domingo, 7 de diciembre de 2014

LAS LECCIONES SOBRE LA FELICIDAD QUE TE ENSEÑA VIAJAR A LA INDIA



¿Alguna vez te has planteado qué podrías hacer para mejorar tu día a día, salir de la rutina y los agobios del entorno y tratar de conocerte mejor a ti mismo? Alfredo Rey lo hizo hace unos años cuando decidió emprender un enriquecedor viaje a la India que le haría comprender la necesidad de conectar con nuestro yo para evadirnos de las presiones y ser capaces de cambiar todo aquello que nos hace sentir infelices.
Rey, biólogo, coach personal, viajero y emprendedor, recoge en su libro Planeta India (Plataforma Editorial) algunas de las principales enseñanzas que aprendió en sus diferentes viajes al que ya se ha convertido en su segundo hogar. Aprendizajes que podemos poner en práctica en nuestras vidas sin necesidad de tener que desplazarnos a un país lejano y que, confía, nos ayudarán a ser más felices.      
El objetivo no es otro que darle menos importancia a lo que tenemos en la cabeza, a todas esas creencias, hábitos y costumbres que nos condicionan, para tratar de alcanzar la felicidad desde la simplicidad y el encuentro con uno mismo. “Uno de mis mayores aprendizajes en la India fue comprender que todo es más fácil, que somos nosotros los que complicamos las cosas a través de nuestra mente”, explica Rey en una entrevista concedida a ACyV.
El objetivo no es otro que tratar de alcanzar la felicidad desde la simplicidad y el encuentro con uno mismo
Un libro pensado para ayudar a sentir, pensar o actuar de forma diferente en el que el autor parte de la idea de que al estar en un lugar completamente diferente se puede cambiar la forma de ver las cosas y encontrarnos con nuestro verdadero yo. Pero, ¿cómo hacerlo sin salir de nuestra realidad cotidiana? 
Se acabaron los porqués: la importancia de la aceptación
Como viajero, cuando empezó a recorrer diferentes países del mundo, se dio cuenta de que había muchas cosas que no era capaz de explicar con la razón: “Tenía dos opciones, o me convencía a mí mismo de que eso no había pasado, o empezaba a asumir que había cosas que no podía explicar por muy científico y muy biólogo que fuera”.
No tratar de dar una explicación racional a todo lo que nos ocurre y dejar de analizar las creencias y pensamientos de los demás trasladándolos a nuestra realidad conocida –o enseñada–, nos ayudará a estar más tranquilos y ser más respetuosos con los demás y con nosotros mismos. “Ya no me planteo el porqué de cosas que podrían parecerme raras como alguien que dice que su maestro le habla en el interior, gente que ve espíritus… Quién soy yo para decir lo que ven o no”. En la aceptación de los demás encontraremos la nuestra.


El no juicio y el fin de las etiquetas
“La aceptación tiene que ver con el no juicio: lo que no juzgo me es más fácil aceptarlo”, explica Rey. El también profesor de yoga y meditación cree que “una de las cosas que más sufrimiento o infelicidad nos produce es el estar juzgando continuamente, no solo a las personas sino también las situaciones”.
En general, cuando ocurre cualquier cosa directamente pensamos si es bueno o malo y si lo etiquetamos como negativo es cuando empieza a hacernos daño: “A veces a los dos días nos damos cuenta de que en realidad no era malo pero ya nos hemos comido los dos o tres días de sufrimiento”, explica.   
En muchas ocasiones lo que nos produce dolor o daño no es lo que está sucediendo sino los juicios y las etiquetas que ponemos a las situaciones y personas. Partiendo del no juicio y dejando de categorizar y etiquetar lo que nos rodea, aprenderemos a ver más allá de lo que las creencias –personales o sociales– nos impiden conocer.
La transformación del ser: meditar y conectar con nuestra esencia
Uno de los grandes aprendizajes sacados de sus estancias en la India es la capacidad de conectar con su esencia. “Cuando conectas con esa esencia que es sinónimo de felicidad, de paz, serenidad incluso de sabiduría, transciendes a la mente, a todo ese lío mental que tenemos de pensamientos, creencias, emociones, fantasías y te encuentras con tu yo”.
Meditar es la forma más directa de conectar con nuestra esencia”. Con su práctica podemos identificar y separar las diferentes capas que recubren nuestra mente: aprendizajes, hábitos, emociones o condicionamientos. Para llegar a nuestra esencia a través de la meditación “hay que ir quitando capas e ir aprendiendo a no poner nuevas”, enseña Rey.
La aceptación tiene que ver con el no juicio: lo que no juzgo me es más fácil aceptarlo
Así, meditar es conectar con la realidad: “no salir de la realidad sino de todo lo que hay en la mente para poder observar las cosas como son realmente” y llegar a nuestra esencia. “No conozco a nadie que se arrepienta de haber empezado a meditar”, insiste Rey.
Sólo existe el presente (y hay que vivirlo)
“Sólo existe el presente: el pasado no existe porque ya da igual lo que haya sucedido y el futuro nos lo inventamos”, explica Rey. En el pensamiento indio, tanto el futuro como el pasado sólo existen si los traemos al presente.
“No hace falta traer el futuro al presente, pero ya que te imaginas algo, intenta que sea bueno porque para qué traer inventos negativos si sólo van a hacerte daño ahora”, explica Rey.
Respecto al pasado, hay que tener en cuenta que ya no existe como realmente fue: “Algo que sucede en el pasado lo archivamos con nuestro sistema de creencias y el estado emocional que tenemos en ese momento. Recordarlo es traerlo al presente pero a un aprendizaje, creencias y emociones diferentes”.
A la mayor parte de las personas les cuesta abandonar este pensamiento de imaginar el futuro y recordar el pasado. Así que si te empeñas en traer cosas sólo tráete sólo lo bueno porque al final afecta a tu bienestar.  
Aplica el cambio de observador
“Vivir en la India a mí me ha ayudado a cambiar el tipo de observador, siempre me doy cuenta de que hay muchísimas formas diferentes de ver la vida”, nos comenta Rey. Aprender a confrontar la individualidad frente a lo grupal para empatizar y entender otros puntos de vista nos ayudará a acercarnos a nosotros mismos y a los demás.
Sólo existe el presente: el pasado no existe porque ya da igual lo que haya sucedido y el futuro nos lo inventamos
Al ser capaces de entender que lo que nosotros vemos como un problema puede ser una nimiedad desde otro punto de vista, cambiando el observador de nuestra vida y lo que nos rodea, estaremos más cerca de la felicidad y la plenitud de nuestro yo.
Desidentificarte con el entorno
El entorno es importante y nos influye “pero eres más importante tú que el entorno”, insiste Rey. Para encontrar nuestro silencio interior evadiéndonos de los ruidos, problemas o presiones que nos rodean, es fundamental dejar de identificarnos con lo que nos rodea.
Las dos de las formas de cultivar ese silencio interior “son la meditación y hacer varias paradas a lo largo del día en las que dejes de estar arrastrado por todo tu flujo mental”. Pausas que nos ayudarán a desidentificarnos con el entorno, especialmente con el que nos altera e incomoda: “Si nos identificamos con eso que nos molesta nos termina atrapando y no somos capaces de salir de ahí. La desidentificación con lo que tienes en la cabeza es la clave para la felicidad y el bienestar”.   
Para ello, Rey recomienda aprovechar las interrupciones como cuando nos suena el teléfono o acudimos a una cita y la otra persona llega tarde. Utilizar esos minutos para centrarnos en el aquí y ahora: “tomar aire y hacer una respiración profunda para volver a ti mismo y conectar con tu esencia”. Esto será el complemento perfecto a la meditación.
Lo importante es tener una actitud positiva  
Rey no acude a sus aprendizajes en la India para explicarnos lo importante de nuestra actitud ante la vida sino que nos habla de Viktor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido (Herder) –libro en el que se basó la historia de la película de Roberto Benigni La vida es Bella–, como ejemplo para entender que “independientemente del entorno de lo horrible o maravilloso que sea, yo siempre puedo elegir mi actitud”.  
Hay que retomar el poder sobre nosotros mismos, “aceptar lo que está ocurriendo y a partir de ahí decidir cuál será nuestra actitud”, recomienda Rey. Aunque nuestro entorno sea horrible, cuánto más tranquilos y en paz estemos, más sencillo será tomar decisiones: “¿Qué fácil es decirlo verdad? Bueno, pero ¿qué alternativa hay?”.  

SIETE HÁBITOS DE LAS PERSONAS CRÓNICAMENTE INFELICES



¿Alguna vez te has planteado qué podrías hacer para mejorar tu día a día, salir de la rutina y los agobios del entorno y tratar de conocerte mejor a ti mismo? Alfredo Rey lo hizo hace unos años cuando decidió emprender un enriquecedor viaje a la India que le haría comprender la necesidad de conectar con nuestro yo para evadirnos de las presiones y ser capaces de cambiar todo aquello que nos hace sentir infelices.
Rey, biólogo, coach personal, viajero y emprendedor, recoge en su libro Planeta India (Plataforma Editorial) algunas de las principales enseñanzas que aprendió en sus diferentes viajes al que ya se ha convertido en su segundo hogar. Aprendizajes que podemos poner en práctica en nuestras vidas sin necesidad de tener que desplazarnos a un país lejano y que, confía, nos ayudarán a ser más felices.      
El objetivo no es otro que darle menos importancia a lo que tenemos en la cabeza, a todas esas creencias, hábitos y costumbres que nos condicionan, para tratar de alcanzar la felicidad desde la simplicidad y el encuentro con uno mismo. “Uno de mis mayores aprendizajes en la India fue comprender que todo es más fácil, que somos nosotros los que complicamos las cosas a través de nuestra mente”, explica Rey en una entrevista concedida a ACyV.
El objetivo no es otro que tratar de alcanzar la felicidad desde la simplicidad y el encuentro con uno mismo
Un libro pensado para ayudar a sentir, pensar o actuar de forma diferente en el que el autor parte de la idea de que al estar en un lugar completamente diferente se puede cambiar la forma de ver las cosas y encontrarnos con nuestro verdadero yo. Pero, ¿cómo hacerlo sin salir de nuestra realidad cotidiana? 
Se acabaron los porqués: la importancia de la aceptación
Como viajero, cuando empezó a recorrer diferentes países del mundo, se dio cuenta de que había muchas cosas que no era capaz de explicar con la razón: “Tenía dos opciones, o me convencía a mí mismo de que eso no había pasado, o empezaba a asumir que había cosas que no podía explicar por muy científico y muy biólogo que fuera”.
No tratar de dar una explicación racional a todo lo que nos ocurre y dejar de analizar las creencias y pensamientos de los demás trasladándolos a nuestra realidad conocida –o enseñada–, nos ayudará a estar más tranquilos y ser más respetuosos con los demás y con nosotros mismos. “Ya no me planteo el porqué de cosas que podrían parecerme raras como alguien que dice que su maestro le habla en el interior, gente que ve espíritus… Quién soy yo para decir lo que ven o no”. En la aceptación de los demás encontraremos la nuestra.


El no juicio y el fin de las etiquetas
“La aceptación tiene que ver con el no juicio: lo que no juzgo me es más fácil aceptarlo”, explica Rey. El también profesor de yoga y meditación cree que “una de las cosas que más sufrimiento o infelicidad nos produce es el estar juzgando continuamente, no solo a las personas sino también las situaciones”.
En general, cuando ocurre cualquier cosa directamente pensamos si es bueno o malo y si lo etiquetamos como negativo es cuando empieza a hacernos daño: “A veces a los dos días nos damos cuenta de que en realidad no era malo pero ya nos hemos comido los dos o tres días de sufrimiento”, explica.   
En muchas ocasiones lo que nos produce dolor o daño no es lo que está sucediendo sino los juicios y las etiquetas que ponemos a las situaciones y personas. Partiendo del no juicio y dejando de categorizar y etiquetar lo que nos rodea, aprenderemos a ver más allá de lo que las creencias –personales o sociales– nos impiden conocer.
La transformación del ser: meditar y conectar con nuestra esencia
Uno de los grandes aprendizajes sacados de sus estancias en la India es la capacidad de conectar con su esencia. “Cuando conectas con esa esencia que es sinónimo de felicidad, de paz, serenidad incluso de sabiduría, transciendes a la mente, a todo ese lío mental que tenemos de pensamientos, creencias, emociones, fantasías y te encuentras con tu yo”.
Meditar es la forma más directa de conectar con nuestra esencia”. Con su práctica podemos identificar y separar las diferentes capas que recubren nuestra mente: aprendizajes, hábitos, emociones o condicionamientos. Para llegar a nuestra esencia a través de la meditación “hay que ir quitando capas e ir aprendiendo a no poner nuevas”, enseña Rey.
La aceptación tiene que ver con el no juicio: lo que no juzgo me es más fácil aceptarlo
Así, meditar es conectar con la realidad: “no salir de la realidad sino de todo lo que hay en la mente para poder observar las cosas como son realmente” y llegar a nuestra esencia. “No conozco a nadie que se arrepienta de haber empezado a meditar”, insiste Rey.
Sólo existe el presente (y hay que vivirlo)
“Sólo existe el presente: el pasado no existe porque ya da igual lo que haya sucedido y el futuro nos lo inventamos”, explica Rey. En el pensamiento indio, tanto el futuro como el pasado sólo existen si los traemos al presente.
“No hace falta traer el futuro al presente, pero ya que te imaginas algo, intenta que sea bueno porque para qué traer inventos negativos si sólo van a hacerte daño ahora”, explica Rey.
Respecto al pasado, hay que tener en cuenta que ya no existe como realmente fue: “Algo que sucede en el pasado lo archivamos con nuestro sistema de creencias y el estado emocional que tenemos en ese momento. Recordarlo es traerlo al presente pero a un aprendizaje, creencias y emociones diferentes”.
A la mayor parte de las personas les cuesta abandonar este pensamiento de imaginar el futuro y recordar el pasado. Así que si te empeñas en traer cosas sólo tráete sólo lo bueno porque al final afecta a tu bienestar.  
Aplica el cambio de observador
“Vivir en la India a mí me ha ayudado a cambiar el tipo de observador, siempre me doy cuenta de que hay muchísimas formas diferentes de ver la vida”, nos comenta Rey. Aprender a confrontar la individualidad frente a lo grupal para empatizar y entender otros puntos de vista nos ayudará a acercarnos a nosotros mismos y a los demás.
Sólo existe el presente: el pasado no existe porque ya da igual lo que haya sucedido y el futuro nos lo inventamos
Al ser capaces de entender que lo que nosotros vemos como un problema puede ser una nimiedad desde otro punto de vista, cambiando el observador de nuestra vida y lo que nos rodea, estaremos más cerca de la felicidad y la plenitud de nuestro yo.
Desidentificarte con el entorno
El entorno es importante y nos influye “pero eres más importante tú que el entorno”, insiste Rey. Para encontrar nuestro silencio interior evadiéndonos de los ruidos, problemas o presiones que nos rodean, es fundamental dejar de identificarnos con lo que nos rodea.
Las dos de las formas de cultivar ese silencio interior “son la meditación y hacer varias paradas a lo largo del día en las que dejes de estar arrastrado por todo tu flujo mental”. Pausas que nos ayudarán a desidentificarnos con el entorno, especialmente con el que nos altera e incomoda: “Si nos identificamos con eso que nos molesta nos termina atrapando y no somos capaces de salir de ahí. La desidentificación con lo que tienes en la cabeza es la clave para la felicidad y el bienestar”.   
Para ello, Rey recomienda aprovechar las interrupciones como cuando nos suena el teléfono o acudimos a una cita y la otra persona llega tarde. Utilizar esos minutos para centrarnos en el aquí y ahora: “tomar aire y hacer una respiración profunda para volver a ti mismo y conectar con tu esencia”. Esto será el complemento perfecto a la meditación.
Lo importante es tener una actitud positiva  
Rey no acude a sus aprendizajes en la India para explicarnos lo importante de nuestra actitud ante la vida sino que nos habla de Viktor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido (Herder) –libro en el que se basó la historia de la película de Roberto Benigni La vida es Bella–, como ejemplo para entender que “independientemente del entorno de lo horrible o maravilloso que sea, yo siempre puedo elegir mi actitud”.  
Hay que retomar el poder sobre nosotros mismos, “aceptar lo que está ocurriendo y a partir de ahí decidir cuál será nuestra actitud”, recomienda Rey. Aunque nuestro entorno sea horrible, cuánto más tranquilos y en paz estemos, más sencillo será tomar decisiones: “¿Qué fácil es decirlo verdad? Bueno, pero ¿qué alternativa hay?”.  

TUS PUPILAS DICEN MUCHO: DIEZ MENSAJES QUE SE REVELAN A TRAVÉS DE LOS OJOS



La dilatación y contracción de nuestras pupilas revela lo que pensamos: si estamos emocionados, tristes, enfadados, asustados... Mirándonos a los ojos pueden averiguar qué es lo que tenemos en mente, y nosotros lo que tienen los demás.
Las pupilas, esos agujeros negros que dejan pasar la luz, además de ayudarnos a ver, señalan lo que tenemos en la cabeza. Son la representación visual –nunca mejor dicho– de lo que ocurre en nuestro cerebro.  
Sin embargo, el cambio en el tamaño de las pupilas dependerá también de si estamos expuestos a mucha o poca luz (cuando la dilatación o contracción será automática, no por estímulos del inconsciente), por lo que no pueden tomarse como señales inequívocas de tal o cual sentimiento.  
Para conocer algo más sobre qué pueden decirnos “las ventanas del alma”, el psicólogo Jeremy Dean, recoge en Spring 10 cambios que podemos observar en las pupilas y explica qué pensamientos revelan en base a diferentes investigaciones psicológicas.
1. Estados de concentración
Cuando estamos muy centrados en una actividad que requiere prácticamente de toda nuestra atención para llevarla a cabo, nuestras pupilas se expanden.
En 1964 los psicólogos Eckhard Hess y James M. Polt observaron que las pupilas se hacían cada vez más grandes cuando los participantes en su estudio se enfrentaban a las tareas más difíciles de completar, y se contraían levemente si el trabajo no requería de toda su concentración. Así, cuando el cerebro está funcionando al 100% las pupilas se dilatan.
2. Sobrecarga mental
Cuando tenemos demasiadas cosas en la cabeza y no damos abasto, nuestro cerebro no es capaz de centrarse en una sola tarea. Entonces nuestras pupilas se contraen.
Cuando el cerebro está funcionando al 100% las pupilas se dilatan
Fue Gary K. Poock quien descubrió en un estudio elaborado en 1973 que cuando las mentes de los participantes estaban sobrecargadas al 125% de su capacidad, sus pupilas se hacían más pequeñas.
3. Daños en el cerebro
A través de las pupilas se pueden detectar daños cerebrales en las personas. Esto explica por qué cuando vas al médico te ilumina los ojos con una linterna para comprobar si todo funciona correctamente en tu cerebro.
Si todo va bien tendremos las dos pupilas del mismo tamaño e igual de dilatadas. El estado de las pupilas puede mostrar indicios de que estamos sufriendo un derrame cerebral o algún problema de salud.
4. Interés por lo que tenemos delante
Según varíe el tamaño de nuestras pupilas estaremos más o menos interesados en lo que alguien nos esté diciendo o algo que estemos viendo.
Los psicólogos Blanco y Maltzman hicieron un estudio en 1977 en el que observaron cómo cambiaba el estado de las pupilas de los participantes según escuchaban fragmentos de tres libros: uno erótico, otro sobre una mutilación y el tercero neutral.
En un primer momento sus pupilas se ensancharon al escuchar los tres relatos (solemos mostrar interés ante algo nuevo), pero sólo se mantuvieron dilatadas cuando escucharon el pasaje sobre la mutilación y el erótico, mientras que con el neutral se fueron contrayendo poco a poco a medida que perdían el interés.
5. Atracción sexual  
Según explicó Bernick  en 1971, las pupilas de los hombres y las mujeres se expanden cuando se despierta el deseo sexual.
Las pupilas de los hombres y las mujeres se expanden cuando se despierta deseo sexual
Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en que la dilatación de las pupilas sea una señal de excitación sexual. Estudios en los que se mostraban diferentes imágenes de gente desnuda, sostienen que lo que realmente nos interesa –y por eso se dilatan nuestras pupilas– es el desnudo en sí, no la persona.
6. Sentimientos de repulsión
Igual que las pupilas se dilatan cuando estamos excitados e interesados, se contraen cuando nos ponemos tristes o algo nos desagrada.
En otro estudio elaborado por Hess en 1972, el psicólogo se centró en mostrar a la gente fotografías de niños heridos observando cómo primero sus pupilas se dilataban consecuencia de la conmoción, pero a los pocos segundos se contraían para tratar de evitar las imágenes perturbadoras.
7. La ideología política
A través de las pupilas podemos descubrir si alguien es liberal o conservador. ¿Cómo? Según demostró Barlow en 1969, observando cómo cambian de tamaño al mostrarles imágenes de diferentes políticos.
Si se contraen no estarán de acuerdo con la ideología del personaje en cuestión y si se expanden serán afines a ese partido o ideas.
8. Dolor físico
Fue el psicólogo Alex Chapman quien investigó en 1999 cómo el daño físico podía influir en el estado de las pupilas.
Si se contraen no estarán de acuerdo con la ideología del personaje en cuestión y si se expanden serán afines a ese partido o a esas ideas
Para ello disparó pequeñas descargas eléctricas en los dedos de los participantes en el estudio midiendo cuánto se dilataban sus pupilas. Así, observó que ante la máxima intensidad de descargas las pupilas se dilataban más, llegando a un tamaño de alrededor de 0,2 milímetros.
9. Consumo de drogas y alcohol
Algunas drogas, como el alcohol y los opiáceos, hacen que las pupilas se contraigan. Sin embargo, otros como las anfetaminas, la cocaína o el LSD hacen que se dilaten.
De ahí que la policía utilice estas señales para saber sólo con mirarles a los ojos si alguien está drogado o bebido.
10. La personalidad
Es un poco aventurado tratar de descubrir cómo es alguien sólo por el estado de sus pupilas, pero, según Larsson, si no fijamos bien en la parte coloreada del ojo –el iris–, podemos obtener algunas pistas sobre su personalidad.
Según su estudio, si al observar de cerca sus pupilas vemos que tiene pequeñas manchas como si fuesen cuevas, será una persona tierna y débil, mientras que si vemos algo parecido a surcos, cuidado porque puede ser una persona impulsiva.