domingo, 19 de enero de 2014

LO QUE IMPORTA ES LO QUE LLEVAMOS DENTRO…



En esta ocasión, quiero compartir con todos vosotros una historia que trata de algo que llevamos muy dentro de cada uno de nosotros, desde el día en que nacemos. Una historia en formato de video el cual adjunto al final de este artículo. Estoy convencido que cuanto menos, va hurgar dentro de nosotros, y nos va a despertar, una vez más, el gigante que llevamos todos dentro. En este artículo quiero tratar temas que en cierto modo lo que buscamos es, como digo, despertar algo que probablemente, muchas veces ya lo hayamos despertado en determinados momentos, pero que muy pocos sabemos mantener, como si de una llama incandescente se tratara.
 Lo cual es vital para alcanzar nuestros sueños. Y estoy hablando de algo tan sencillo y tan importante como son, el DESEO y las GANAS que muchas veces nacen dentro de nosotros cuando queremos, deseamos y anhelamos hacer o conseguir algo incondicionalmente. Esas ganas de marcarse un objetivo y no parar de luchar hasta conseguirlo. Pues desde mi punto de vista todo nace de ahí. De las GANAS. Por si no te lo habías parado nunca a pensar te diré que, desde el día que nacemos somos GANADORES, pues de entre millones y millones de espermatozoides, y todos ellos queriendo ganar una partida, ya sabes cual… ganaste TÚ, gané YO.
Y eso nos convierte desde el minuto 1 en GANADORES. Después a lo largo de los años dependerá de nosotros mantener ese sentimiento de ganadores, y escucharnos dentro de nosotros mismos, o dejarnos influenciar por los anclajes y creencias limitadoras del mundo que nos rodea. 
 Muchas veces hemos visto a atletas de distintas disciplinas y categorías en las olimpiadas, o grandes deportistas de élite de muchos países en diferentes competiciones, que después de muchos años de esfuerzo, dedicación, trabajo duro, entrenamiento de ensayo error, ensayo error… conquistan por fin su sueño de GANAR un premio o un título. Pero ¿Cuál es el premio realmente? ¿Ese trozo de metal de oro? ¿Esa copa? ¿Los beneficios económicos? ¿De verdad crees que esa persona cuando está en lo más alto del cajón está pensando en algo de eso? ¿O más bien está pensando en los años de dedicación y sacrificio y en el precio que ha tenido que pagar para llegar a conseguir su sueño? Quizás su mejor premio ha sido simplemente haber ganado, pues eso es con lo que soñaban, esa es la pasta de la que todos estamos hechos, y eso es en un plano con lo que todos soñamos, en GANAR. Pero recordemos que GANADOR, viene de GANAS.
Todo se forja desde dentro
 Somos muchas las personas y yo me incluyo, las que deseamos que nuestras vidas mejoren y que mejoren también la vida de nuestro entorno, sobre todo la de nuestros seres más queridos. Pues bien, todo tiene unas bases, unos principios donde se forjarán nuestra forma de pensar, y sobre todo las acciones que tomaremos que son las que nos llevaran a un lugar o a otro. Lo que no he visto nunca es que se plante una patata y al día siguiente te salga un Ferrari en lugar de una patata…, es decir, lo que uno siembra es lo que después va a recoger. Seguramente te parecerá la comparación más absurda que hayas escuchado jamás, pero esto, nos ocurre cada día en nuestras vidas, esperamos recoger sin antes sembrar, esperamos premios que no van acordes con la actividad a la que nos estamos dedicando. Utilizamos vehículos empresariales que jamás nos podrán llevar al destino que queremos, y lo único que se consigue al final con todo ello es, frustración. En otras ocasiones somos aún más atrevidos y queremos empezar la casa por el tejado. Es decir, lo que no se puede es estar pensando en ganar más y más dinero sin antes mirarse dentro de nosotros mismos.
Teniendo en cuenta que hoy en día en la mayor parte del planeta vivimos en un mundo capitalista, y por tanto es de pura lógica que la persona acaudalada, bien sea en dinero o valores, probablemente pueda tener más al alcance de su mano, o tenga más acceso a determinados privilegios por así decirlo, que otras personas de recursos más limitados no podamos tener. Por tanto, eso se resume, en vivir mejor. O posiblemente seas una de las personas que pienses que el dinero no ayuda a vivir mejor, y está muy bien y es súper respetable. Aunque te invito a hacer la siguiente reflexión, si el mismo problema que tenemos hoy mismo, ese que muchas veces nos quita el sueño, lo tuviéramos igual pero con la diferencia de ser multimillonarios y tener la cuenta con unos cuantos dígitos…, es muy probable que ese mismo problema lo afrontáramos desde otra perspectiva ¿no crees? O si pudieras escoger, ¿qué tipo de problemas preferirías tener? los problemas de un multimillonario tales como: hoy me ha quebrado una de las 20 empresas, o se me ha estropeado el motor del ascensor de mi mansión, o he de contratar a un escolta mejor preparado, a tener otro tipo de problemas como: no puedo pagar la factura de la luz o, no me llega para la compra de este mes, o no encuentro ningún empleo… Está claro que con dinero o sin dinero seguiremos teniendo problemas, pero ¿tú qué tipo de problemas prefieres?
Bien, digo todo esto porque, por suerte o por desgracia, hoy en día para poder vivir mejor, se necesita dinero. Pero lo que a veces se nos olvida es que el dinero es una consecuencia o un resultado de algo. Es el resultado de una ecuación que va mucho más allá de lo material. Es la consecuencia de entender que todo tiene un tiempo y un proceso, y que hay que activar una secuencia de pensamientos y acciones que no tienen nada que ver precisamente con el dinero. Porque todo ello solo lo podremos encontrar en lo más profundo de nuestro ser.
Y por ello quiero compartir con vosotros una secuencia de pensamientos y acciones que a mí me han ayudado a entender que todo parte de dentro de nosotros mismos, de lo que uno siente, de las ganas, del deseo y en definitiva de lo que llevamos dentro. Siempre he pensado que donde realmente se forjan nuestros sueños es primero en nuestro interior, en nuestra mente. Y solo si verdaderamente crees en ello, habrá alguna posibilidad de que se haga realidad.
·         GANASdentro
·         MOTIVOS
·         OBJETIVOS
·         TRABAJAR
·         DINERO
·         VIVIR

Pues estimado lector, seguramente si estas terminando de leer este artículo es porque al igual que muchas personas en las que me incluyo yo, tenemos GANAS de que nuestras vidas mejoren. Ahora bien, esto ha de ir cogido de la mano de unos buenos motivos y unos buenos objetivos y hay que ponerse en acción, trabajando, sí, trabajando. Yo no conozco otro forma de generar economía que no sea trabajando. Y una vez con la herramienta del dinero en nuestras manos, que cada uno la utilice como le venga en gana, pues al fin y al cabo, eso es el dinero, una herramienta para que cada uno la utilice como le parezca oportuno, aunque en mi caso será para vivir mejor. Si por el contrario tienes algún tipo de alergia a las ganas o al trabajo no te recomiendo que veas el siguiente video. Espero y deseo que toda la información te haya sido útil y lo demás ya sabes que depende de ti… GANADOR.
Jose del Águila

TIENES UN SEGUNDO: CÓMO CAUSAR LA MEJOR IMPRESIÓN DE INMEDIATO



Lo tenemos todo bajo control. Hemos reunido las recomendaciones necesarias, hemos pulido nuestro currículum hasta el más mínimo detalle y nos sentimos con el ánimo necesario para afrontar la entrevista de trabajo que se interpone entre nosotros y nuestro empleo soñado. De repente, todo empieza a salir mal. El seleccionador arruga el gesto, nos trabamos y lo que parecía una situación ideal pasa a transformarse en una pesadilla que queremos abandonar cuanto antes. ¿Qué ha fallado?
Como recuerdan los psicólogos, por mucho que nos guste pensar que somos personas racionales, capaces de distinguir lo accesorio de lo esencial, seguimos guiándonos a partir de nuestras primeras impresiones. Un reciente experimento puso de manifiesto que los seleccionadores de personal apenas gastan seis segundos en examinar cada uno de los currículos que llegan a su escritorio, por lo que convierte ordenar la información que aparece en los mismos de manera clara y sencilla.
En décimas de segundo nos hacemos una rápida idea de lo que pensamos de los demásOtros estudios han reducido el tiempo a una cantidad muy inferior. Es el caso de, por ejemplo, el que realizaron Janine Willis y Alexander Todorov con el nombre de «Primeras impresiones», y que fue publicado en la revista Psychological Science. Según la investigación, las conclusiones que se alcanzaban tras una décima de segundo eran muy similares a las que se obtenían si no había ninguna clase de límite temporal, lo que llevaba a los investigadores a asegurar que este tiempo es más que suficiente para hacerse una primera idea de lo que tenemos ante nuestros ojos.
La consultora de marketing Camille Lavington cifra en tres segundos en su obra You’ve Got Only Three Seconds (Main Steet Books) el tiempo del que disponemos para causar una buena impresión, y recuerda algunos aspectos en los que debemos fijarnos si no queremos fracasar aun antes de abrir la boca. A continuación recogemos algunos errores frecuentes a evitar si queremos causar buena impresión.
  • Acicálate
Llevar la ropa correcta es importante, pero aún más lo es cuidar aspectos de nuestra higiene corporal en apariencia accesorios, como puede ser la limpieza de las uñas, el cuidado del vello facial o la longitud del pelo. Ello no quiere decir que no debamos llevar barba o el pelo largo bajo ninguna circunstancia, si no que tenemos que vigilar su cuidado.
  • Vístete bien
No incidiremos más de lo necesario en recordar que el hábito sigue haciendo al monje y no debemos rebajar el listón de nuestro vestuario. Tan sólo recordar que cada empleo tiene su propio código de vestimenta, que debemos conocer de antemano para trasladarlo a nuestra presentación personal. Una encuesta publicada por CareerBuilder hace un par de meses señaló que cada color va asociado con una cualidad diferente pero que, por lo general, resultan preferibles los tonos oscuros.
  • Sonríe
Como han puesto de manifiesto diversos estudios, una buena sonrisa es el camino más corto para agradar a los demás a un nivel inconsciente: genera confianza, nos muestra como personas relajadas y es contagioso. Siempre y cuando esta no sea una sonrisa bobalicona y forzada, algo que será mucho más pernicioso que presentar un gesto neutro.
  • Aprende a dar la mano
Parece mentira, pero hemos terminado olvidando cómo se estrecha la mano correctamente. Es decir, con firmeza, pero sin exagerar. Lo peor que puedes hacer es mover el brazo tan fuerte que sacudamos la extremidad de la otra persona.
  • Sube las cejas
Aunque todos conocemos el poder de una sonrisa, menos difundido está lo que los anglosajones denominan eyebrow flash. Se trata de un gesto inconsciente de motivación social, que dura la sexta parte de un segundo y que sirve para saludar y establecer contacto con alguien a quien hemos reconocido. La mayor parte de nosotros lo llevamos a cabo, aun sin saberlo.
  • Ensaya tu actitud
Más allá de los movimientos concretos, debemos preparar una manera de enfrentarnos a nuestro seleccionador. Todos recordamos esas escenas habituales en las comidas cinematográficas en las que alguien ensaya delante de un espejo cómo va a dirigirse a su amada o a una persona importante: no es mala idea hacer lo mismo para no parecer ni demasiado locuaces, ni demasiado sosos, ni demasiado temerosos cuando conozcamos a nuestro próximo contratador.
  • Mantén una postura correcta
Cuando te sientes, intenta mantener los pies en el suelo (figurada y realmente). Tenemos que intentar sentarnos erguidos, sin que parezca que estamos rígidos o agarrotados. No conviene de ninguna de las maneras hacer movimientos nerviosos como menear las piernas, puesto que distraen y dan la sensación de que somos personas poco maduras.
  • Inclínate hacia adelante, pero no demasiado
Una vez sentados, inclinar ligeramente –hacemos énfasis en el adverbio– el cuerpo hacia adelante le dirá a la otra persona que estamos interesados en lo que está contando, una buena razón por la que quizá nos deberían contratar. Echarnos hacia atrás denotará que tenemos confianza en nosotros mismos, pero también, una exagerada autosuficiencia que puede resultar poco apropiada en dicho contexto.
  • No utilices muletillas
La apariencia no lo es todo. Ya que no nos encontramos en un ambiente desenfadado, debemos vigilar nuestro lenguaje y la manera en que nos expresamos. Ello incluye las muletillas, las palabras mal pronunciadas, los titubeos y los tecnicismos huecos. Cuidado con parecer unos redichos, ya que debemos intentar no utilizar expresiones de las cuales no conocemos su significado exacto y que solo empleamos porque suenan bien.
  • Sé tú mismo
Suena a consejo de autoayuda, pero debemos tener siempre presente que mentir, además de suponer un importante esfuerzo mental, puede provocar que nos terminen pillando. Resulta más complicado hacernos pasar que por quien no somos que ir con la verdad por delante, sobre todo, porque en algún momento –probablemente, el primer día de trabajo– tendremos que dejar de fingir. Y entonces puede que alguien deje de confiar en nosotros.


UNA GUÍA PSICOLÓGICA PARA EVITAR LAS TRAMPAS Y ALCANZAR TUS OBJETIVOS



Ha comenzado otro año y probablemente la mayor parte de nosotros se fijó alguna clase de objetivo o meta para el 2014. Es posible que en los últimos días del año pasado, hasta justo antes de las campanadas, tuviéramos la sensación en que este año sí, que está vez es la buena y que ahora por fin lo conseguiremos, ¿por qué no? Incluso puede ser que a día de hoy vayamos por buen camino. Si es así ¡enhorabuena! y mucho ánimo para seguir. Pero también puede ser que en estos días un escalofrío de insatisfacción y culpa recorra de vez en cuando nuestro estómago al darnos cuenta de que, una vez más, hemos vuelto a caer en las mismas trampas, que está ocurriendo exactamente lo mismo que todos los demás años en los que nos propusimos cambiar algo y no lo conseguimos.   
Lo primero voy a darte una muy buena razón para que te perdones. Después de consultar con diferentes expertos hemos llegado a una importante conclusión: no existen cambios en las leyes que rigen el universo asociados al día uno de enero. Es decir, el uno de enero no es distinto de cualquier otro día del año en sus propiedades objetivas. Se convierte en especial por el significado que le damos, por cómo pensamos sobre él. Esto quiere decir que podemos convertir cualquier día de nuestras vidas en un día especial, en el primer día de un nuevo ciclo o etapa, dicho de otra forma, en una nueva oportunidad. Por lo tanto hoy es tan buen día para empezar como lo fue el día uno de enero.
Lo segundo que voy a sugerirte es que revises tu lista de objetivos, no para cambiarla sino para romperla. Es evidente que esa lista no sirve. Quizá te propusiste demasiadas cosas, o fuiste demasiado exigente o sencillamente las cosas que te propusiste en esa lista no tienen nada que ver con la persona que quieres ser de verdad. No pienses en lo que quieres conseguir en el 2014 o en el resto de tu vida, empieza por pensar en lo que quieres que te esté pasando dentro de un mes. Después, piensa en lo que tendrías que estar haciendo hoy para que eso pudiera ocurrir. Imagina que el próximo mes es como una película en la que al final las cosas salen como tú quieres y rebobina lentamente para ver cómo llegaste hasta ese punto, qué pasos tuviste que dar para acabar consiguiendo tu meta. Esos pasos son las cosas que deberían aparecer en tu nueva lista.
No esperes, ¡hazlo ya!
Lo tercero es hacerte una pregunta para cada uno de los elementos que hay en tu lista: "¿puede hacerse?". Es una pregunta sencilla pero es importante responderla con honestidad, la respuesta es crucial. Todos tenemos ciertas limitaciones de tiempo y otros recursos que debemos gestionar para sacar adelante todos nuestros proyectos. En muchas ocasiones fracasamos en nuestros intentos de cambio por fijarnos pasos demasiado ambiciosos o que entran en conflicto con otros valores o áreas importantes de nuestras vidas. En estos casos los resultados son frustrantes porque terminamos posponiendo indefinidamente nuestras acciones o, en el peor de los casos, quitándole tiempo a lo verdaderamente importante. Decidir que un pequeño cambio es posible implica que tenemos el tiempo y los recursos necesarios para hacerlo sin que esto suponga quitárselo a cosas que nos importan más.
Si las cosas no han ido bien, te garantizo que dentro de un mes tendrás una nueva oportunidad para volver a empezar. Si decides que puede hacerse ¡hazlo ya!, no esperes al próximo día uno de enero, empieza hoy mismo y si hoy mismo no puedes comprométete a hacerlo en un día y una hora concreta tan pronto como sea posible. En la consulta nos encontramos a menudo con personas bloqueadas en este punto. Pierden horas utilizando complejas aplicaciones informáticas para organizar listas de tareas que al final terminan por consumir su tiempo, ese poco tiempo que tenían para hacer realidad los cambios que deseaban. Otras personas se paralizan buscando una especie de motivación o estado mental mágico que les lleve a actuar al margen de su voluntad y sin esfuerzo. Normalmente es mucho más sencillo. Si puede hacerse, hazlo.
Si no puede hacerse tienes tres opciones: a) torturarte pensando que ya nunca podrás conseguir tus objetivos, b) engañarte pensando que algún día si podrás y que solo es cuestión de esperar al día uno de enero del año que viene; o c) volver a perdonarte, revisar tus objetivos y trazar un nuevo plan de acción. Una decisión difícil ¿verdad?
Por último ¿qué pasará dentro de un mes? Me encantaría decirte que tendrás un éxito abrumador y te sentirás rebosante de satisfacción y seguridad. Pero francamente no tengo ni idea. Ojalá dentro de un mes sientas que has conseguido lo que te propusiste, ojalá te hayas demostrado que eres capaz de ponerte en marcha y estés deseando diseñar tus próximos tres meses, tres años o el resto de tu vida. Pero si no es así, si las cosas no han ido bien, hay una cosa que puedo garantizarte, dentro de un mes, si tú quieres, tendrás una nueva oportunidad para volver a empezar. Mucha suerte.  

*Daniel Peña Molino es doctor en psicología, consultor de Recursos Humanos y coach ejecutivo

domingo, 12 de enero de 2014

LOS TRATAMIENTOS BASADOS EN LA GRATITUD SON MÁS EFICACES


¿Eres una persona agradecida? ¿Aprecias lo que tienes? En este artículo hablo de la importancia de valorar las pequeñas cosas y de dar las gracias por ellas.

Se podría decir que la gratitud funciona como un músculo. Si cada día nos tomáramos un tiempo para reconocer el valor de aquello que tenemos, los sentimientos de agradecimiento y aprecio se incrementarían notablemente. De hecho, las personas menos agradecidas son las que mayores beneficios obtendrían, si realizasen el esfuerzo de apreciar más lo que hay a su alrededor. “Los tratamientos basados en la gratitud son más eficaces para aquellas personas menos agradecidas”, dice Philip Watkins, profesor de Psicología de la Universidad del Este de Washington.

Actualmente la gratitud en los niños está siendo un campo de investigación cuyos resultados, más recientes, indican que el papel de los padres es fundamental a la hora de promover esta actitud de reconocimiento.

Uno de los estudios que se ha llevado a cabo en este ámbito, y que será publicado este año en la School Psychology Review (Revista de Psicología Escolar), es el que se realizó con un grupo de 122 niños de primaria. Durante una semana, estos estudiantes siguieron un plan de estudios en el que aprendieron conceptos relacionados con la generosidad y el cultivo de la gratitud. ¿Qué sucedió después? Que el 44% de los niños que formaron parte de este programa optó por escribir cartas de agradecimiento cuando se les daba la opción, después de una presentación de la Asociación de Padres de Familia. Sin embargo, del grupo control, fue únicamente un 25% de alumnos los que optaron por escribir este tipo de cartas.

 “El antiguo dicho de que las virtudes se alcanzan, no se enseñan, es lo que sucede aquí”, dice Robert Emmons, profesor de Psicología de la Universidad de California. Los padres deberían ser modelos para sus hijos en este comportamiento, si quieren crear en ellos el músculo de la gratitud. “Aunque es una idea que no les suele gustar escuchar, no pueden dar a sus hijos algo que ellos mismos no tienen”, dice el Dr. Emmons.

“Parece obvio que es necesario este moldeamiento por parte de los padres; sin embargo, pasa desapercibido para muchos de ellos”, dice Watkins. “Creo que lo más importante sería que nosotros, los adultos, empezáramos a darnos cuenta de que realmente tampoco somos muy agradecidos”, añade.

Según las investigaciones, el simple acto de dar las gracias aporta beneficios tangibles. Un estudio de 2008, publicado en la  School Psychology Review, analizó a 221 niños de sexto y séptimo curso. Se les dividió en dos grupos y se les asignó, a cada uno de ellos, una tarea. Al primer grupo se le pidió que anotase, cada día y durante dos semanas, cinco cosas por las que estaban agradecidos. Al segundo grupo, también se le pidió que hiciera una lista, pero enumerando cinco cosas que les resultaban molestas. El resultado fue que, tras esas dos semanas que duró la tarea, el primer grupo mostró una actitud más positiva hacia la escuela y una mayor satisfacción con su vida, en comparación con el grupo que tuvo que enumerar cinco molestias.

Materialismo vs gratitud

Las compras por Internet permiten adquirir aquello que queremos de manera sencilla y rápida; lo cual hace que nos sea más complicado reconocer el valor de muchos de esos artículos. “Hoy, si uno de tus hijos quiere unos zapatos, vas a la web, eliges talla y color y los tienes en casa al día siguiente. No llegan a “desearlos” o a priorizar otras cosas, simplemente con apretar un botón los tienes”. Dice Willy Walter, director de la firma Walter & Dunlop en Estados Unidos.

Según Jeffrey Froh, coautor del estudio y profesor asociado de Psicología en la Universidad de Hofstra, los adolescentes que con frecuencia compran por Internet y reciben con éxito aquello que quieren, suelen mostrar mayores niveles de depresión, actitud negativa y peores resultados académicos. “El materialismo tiene el efecto contrario al de la gratitud”, dice Jefferey.

El valor de las pequeñas cosas

Según los investigadores, las acciones cotidianas pueden ser incluso más importantes que los grandes esfuerzos. “Expresa gratitud a tu pareja o a tus hijos”, dice el Dr. Hofstra Froh. “¿Por qué dar las gracias a tu hijo por hacer algo que debe hacer? Porque de esta manera le refuerzas, internaliza, por ejemplo, que tiene que recoger su cuarto, y empieza a hacerlo por él mismo”, añade Hofstra.

Dar las gracias, apreciar lo que tenemos y reconocer su valor, es algo que los adultos deberíamos empezar a practicar. Tal vez tenemos “profesores” más cerca de lo que pensamos…

“Los niños tienen una afinidad natural con la gratitud y, a menudo, son ellos los que enseñan sobre ella a los padres”, dice Emmons