones y métodos para ejercitar nuestra capacidad para retener recuerdos. Simples acciones de nuestra vida cotidiana pueden también ayudar a mejorarla
Respecto a otras habilidades de nuestro cerebro, la memoria es la gran maltratada de nuestra era. Tener acceso a tanta información desde las nuevas tecnologías es la principal causa de su pérdida de valor. ¿Para qué vamos a estar continuamente recordando si con un click tenemos delante y sin esfuerzo ese dato que necesitamos?
En una célebre carta a su nieto, Umberto Eco, a contracorriente del pensamiento actual, hacía una defensa apasionada de esta capacidad cognitiva. Advertía el semiólogo y novelista de que el riesgo estaba en que "como tu ordenador te lo puede decir en cualquier momento, puedes perder el gusto por almacenar el recuerdo en la cabeza". Eco realizaba una interesante metáfora al afirmar que era como si pensáramos que no fuera necesario caminar de una calle a otra, tras haber aprendido que podemos desplazarnos sin esfuerzo utilizando el autobús o el metro.
Tendemos a recordar según la importancia que tenga un hecho para nosotros. Este es el principal motivo por el que olvidamos cosas en apariencia banales
Ejercitar la memoria puede ser una prevención contra enfermedades como el Alzheimer. Cuando la comenzamos a perder sentimos que con ella se va una parte de nuestra vida. Si te has dado cuenta de que quizás estás descuidando esta capacidad, puede ser que haya llegado el momento de dedicarle algo más de atención. Fuera de los ejercicios que los expertos recomiendan para mantenerla en forma, desde El Confidencial te queremos proponer seis útiles consejos que te pueden ayudar a estimularla y volverla a reactivar.
1. Da relevancia al recuerdo que quieres almacenar
Tendemos a recordar según la importancia que tenga un hecho para nosotros. Este es el principal motivo por el que olvidamos cosas en apariencia banales, como el lugar donde hemos puesto las llaves del coche. Si las dejamos en cualquier sitio de manera automática, no tenemos la oportunidad de procesar ese evento. Emplear algo de tiempo meditando sobre una determinada información nos ayudará a transferir esa imagen, o ese pensamiento, a la memoria a largo plazo.
Según Benedict Carey, autor de 'How We Learn: The Surprising Truth About When, Where, and Why It Happens' el recuerdo ocurre "cuando reflexionamos sobre algo que es importante para nuestra supervivencia. De este modo estás enseñando al cerebro que algo es fundamental, sirviéndote de una considerable energía mental".
2. Dibuja los recuerdos
Es frecuente utilizar la escritura como estrategia de recuerdo. Mejor aún es hacer un boceto sobre el papel que lo exprese de alguna manera. Quienes hayan jugado alguna vez al Pictionary se habrán dado cuenta de lo complicado que es a veces plasmar una palabra de manera gráfica. Cuando se trata de algo complicado, como dibujar una acción, se puede comprobar que el esfuerzo efectuado permite guardar mejor lo que quieres archivar en tu mente.
Dormir juega un papel esencial en la consolidación de nuestros recuerdos. Si quieres cuidar de tu memoria, olvídate de trasnochar
Es lo que afirma un estudio publicado por el 'Journal of Experimental Psychology' llevado a cabo por un equipo capitaneado por el psicólogo Jeffrey D. Wammes. El trabajo afirma que somos capaces de recordar más del doble de palabras de una lista cuando las dibujamos que cuando las expresamos por escrito. Señala Wammes que dibujar anima a integrar el recuerdo de manera semántica, visual y motriz lo que le otorga una fuerza mucho mayor.
3. Mantén tu cerebro activo
Varias escuelas de pensamiento sugieren que el cerebro funciona de manera similar a un músculo y, como tal, necesita ser trabajado. Los populares autodefinidos, palabras cruzadas, sudokus, sopas de letras, etc. no serían tan banales como sugiere el término general que los engloba: "pasatiempos". La Clínica Mayo apunta en esa dirección, ensalzando la capacidad de esta simple actividad para mantenernos mentalmente activos.
Lo relevante, según esta clínica, es salir de lo común, pues eso hace que el cerebro no se acomode. Pequeños cambios en nuestras costumbres como utilizar una ruta diferente para llegar al trabajo, aprender un nuevo idioma, realizar una ocupación voluntaria... En definitiva, efectuar cualquier tarea que se salga de lo cotidiano todos los días incrementará, al mismo tiempo, nuestra memoria.
4. Duerme bien
Dormir juega un papel esencial en la consolidación de nuestros recuerdos. Si quieres cuidar de tu memoria, olvídate de trasnochar. La mayoría de los adultos necesitan entre siete y nueve horas al día de sueño. Lo importante, en todo caso, es descubir la cantidad adecuada de tiempo para dormir que nuestro cuerpo requiere.
La falta de sueño, o la perturbación del mismo, puede tener importantes consecuencias cognitivas. Según un estudio llevado a cabo por el departamento de Biopsicología de la Universidad de Zurich, El tiempo que pasamos en la cama, desconectados del mundo, permite asentar los eventos importantes que han sucedido a lo largo del día y hacerlos pasar a la memoria a largo plazo.
5. Haz ejercicio físico
Mens sana in corpore sano. La actividad física estimula el flujo de sangre al cerebro y con ello mejora también nuestra memoria, reduciéndose además los riesgos de padecer demencia. Según los investigadores de la Universidad British Columbia, practicar deportes aeróbicos (es decir caminar, correr, nadar o montar en bicicleta) aumenta el tamaño del hipocampo, el área del cerebro que se encarga de la memoria verbal y del aprendizaje. Los resultados no son los mismos por lo que respecta a otro tipo de ejercicios como los de musculación.
Según este trabajo, la cantidad de ejercicio recomendada es de 150 minutos a la semana de actividad física moderada. Considera que los trabajos domésticos entran también dentro de esta categoría. El ejercicio mejora nuestro estado de ánimo y nuestro sueño y reduce nuestro estrés y nuestra ansiedad, factores que actúan como un obstáculo para el funcionamiento de nuestra memoria.
6. No descuides tu vida social
Tendemos a pensar que entrenar la memoria tiene que ver con realizar trabajos serios y metódicos. Una ocupación tan normal como interactuar con nuestros amigos y familiares ayuda también a alejar posibles enfermedades como la depresión o el estrés, factores íntimamente ligados con la pérdida de memoria.
 Caer en una depresión dificulta mantener la concentración y ya hemos visto lo importante que es este factor para retener recuerdos. Los estados mentales relacionados con la tristeza impiden que la memoria a corto plazo funcione como debería, por lo que los recuerdos se ven impedidos también a desplazarse a la memoria a largo plazo. Las relaciones sociales estimulan nuestro cerebro. Si no puedes quedar con los demás utiliza por lo menos otros canales como el teléfono o las redes sociales. No descartes tampoco el valor que tiene una mascota en casa.


4 SESGOS COGNITIVOS QUE AFECTAN NEGATIVAMENTE A TU TRABAJO



Los sesgos cognitivos limitan nuestro potencial
 Un sesgo cognitivo es una alteración en la mente humana que es moderadamente difícil de eliminar y que llevan a una distorsión de la percepción, a una distorsión cognitiva, a un juicio impreciso o a una interpretación ilógica de una situación. Estas distorsiones aplicadas al ámbito laboral pueden suponer una limitación de nuestro desarrollo como profesionales.
Es difícil dar a soluciones efectivas a problemas complejos, es por eso que lograr identificar los sesgos automáticos que nuestro cerebro desarrolla puede suponer una diferencia en cómo avanzamos como profesionales. De hecho, INC ha identificado en un artículo los cuatro sesgos más comunes que afectan negativamente:
1. Auto apreciación.

Las personas tenemos la tendencia a ver que nuestras acciones son correctas. Solemos tener una buena percepción de nosotros mismos, principalmente en aspectos personales vinculados a las relaciones con otras personas, sometidas bajo nuestros propios criterios.

Esta tendencia a ver aquello que hacemos bien por encima incluso de los malos resultados es positivo en cuanto a que no nos hunde en un aura de pesimismo, que es lo que nos impide crecer como profesionales, sin embargo, debemos prestar atención a aquellos aspectos que podemos y debemos mejorar para no caer en una imagen de falsa perfección.
2. Sobrevalorar la realidad.

Creer que algo es más importante de lo que realmente es, ya sea un fracaso o un éxito, es otro de los sesgos que acostumbramos a hacer. Proyectar esa sobre valoración de los resultados, personas o proyectos implica un riesgo que puede derivar a desvíos de atención de los asuntos que son verdaderamente importantes.
3. Familiaridad de los hechos.

Contra más familiar sea algo, más predisposición tendremos a hacerlo. Cuanto más familiarizados estamos con una cosa en particular, más fácil es para nuestro cerebro para recordarla y procesarla. Esto se aplica a las personas, a las ideas y formas de trabajo. Por ello, hay que evaluar si la situación por la que nos sentimos atraídos no son sólo un producto “de contactos repetidos” y son, en cambio, por el fondo de la idea misma para no estancarnos en nuestra evolución profesional.
4. Sesgo retrospectivo.
Todo parece obvio a posteriori. Este sesgo implica suponer que las soluciones, oportunidades y opciones se verán igualmente evidentes cuando nos encontramos con ellas en el futuro, más allá de las circunstancias en las que aparezcan

4 HABILIDADES EFECTIVAS DE LIDERAZGO



Según un estudio, sólo 4 habilidades se vinculan a casos de éxito en dirección de equipos
 De acuerdo con un informe de The Conference Board and McKinsey & Company, más del 90% de los CEO ven el desarrollo del liderazgo como una prioridad a la hora de gestionar su capital humano. Durante años, numerosos investigadores han estado dando la alarma acerca de la falta de formación y apoyo a los nuevos líderes. Una situación que ha limitado del crecimiento empresarial, la innovación y el compromiso de los empleados.
El desarrollo del liderazgo ha ido muy ligado a la implantación de programas específicos, que suelen abordar una extraordinariamente amplia gama de comportamientos y problemas que rara vez alcanzan el objetivo asignado. Un hecho que explica por qué sólo el 43% de los CEO están seguros de que sus inversiones en formación vayan a tener los resultados esperados.
Dada esta situación, la encuesta llevada a cabo por McKinsey & Company a 189.000 personas de 81 organizaciones diferentes de todo el mundo, logró identificar una lista completa de 20 rasgos de liderazgo distintos y evaluó la frecuencia con la que aplicaban estos comportamientos de liderazgo dentro de sus organizaciones, tal y como explica un artículo publicado en Eremedia.
Algunos de los resultados fueron que, sólo un pequeño conjunto de habilidades se vinculaba a casos de éxito en dirección de equipos. En concreto cuatro:
1.     Apoyo al equipo. Los líderes dan apoyo a las personas que les rodean. Comprenden cómo se sienten otras personas, mostrando autenticidad y un interés sincero sobre sus problemas. Esta situación revierte en el nivel de confianza que inspira a los grupos a superar los restos empresariales.
2.     Búsqueda de perspectivas. Este rasgo es visible en los líderes que supervisan las tendencias que afectan a las organizaciones, se aferran a los cambios en el medio ambiente y alientan a los empleados a contribuir con ideas que podrían mejorar el rendimiento.
3.     Funcionamiento con una fuerte orientación hacia los resultados. El liderazgo no es sólo sobre el desarrollo y la comunicación de una visión supeditada a los objetivos, sino en cómo a través de ellos se pueden lograr los resultados deseados. Los líderes con una fuerte orientación hacia los resultados tienden a enfatizar la importancia de la eficiencia y la productividad.
4.     Resolver problemas de forma efectiva. Implica todo el proceso que precede a la toma de una decisión para la resolución de un problema: la recopilación y análisis de todos los datos disponibles y pertinentes






              

3 COSAS QUE LOS BUENOS JEFES NUNCA DICEN A SUS EMPLEADOS



Cuando un jefe interactúa con un empleado, hay un desequilibrio de poder
 Los matices que se producen en función de quién emite un mensaje y a quién lo dirige pueden ser muy grandes, dependiendo de si quien lo emite en un buen o mal jefe. Las situaciones que se crean a raíz de estas buenas o malas maneras van a definir el tipo de relación que se va a establecer entre los jefes de equipo y sus subordinados. Dentro de estas cuestiones entra en juego las diferencias que hay entre lo que supone ser un líder y un mero gerente.
Varios estudios han demostrado que la confianza bidireccional entre un equipo y su director es fundamental a la hora de afrontar los retos que, en la actualidad, el mundo de los negocios está imponiendo a las empresas. Los desafíos ligados a una alta competitividad en el mercado, la aparición de nuevos modelos de producción y negocio y la transformación digital está obligando a las compañías a mejorar sus procesos de comunicación interna.
Estas conversaciones entre directivos y empleados, sin embargo, se ven a menudo condicionadas por las posiciones jerárquicas que tienen los interlocutores en la organización. De hecho, un artículo publicado en INC ha identificado las 3 situaciones que los jefes de equipo deben evitar y que los grandes líderes no desarrollan en favor de la superación de los objetivos marcados por su empresa:
1. Las humillaciones
Ya sea con motivo o sin él, humillar a una persona nunca es buena idea, ya que no va a producir ningún cambio que no sea la creación de un sentimiento de rechazo, frustración o resentimiento por parte de la persona que la recibe. Si a esto le añadimos que se trata de un empleado, las consecuencias de una humillación, pública o privada, pueden derivar a una bajada de la motivación y productividad, al mismo tiempo que se intoxica el ambiente laboral.
Es cierto que la presión que se ha creado en el mundo empresarial, sumado a los posibles errores que haya podido cometer el trabajador, generan un nivel de estrés para los jefes de equipo que puede conllevar un estadio de irritación. Sin embargo, el sarcasmo o las respuestas pasivo-agresivas impiden que la comunicación de ideas, plazos y soluciones no favorezca esa relación laboral con el empleado en cuestión y acabe siendo pero “el remedio que la enfermedad”.
2. Las bromas
Un ambiente distendido dentro del trabajo genera unas dinámicas mucho más positivas que si se desarrollan en ambientes demasiado estrictos y serios. Sin embargo, hay que tener cuidado a la hora de medir el tono de jocosidad en la oficina, ya que no todo el mundo va a reaccionar de la misma forma ante un hecho u otro. El margen de humor de cada trabajador puede tener, hace que se creen situaciones que impidan reforzar las relaciones en la oficina, creándose situaciones incómodas que deriven en un sentimiento de humillación.
3. Decir "No"
Aprender a rechazar las propuestas, proyectos o ideas que nos ofrecen en fundamental a la hora de no meterse en “jardines” de los que luego nos va a costar salir. Sin embargo, como líderes, tenemos que tener cuidado a la hora de rechazar rápidamente una propuesta que provenga de nuestros empleados. Aprender a evaluar y transmitir la sensación de que se está tomando en cuenta el valor del trabajo de nuestro equipo es fundamental a la hora de generar relaciones laborales estables y duraderas. Por ello, es importante argumentar antes de negarte a hacer algo