miércoles, 28 de diciembre de 2016

EL MULTITASKING, UN RIESGO PARA LA PRODUCTIVIDAD DEL TRABAJO



La UOC asegura que hacer varias tareas al mismo tiempo resulta ineficaz en términos de eficiencia
05/12/2016 La capacidad que tiene un profesional de trabajar en varias tareas está, hoy en día, muy valorada por las empresas. De hecho, en la mayoría de las ofertas de trabajo es un requisito imprescindible. Pero, en cambio, varios estudios internacionales -como los de las universidades Stanford y Harvard- alertan de que la multitarea (multitasking) provoca una reducción de la productividad y conlleva un coste para la economía global de 450.000 millones de dólares en al año.
Diego Redolar, neurocientífico de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), afirma que “cuando se hacen varias tareas a la vez, la eficiencia de la ejecución merma de una manera muy acentuada”. Unos efectos negativos de los que también alerta Pilar Ficapal, experta en organización del trabajo y recursos humanos de la UOC, quien revela que la intensidad y la sobrecarga cognitiva o las interrupciones en la realización de una tarea concreta “pueden hacer caer la concentración, convertirse en una fuente de estrés y dificultar la creatividad y la eficacia profesional”. “La multitarea puede llevar a adoptar conductas inadecuadas en la organización del tiempo y ser reactivos ante las circunstancias que nos rodean, porque no hay nada planificado”, añade.
Ahora bien, como explica Mar Sabadell, experta en prevención de riesgos laborales de la UOC, la influencia en el rendimiento depende de la modalidad de tareas que concurren en el multitasking. "Los niveles de activación cerebral no son los mismos cuando la tarea responde a estímulos tácticos o señales visuales o auditivas. La multitarea será menos efectiva cuando las tareas comparten modalidad, por lo que hablar y escuchar al mismo tiempo es menos efectivo que escuchar una información y completar un informe ", asegura.
En las organizaciones flexibles, la multitarea puede generar rendimientos mejores
“Hay que tener en cuenta todo el conjunto de características organizativas, estratégicas y culturales de las empresas en las que se valora la capacidad para la multitarea”, advierte Ficapal. Aunque la investigación, en este sentido, aún incipiente, en las empresas más abiertas, innovadoras y flexibles, que organizan y gestionan los recursos humanos teniendo en cuenta los resultados de los proyectos y la polivalencia de los trabajadores, “la multitarea tiene más posibilidades de generar rendimientos mejores que las empresas con unas estructuras más rígidas y tradicionales”, remarca.
Los supertaskers, una especie aparte
“Hay personas a las que no afecta de la misma manera la multitarea y que son muy buenas haciendo dos tareas o más a la vez: son las llamadas supertaskers”, explica el neurocientífico de la UOC. Una investigación liderada por Nathan Medeiros-Ward (2015) ha demostrado que los supertaskers se caracterizan por el hecho de sumar de manera más eficiente dos regiones de la corteza cerebral, la corteza cingulada anterior y la corteza prefrontal, en comparación con los otros participantes del estudio.
Los Millennials son los nativos digitales con mayor facilidad multitarea
En los Millennials (grupo de edad de 18 a 34 años) se ha puesto de relieve su capacidad de multitarea. “Disponen de competencias técnicas, metodológicas, sociales y digitales por su contacto permanente con las diferentes formas de tecnología y de comunicación, lo que les ha proporcionado esta capacidad y un aprendizaje en la simultaneidad de diferentes tareas”, afirma Ficapal.
Redolar explica que el funcionamiento de las redes neuronales del cerebro es diferente entre los nativos digitales y los que no lo son. “Estos últimos están acostumbrados a trabajar de manera lineal, en cambio, los Millennials lo hacen de manera paralela sin provocarles tanto estrés”, señala.
Pero, la sociedad tiende, en general, a trabajar de manera paralela y hay que irse preparando en este sentido. Ficapal explica que la capacidad para afrontar este nuevo escenario está vinculada "con la voluntad y con la disposición de mejorar la empleabilidad a través del desarrollo de nuevas competencias, de la capacidad de anticipación y adaptación a los cambios, y de la flexibilidad personal".
Cómo combatir los efectos negativos del multitasking
El 98% de los profesionales de todo el mundo dedica una parte del tiempo a la multitarea, según un estudio de Accenture, y un tercio confiesa que las distracciones continuas les hacen disminuir la capacidad de concentración y la calidad del trabajo. “Para combatirlo, es aconsejable que los profesionales hagan pausas de entre cinco y diez minutos cada hora o cada hora y media”, explica el neurocientífico. Aparte de la pausa, que es crítica, "la cafeína y el azúcar, con una dosis adecuada, también pueden ayudar".
Para reducir los efectos negativos de la multitarea, Ficapal explica que hay que crear las condiciones de trabajo para que las tareas se lleven a cabo en un contexto de trabajo de calidad. “Los empleadores deben ser capaces de identificar las habilidades de los trabajadores y los requerimientos concretos del entorno donde se ha de actuar, y aprovechar el potencial de las personas con esta capacidad para plantearles proyectos con objetivos alcanzables, que les permitan poner en práctica una variedad significativa de habilidades y faciliten su bienestar emocional. Este hecho puede dar resultados favorables en cuanto a atracción y retención de los individuos en la organización y reducir la rotación laboral”.
Dado que muchas tareas a la vez pueden provocar un cansancio mental adicional (estrés, ansiedad, etc.), Pedro Vidal, profesor de Derecho laboral de la UOC, explica que estas situaciones requieren "una evaluación de los riesgos psicosociales de los trabajadores designados para estos trabajos".
En algunos convenios colectivos se establece una política de descansos específica por razones de seguridad y salud. Los más extendidos son los relacionados con las pantallas de visualización (evitar problemas visuales, problemas musculares, fatiga mental, etc.). El ejemplo más conocido, en este escenario, es el Convenio colectivo de ámbito estatal del sector de la atención multicanal (contact center; antes telemarketing), que dice que "el personal de operaciones que lleve a cabo la actividad en pantallas de visualización de datos, debe tener una pausa de cinco minutos por cada hora de trabajo efectivo".

¿CÓMO USAR LA EMPATÍA PARA SER UN MEJOR LÍDER?



7 maneras en las que la empatía ayuda a dirigir equipos de trabajo
28/10/2016 La empatía se ha convertido en un tema importante para las empresas, en relación a qué imagen dejan en sus trabajadores y cómo un buen ambiente laboral aumenta su productividad. Por ello, encontrar una manera correcta a la hora de relacionarse con los sentimientos de otra persona es lo que va a permitir construir y fomentar buenas relaciones.
¿Cuáles son los beneficios de tener líderes empáticos en el trabajo? Saber conectar con los sentimientos de los empleados, pone en valor su aprecio como personas y no como un agente más dentro de la mecánica de la organización.
  • Este vínculo entre los trabajadores y sus líderes, genera que éstos se sientan comprendidos y, a la larga, más motivados a la hora de enfrentar nuevos restos y mejorar los resultados empresariales. De hecho, la empatía en una clara fuente de fidelización y compromiso laboral.
Para poder obtener estos resultados positivos, los líderes deben trabajar en la potenciación de la empatía a través de 7 aspectos cotidianos que se dan en los puestos de trabajo, tal y como ha publicado en un artículo INC.
  • La presencia
Cuidar la forma en la que nos ven los empleados es vital a la hora de mostrase hacia ellos como guías y no como jefes. Estar informado sobre sus preocupaciones, hobbies y deseos va a revertir en la percepción que ellos tienen sobre el valor que les concede la empresa como individuos.
Tener empatía en la comunicación no sólo se reduce a cómo transmitimos la información, en cuanto al tono y ritmo conversacional, sino que también implica a la cantidad de datos que ofrecemos, teniendo en cuenta adaptaciones en función de los conocimientos que nuestros trabajadores pueden tener sobre un tema en particular.
  • La escritura
Esta comunicación empática pasa también por la forma en la que nos dirigimos a los empleados, por medio de la escritura. Este aspecto es fundamental a la hora de escribir mensajes de correo, con información completa, concisa y respetuosa pero cercana al trabajador.
  • El agradecimiento
Saber agradecer la atención de un empleado sobre aquello que se le está comunicando, sea por vía oral o escrita, es importante para el refuerzo del vínculo entre el trabajador y el líder. De hecho, estudios recientes han demostrado que el reconocimiento, felicitación y agradecimiento genera una mayor productividad en el trabajo. ¿Por qué? Porque cuando se tiene las necesidades de los destinatarios en cuenta, éstos van a responder más rápido y a estar más dispuestos a colaborar.
  • El reconocimiento
Como decíamos en anteriormente, reconocer un trabajo bien hecho implica poner en valor aquello que nuestros empleados hacen por la empresa. La alabanza o elogio, siempre que sean sincero, estimula de manera positiva a los empleados, aumentando la confianza con el líder del equipo o de la organización.
  • El feedback
Permitir una comunicación abierta y recíproca, donde se pueda ser sincero y siempre desde una perspectiva constructiva, permite que las personas puedan redirigir sus esfuerzos de manera correcta y siempre desde un sentido colaborativo.
  • La formación
Cuando entrenamos a alguien en una tarea o trabajo, la empatía es un aspecto muy útil ya que, cuanto más se sabe acerca del carácter y la experiencia de una persona, mejor podrá adaptarse esa formación a ella, lo que conllevará a mejores resultados.
  • Las reuniones
Un líder debe saber lidiar y coordinar con las diferentes personalidades que pueden darse dentro de un equipo. Por ello, establecer reuniones diarias y regulares va hacer que esas personalidades puedan ir encajándose de forma gradual, en vez de ir chocando unas con otras por falta de relación grupal.
  • Predicar con el ejemplo
Finalmente, la empatía es un aspecto que, aunque nazca –en un primer momento- de un líder, puede extrapolarse a otros sectores, departamentos y grupos de trabajo. De ahí la importancia de ser un guía, alguien al que recurrir. Una dinámica que traspasa paredes y que, aplicada de manera global, revierte en un trabajo alineado, dentro de un ambiente laboral dinámico y productivo

CÓMO ENFRENTARTE A LOS QUE HABLAN DE TI POR LA ESPALDA EN EL TRABAJO Y SALIR GANANDO



La primera reacción es hacerte el loco o cantarles las cuarenta, aquí te damos un enfoque mucho mejor para ti y para el equipo
Que tienes problemas con tu pareja, que no vas vestido como toca, que tienes tal defecto oculto... Hay personas que parecen encontrar un placer especial en decir todo aquello susceptible de hacer daño. Puede ser por falta de empatía innata, en venganza por algún trauma propio no superado o por curiosidad incontenible. Cada uno tiene sus propios problemas, ¿pero qué pasa cuando eres tú el objeto de las habladurías? ¿Hay algo que puedas hacer, además de aguantar estoicamente?
En el trabajo no tienes forma de huir, lo que engrandece cualquier detalle. Como dirían los concursantes de Gran Hermano, todo se magnifica. En 'Psychology Today' han encontrado algunas respuestas que te ayudarán a encarar estas incómodas situaciones dándole la vuelta a la tortilla. El primer paso que hay que dar es preguntarse si uno mismo está siendo cotilla o abusón, porque en tal caso lo que está pasando puede ser una justa contrapartida y tener beneficios para el grupo. Un reciente estudio liderado por el sociólogo de Stanford Robb Willer y reseñado en 'Science Daily' afirma que el cotilleo laboral puede servir a objetivos de autorregulación.
La unión hace la fuerza
Los investigadores utilizaron una muestra de 216 personas, las dividieron en grupos y las invitaron a participar en un juego en el que tenían que tomar decisiones financieras que debían beneficiar a todo su grupo. El juego permitía de entrada hacer lo mejor según el propio criterio egoísta, sin tener en cuenta las respuestas del resto del equipo. Después, los autores del estudio crearon nuevos grupos pero esta vez cada uno podía criticar a los miembros de su primer equipo. En el segundo equipo, podían elegir aislar a los que en un principio habían sido más egoístas y no dejarles opinar.
Este juicio grupal benefició a todos. Los menos egoístas cooperaron entre ellos y así el grupo prosperó más que si no hubiera habido chismes por la espalda. Otra investigación sacó similares conclusiones recientemente: gracias al cotilleo, los individuos más egoístas, narcisistas o perezosos son más conscientes de su comportamiento y cooperan mejor en la consecución de objetivos comunes.
La mayoría de los que difunden rumores eligen justo a los que más les afectará ser el blanco. Sobrerreaccionar añade combustible a la llama
Incluso si no aprenden a colaborar, es beneficioso que los que sí tienden a hacerlo puedan alinearse y hacer fuerza, y eso es más fácil criticando a un tercero.
Lo malo es que estos experimentos solo estudian los casos en que los criticados y excluidos se lo merecen. El chisme también es una forma de intimidar a buenas personas, someterlas o ganar poder a sus expensas. ¿Qué hay que hacer entonces? ¿Cómo reaccionar si un colega se distancia de ti por culpa de una mentira infundada o por algo que no tendría que afectar a tu trabajo?
En esos casos hablar con el jefe o confrontar al matón no suelen ser buenas ideas. El enemigo en cuestión podría vengarse y continuar con su táctica sucia. Además, la mayoría de los que difunden rumores eligen, consciente o inconscientemente, justo a esos a los que más les afectará ser el blanco. Sobrerreaccionar no hará más que añadir combustible a la llama. Hablar con tu superior puede valer si ya está más bien inclinado en tu favor, pero será un problema de lo contrario. Si el chisme es de poca monta, darle importancia lo hará más grande.
¿Y Recursos Humanos? Puede ser conveniente acudir a ellos si la falsedad que se está extendiendo afecta de verdad a tu reputación profesional, pero ten en cuenta que las consecuencias pueden llegar incluso a una demanda por difamación, y es difícil ganarlas.
La mejor opción suele ser la psicología inversa. Depende de la gravedad del asunto, pero ¿has pensado en hablar abiertamente del tema, como si no te preocupara ni quisieras ocultarlo? Si se convierte en un tema normal y corriente, perderá atractivo como tema de chismorreo. Nada atrae más que lo misterioso o lo oculto, quítales ese placer. Desde 'Psychology Today' ponen un buen ejemplo: si en la oficina se dice que tienes problemas maritales que están afectando a tu forma de trabajar, una solución rápida de mejorar la situación es decir, por propia iniciativa, que habéis tenido problemas pero que los habéis solucionado, sea verdad o no.
Otra buena estrategia es redoblar los esfuerzos y centrarte más que nunca en hacer el mejor trabajo posible, mientras evitas contar cualquier detalle sobre tu vida. Por ejemplo, imagina que alguien anda comentando que tienes una adicción y ha conseguido convencer a algunos compañeros. Si no es cierto, lo más fácil para frenar esa bola es simple y llanamente trabajar bien. Ser formal, entregar a tiempo, llegar puntual... Respecto a lo último, la revista aconseja llegar unos minutos antes y asegurarte de que todo el mundo se da cuenta. Por ejemplo, felicitando de buen humor a tus compañeros al llegar por haber conseguido levantarse de la cama. Preséntate voluntario para los trabajos que nadie quiere hacer y dales una lección de perfección.
¿Y cuando es algo sin relación con tu talento o tu disposición para el trabajo, como por ejemplo, que has subido unos kilos, o que no les gusta el color de tu piel, o tus creencias...? Comentarios sobre por qué no tienes hijos a tu edad, o por qué no te casas son también muy típicos, especialmente si eres mujer. Si sufres aislamiento a causa de tu género, orientación sexual o etnia, tampoco es aconsejable quejarse a la primera de cambio si no puedes demostrarlo. Pregunta antes a los compañeros que lo hayan visto si podrían llegar a testificar en caso necesario, averigua si hay grabaciones que se puedan utilizar, etc.
Convertirte en un chismoso es una pobre solución: mejor quitarle importancia a las pequeñas ofensas, pero sin dejarlas pasar
¿Y qué pasa con esos que saben tapar bien sus huellas, los que jamás te criticarían por cuestiones así en un mail o una grabación pero te están haciendo la vida imposible? Nos tememos que lo mejor, si se alarga en el tiempo, es cambiar de trabajo y respirar otros ambientes. Si no puedes ignorarlo ni terminar con ello, incluso puedes plantearte cambiar un poco tu forma de ser
Convertirte tú mismo en un chismoso es una pobre solución, aunque a veces funciona. Más recomendable para ti y para los demás es tratar de quitarle importancia a las pequeñas ofensas, pero sin dejarlas pasar. Responder a los incidentes leves es fundamental a la hora de perfilarte como el típico objeto de cotilleos: si te critican, contesta, evitando, eso sí, la hostilidad.
La publicación nos da un último ejemplo aleccionador: estás comiendo con la boca llena y un compañero se ríe de ti o lo señala en alto. Puedes dejar de hacerlo avergonzado y no volver a abrir la boca en toda la comida (mal), puedes actuar pasivo-agresivamente con él o ella y hacerte esclavo de tu vergüenza (peor), puedes gritar como un loco (peor imposible)... Nada será tan bueno como comer tranquilamente con gente a la que quieres y que te respeta, pero lo segundo mejor es volverte hacia la persona tranquilamente y decirle: "Sí, la verdad es que es una mala costumbre. Pero hubiera sido mejor decírmelo en privado, ¿no crees?".